SEXO SALVAJE – Otra vez la tormenta / Gocho Versolari, poeta

Crecieron los rayos
hasta convertirse en adultos jaguares
y me persiguen
y me persiguen
a través de los senderos que la lluvia trazara
en las laderas suaves
hechas de tu piel.
Ahora recogen mis pisadas desnudas,
mi escapar precipitado
a esta furia inexplicable del zenit
hacia mi coronilla
Mientras escapo
un pez nada
y nada
en los estanques de mi bajo vientre.
Otra vez la tormenta.
Al llegar a la cima de la sierra,
dejo que el cielo me penetre.
Convulsiones, jadeos:
panes salvajes y bestiales
que no dejan de levar en mi cerviz.
Otra vez la tormenta
y las dentelladas arrastran torrentes
y niños decapitados
recorren mi sexo buscando las cabezas
Mis ansias son los vasos
que recogen el color de la tormenta
y cuando llegas junto a mi
me basta un gesto para hacer que ruedes
y abalanzarme sobre ti
y mostrarte el vientre salvaje
del amor.
Te penetro
Te penetro
entre gritos azules entre llamas
entre dolores, jadeos y conejos
que escapan a este apocalipsis
sin ropas y sin piel.
Nos arrastramos.
Nos penetramos.
Nos lamemos.
Yo vomito tu cuerpo.
Tú vomitas mi piel
y nos unimos al barro
y al sol del mediodía
y galaxias estallan y arrojan más deseo
sobre el gimiente silencio de la piel.
La tormenta amaina. Los bueyes de la calma
se precipitan desde un sol lejano
Estás desnuda,
dormida, casi muerta
y tus labios me murmuran apenas
y un arroyo rojo
corre en un universo
cargado de declives.
Otra vez la tormenta
murmuro en tu oído izquierdo
No respondes. Abres tus caderas
y me muestras tu hinchado clítoris que apunta
al corazón del sol.

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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