Variación sobre el fuego – La hoguera colosal de nuestros cuerpos / Gocho Versolari, poeta.

No deseas que el fuego se apague
y cada diez minutos
corres a la chimenea,
agitas los leños,
aprietas tu seno derecho
y vuelca tu pezón
tres chorros de leche incandescente
sobre las llamas.
Te tomo de los brazos
Rodamos abrazados
sobre la alfombra.
y luego de gemidos y reclamos.
rompo tu ropa a los tirones
y de pronto te entregas. Las llamas
chisporrotean y crecen
mientras los fuegos lejanos
se multiplican en la noche de invierno
calentando marineros y peces,
unicornios y pájaros,
heridas y dulzuras,
enjambres de langostas y de elfos,
multitudes de homúnculos
con senos y con vulvas.
Al penetrarte
tus pies desnudos me rozan
las comisuras de los labios.
Los beso mientras te revuelves
y una manada de lobos invisibles
excita el fuego
y hace arder la nieve de diciembre.
Titánica combustión.
Termina el kalpa.
Tan sólo nosotros
en este rincón ardiente del espacio,
explorando recodos y meandros
de la hoguera colosal
de nuestros cuerpos,
controlamos los fuegos:
las llamas huérfanas de sal
y de silencio.

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GOCHO VERSOLARI

Un comentario

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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