Variación sobre la lluvia, la desnudez, los orgasmos y el dolor / Gocho Versolari, poeta

Afuera llueve
y las gotas golpean sobre el techo de zinc
Cuando el viento las mueve hacia el poniente,
gimes y agitas tus caderas
y volvemos a amarnos. Cuando el viento
gira apenas las gotas hacia el norte,
lloras amargamente. Esperas mi consuelo
y volvemos a amarnos
entre las lejanías y las suavidades
de los muelles brumosos que siguen aguardando
al final de la cuadra.
Cuando la lluvia se agita hacia el sur,
te incorporas descalza y desnuda
y preparas comida
mientras los duendes de lo profundo de la tierra
saltan desde el blando suelo
y nos cubren la sangre de caricias.
El viento cambia de pronto,
agita la lluvia hacia el levante
y entonces desaparecemos
abrazados,
desnudos
y el cuarto solitario
que nos llama;
nos extraña;
nos reclama
y son sus voces el crepitar de los relámpagos,
y son sus voces
los cormoranes de los truenos
y son sus voces
el rumor de las aguas
que inundan los canales de la tarde
Cercanos al inicio de la lluvia,
abrazados,
desnudos,
nos seguimos amando. Nuestros resuellos
sostienen incólumes los azules buitres
que modelan el cielo día tras día.
Tus orgasmos
los míos
son azules relámpagos
que levantan las columnas del espacio.
Nuestros orgasmos.
evitan que el cenit se precipite
sobre el mundo,
sobre los seres
sobre el lecho de los ríos,
sobre las alas de los pelícanos,
sobre la entraña de la sierpe;
sobre nuestra esperanza
que escapa sin cesar
hacia los llanos del levante.
Cuando llegue la noche
desmenuzaremos el pan de la agonía
y en los muelles brumosos y lejanos
haremos estallar
el sol.

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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