Seimer – Erotismo de la resurrección – La cima del perpetuo orgasmo / Gocho Versolari, poeta

 

El pueblo Pack mantiene un vínculo estrecho entre el erotismo y la muerte. Si bien la relación existe en la sociedad humana, en el caso del pueblo pájaro se acentúa hasta el punto de hablarse de una profunda identificación entre uno y otro.
Ya vimos algunos vocablos que se referían a que en todo orgasmo hay un breve instante en que ambos amantes se introducen en la muerte. La connotación del vocablo Seimer implica una acentuación y prolongación del concepto.
La realidad mítica apunta a una costumbre real ejercida por los grandes monarcas que gobernaran el pueblo Pack en un largo período de su historia. Se cuenta que Alkanfor, uno de los reyes míticos tenía en su harem una esposa muy bella. Con ella llevaba su placer al límite y la muchacha se entregaba a su esposo y tenía largos y profundos orgasmos que a veces la sumían en un letargo muy parecido a la muerte.
En una oportunidad, luego de una de estas uniones, la mujer no despertó. El rey, desesperado, recurrió a los médicos del reino, quienes establecieron que la esposa se hallaba en un estado de coma profundo, y que según el pronóstico no pasaría de esa noche cuando de la hora tercera, cuando la luna llena achatara sus lados.
Al producirse la muerte de la joven el rey pidió que los dejen solos, y siguiendo una intuición profunda, inspirada por dos dioses que surgieron de ambos lados de su cabeza, se desnudó y mantuvo relaciones sexuales con el cadáver de su esposa. Así continuó durante siete días, mientras en la corte se murmuraba que el rey había enloquecido y se armaron conjuras para derrocarlo.
En el séptimo día, el soberano que seguía encerrado en su recámara, pidió que todos los miembros de la corte se reunieran en el salón central. Allí se presentó acompañado por su esposa resucitada. Según la leyenda vestía una túnica de gasa que las hilanderas del palacio habían tejido con hebras de nube. Caminaba descalza y en sus tobillos se enredaban sierpes pequeñas, vivas y sumamente venenosas que no le hacían daño.
Los cortesanos y los miembros del ejército se arrodillaron al unísono para reverenciar a la reina que desde entonces fue la iniciadora de una dinastía que hasta el día de hoy es la conductora de la práctica del Seimer.

 

La práctica erótica de Seimer.

 

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El ritual que se basa en esta leyenda consiste en que la pareja utilice cierta mezcla de plantas que también lleva el nombre de Seimer. El bebedizo obtenido por su decocción tiene como propiedades ser a la vez un potente narcótico y desplegar intensas propiedades eróticas. Al beberlo la mujer gozará sin límites en la relación y luego de numerosos orgasmos caerá en un estado de catalepsia del que sólo podrá salir si su compañero mantiene con ella sucesivos e ininterrumpidos vínculos sexuales. Se habla de al menos veintiuna relaciones. Para ello, quien cumple la función masculina deberá consumir grandes cantidades de Seimer. Se afirma que luego de los veintiún orgasmos, y en el momento en que la luna llena empieza a formarse se producirá la resurrección. Lo primero que debe hacer la mujer es comer en abundancia. Luego volverá a hacer el amor, con fuerza, con intensidad. Un viejo axioma Seimer afirma que «si por un orgasmo se produce la muerte, por otro orgasmo sobrevendrá la resurrección».

 

La cima del perpetuo orgasmo

Repose

Sólo en la cima
de un perpetuo orgasmo
podré entrar a los recovecos de la muerte,
convencer al amo de las sombras
y regresarte
por los meandros azules, restellantes
que rodean la estigia.

En el perpetuo abrazo
veremos como los vivos amanecen.

Orgasmo:
cuerda dorada
que atada en tu cintura
te traerá e sol que las águilas descuelgan
y al que buitres azules
devoran cada tarde.

En la cima de la montaña del orgasmo
crecerá en tu vientre
el niño de la resurrección.

 

GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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