CHIKARA – Poder: La sexualidad que repara los huesos / Gocho Versolari, poeta

 

Cuando el pueblo «Pack» llegó a vivir entre los humanos y estudió nuestras costumbres sexuales, se asombró que la misma sólo tuviera como objetivos el placer y la procreación. Al ahondar en la cultura y la historia, se sintieron identificados con la literatura taoísta sobre el sexo, en particular la que proponía vincular las artes sexuales con la buena salud y la longevidad.
En opinión de los pensadores «Pack», toda forma de represión sexual en una sociedad es una manipulación de parte de pequeños grupos que procuran ejercer un poder despótico sobre la mayoría. «Durante dos días nuestro pueblo ha sufrido la coacción de los sacerdotes. Cuando esto cambió y pudimos retomar el control de nuestra sexualidad, es que fuimos realmente libres» – Dice en uno de sus escritos Mark Verde uno de los pensadores del «Pueblo de los pájaros». Cabe aclarar en este texto que la medida del tiempo por parte del pueblo «Pack es diferente a la nuestra y cuando hablan de «dos días» quieren decir «dos milenios».
Lo cierto es que el «Pueblo de los Pájaros» siempre ejercía el sexo teniendo en cuenta el «Poder» o Chikara, es decir el objetivo ulterior que una unión erótica pudiera traer. La intensidad del placer, el disfrute del mismo por ambos miembros de la pareja, era una convicción de que la sexualidad cumpliría su objetivo. El mismo era casi siempre terapéutico: cierta forma de penetración, el número de los empellones, besos en diferentes partes del cuerpo y cantidad de técnicas estaban destinados a aumentar el sistema de defensas, mejorar la función renal y en particular fortalecer los huesos. Las mil trece formas de practicar el sexo oral, por ejemplo, estaban destinadas a curar y prevenir las enfermedades mentales. .
El pueblo «Pack» no disponía de un volumen en el que se consignaran estas prácticas. Las mismas formaban parte de una complicada tradición oral que se transfería a través de vías entrecruzadas de parentesco.

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Otro objetivo de la sexualidad era trasmitir los principios de la cultura contenidos en el semen y en los fluidos femeninos. De este modo cuando el sexo se ejercía con un objetivo exclusivo de Chikara, era necesario evitar el Shija, que podía traducirse como «dominación», aunque ellos preferían utilizar la palabra griega «hibris» que hace referencia a un impulso desmesurado de la pasión y a la transgresión deliberada de los límites del ser. La dominación era la contrahechura de Chikara e inevitablemente la destruía. «A quien los dioses desean destruir, primero lo vuelven loco». Esta frase tomada de Eurípides, expresaría adecuadamente el concepto «Pack» de Shija.
De este modo Chikara además de «poder», podía traducirse como «pasión». Para el pueblo «Pack» toda pasión debía estar al servicio de la vida. El hombre y la mujer debían reconocer sus parafilias, sus tendencias más ocultas y encontrar la forma de satisfacerlas: homosexualidad o heterosexualidad; pareja tradicional o poliamor; vínculos sexuales entre seres humanos o con animales u objetos. Además debía reconocerse el cambio intrínseco al sexo según pasara el tiempo. Mark Verde afirma al terminar su escrito: «El erotismo auténtico, tal como lo presenta el instinto, sirve al hombre o a la mujer «Pack» para expresar su verdadera naturaleza. Basta con que esto lo consiga un solo individuo, para que en el acto sea transferido a todo el pueblo»

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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