Descalzo en los Cinco Reinos – Poemario de Gocho Versolari – Prólogo por la escritora Pilar Ana Tolosana Artola

hands and feet ken photography

 

Descalzo en los Cinco Reinos es un poemario que escribiera hace diez años. El mismo se basa en el contacto directo, es decir a través de la piel con los Cinco Reinos en los que la cosmovisión china encierra toda la realidad. En esta entrega ofrezco el prólogo del mismo, compuesto por la escritora Pilar Ana Tolosana Artola, de quien podéis encontrar el currículum al final de la página. En sucesivas entregas iré publicando los textos correspondientes, cuyo esquema es el siguiente: 

Descalzo en el Reino del Agua

Descalzo en el Reino de la madera

Descalzo en el Reino del Fuego

Descalzo en el Reino de la Tierra

Descalzo en el Reino del Metal. 

 

Con ustedes, el texto de Pilar:

 

Es un placer inmenso para mí presentar esta obra poética del escritor Gocho Versolari, el cual siempre se ha movido por Sudamérica como pez en el agua, desde Colombia a Argentina, pero llegando sus ensoñaciones y saberes hasta el País Vasco, La India, China o Japón, entre otras cunas culturales, y hasta mi corazón y mi alma si nos aproximamos a vericuetos insondables.

     La poesía de Gocho siempre ha estado caracterizada por fomentar la unidad de todos los pueblos decantándose por ideas orientales y mitológicas o legendarias, con las que podría manifestar su atención y admiración a sus detalles, pero en Descalzo en los Cinco Reinos ha querido ir más lejos, y centrándose en la cosmovisión de los cinco elementos combina el camino humano por la vida con esta perspectiva china.

     Descalzo en los Cinco Reinos contempla Cinco supuestos: en el Reino del Agua, en el Reino de la Madera, en el Reino del Fuego, en el Reino del Metal y en el Reino de la Tierra. Desde la perspectiva oriental, estas “Cinco Fuerzas” o “Cinco Movimientos” se incorporaban como las sustancias que representaban; luego su definición cambió, y se concretaron como abstracciones apocadas a la interacción de diversos símbolos y teorías. Según la hipótesis Neijing, al transformarse el Yin y el Yang resultan éstas.

La filosofía china se fundamenta en la transformación y la vuelta al origen (al Dao); así, si tenemos esto en cuenta el agua genera la madera, la madera concibe el fuego, el fuego forja la tierra y la tierra compone el metal (Yin); y el agua apaga el fuego, la madera obstruye la tierra, el fuego moldea el metal, la tierra bloquea el agua y el metal corta la madera (Yang), se obtienen las diversas estructuras y se pone rumbo al origen de todo, al Dao.

 Cuando en los poemas de Gocho se nos habla sobre el Agua, personalmente, estos versos me invitan a sentir frío y desnudez… a pesar de la soledad y el dolor de la vida, no se debe desfallecer en la búsqueda de un sol permanente, cuyos rayos inundarán los sentidos junto a mil sonrisas compartidas y un tesoro prometido, en el que reconoceremos el agua que sanará todo nuestro ser, mientras da más de lo que quita. Y aunque a veces no reconozca los designios por los que me acompañe el agua, debo seguir descalzo y humilde para poder escuchar el silencio; y que mis pies pisen firmes cualquier paradoja proclive de volverme loca.

     Caminando por la orilla de un mar universal, el invierno ya me toca oscureciendo todo aquello en lo que creo, pero a pesar de la humedad en mis dedos puedo sentir que tanteo la tierra… Un día entraré en la luz y ya no habrá más miedos, ni más obstáculos para mí… porque habré aprendido que el Agua es importante y necesaria.

 

Descalzo en el Reino de la Tierra

 

     Los versos sobre la Madera, como elemento que genera el Agua, me ayudan a comprender que absolutamente todo tiene un límite… la poesía de Gocho me está auxiliando, me acompañará siempre para llevar mis sombras y mis oscuridades borrascosas, las mismas de mis propias tormentas, las que desestabilizan mi alma y mi corazón.

     Es salvaje mi reino y me muevo por él con delicados movimientos que me cuiden de romper la calma que hoy se manifiesta. Uno debe ser valiente para avanzar y conocer perfectamente un entorno firme hasta que otro componente lo ablande; quiero decir con esto, que todo elemento tiene su fecha de caducidad, todo se puede moldear, aunque su apariencia sea de que no.

     Y cuando mi cadáver descanse en un mundo que me haya agotado, el espíritu de los niños será lo que me haga revivir y seguir un método para que mi paseo por este planeta haya valido la pena. La juventud brillaba en mis ojos, desafiante, contestataria y arrogante, pero aunque siento ya que agoniza trasformándose en otra etapa, lo único que sé es que debo seguir intentando con pertinaz constancia, tocar las estrellas con los dedos y ceñirme al alba que construirá mi mañana.

     Mientras espero que germinen los sueños por los que clamo, Gocho me recuerda que tengo alas para huir de cualquier cosa que me asuste, que aunque la escapada no sea física, mi mente es poderosa y puede hacerla cómo y cuándo yo quiera. Me duermo descalza también yo, esperando la metamorfosis de mi cuerpo, no sabiendo exactamente qué demarcaciones debo poner a mis metas…

     Las piedras y todos los demás obstáculos del camino, son los que ciegan mi conciencia y tratan de pararme; sin embargo los huracanes, los vendavales y las tormentas no existen si me regocijo en quienes me quieren y jamás me van a dejar.

     El próximo elemento que el poeta describe en mí es el Fuego, capaz de aniquilar la Madera que puede concebir a partir de ahí un Metal.

     Gocho descubre con su poesía mis angustias, mis temores, mis complejos… pero el Fuego es purificador y me ofrendará el calor suficiente para que no me cueste desplegar mis alas en este reino rojizo y nacarado. Si desaparece el calor y el amor de mis cien soles, no tardaré en morir y perderme sin ninguna luz que me sirva de guía, que oriente mis pasos al seguir yo perdida.

     Y es que cuando miro a los ojos del sol me siento tan plena tumbada en la hierba, siento como un beso que atraviesa todo mi cuerpo y me colma de dones, que visten mi    cuerpo de mariposas entintadas.  Poco después tengo sed, no obstante confío en las palabras de un futuro prometedor en el que todos mis quebraderos desaparecerán y mis desilusiones se partirán…

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     Me fijo en mis pies y parecen débiles; aunque sé que el fuego que ruge en mi interior no va a defraudarme y será el suficiente para animarme y saber que podré con cualquier cosa, a pesar de que a veces me falte el aliento y me encuentre desfallecida.  Cuando llega la noche me abrazo a la tierra, y duermo soñando el resplandor de una cálida voz que nutre mis decaimientos y consternaciones… éstos son los que hay que quemar, los malos augurios de que el mal va a perdurar…

      Llego a un fuego que muerde, del que uno debe alejarse… Seré entonces una flor que se pudra, para convertirse en polvo y continuar el ciclo; el ciclo de la vida… Transitaré descalza por las llamas como los demás, hasta que esté demasiado cansada y de mí se puedan generar una alegría y un perdón.

     Y es que el fuego es el único que puede dar forma a un Reino de Metal, entre cuyos minerales andaremos descalzos, aunque mis plantas van a sufrir; lo sé, pero no dejo de pensar que lo que encontraré al otro lado merecerá la pena y una piedra llama a mis pies… y otra que los evoca… y luego un paso que me invita a dar otro…

     Melancolía, dolor, sufrimiento y sacrificio… Superación… Se ilumina mi existencia al saber que si no dejo de correr, mis monstruos no me alcanzan, fundiendo tiempo y espacio, volviendo a nacer de nuevo; pisaré sobre universos de zinc y manganeso, y aunque llueva o el sol me queme, siento la mano del poeta que me acuna, y me sabrá acompañar hasta un universo que sea el mío.

     Serán senderos de acero y caminos de azufre… Nadie dijo que fuera fácil pasear por la vida, pero Gocho en estos poemas, nos ofrece la seguridad de una continuación, la constancia de unos Metales guardados para los hombres y mujeres en el Reino de la Tierra.

     Descalzo en el Reino de la Tierra, es la última parte del regalo de lo que tenemos y debemos apreciar en la vida. Gocho Versolari nos hace entender una vez más nuestro contacto con los elementos, nuestra relación, nuestra combinación.

     Y subiré la montaña sin conocerla aunque encuentre frío y cenizas, porque tarde o temprano daré con mariposas que harán de mi aura una fina capa con tus palabras, las que me elevarán y me sacarán de todo terreno baldío.

 

        ¡¡¡Gracias Gocho, por haberme hecho sentir mis pies al lado de los tuyos!!!

 

          PILAR ANA TOLOSANA ARTOLA

PILI

Laureada escritora vitoriana. Sus datos personales y los de su vasta obra se encuentran en el siguiente enlace.

 

http://pilaranatolosanaartola.es/la-escritora/