Caliente y húmeda: ciclón de abril / Gocho Versolari, poeta

Tu desnudez
me llena de dolores
que vuelan por mi sangre
y anidan en mi hígado
y la noche trae colgajos de tu carne
y los suspende sobre el cormorán redondo
de tu piel.
Desde la mañana hasta el crepúsculo
hay una danza enorme
en la que te acercas y te alejas,
en la que me suspendo sobre ti
en un juego silente
de aparecer y de ocultarse.
Colibríes azules acumulan deseos
y allá en la noche tersa
rodaremos abrazados a punto del orgasmo.
Tomaré tus cabellos
Observaré tu locura cargada de caballos
al penetrarte
caliente,
húmeda,
ciclón de abril,
destructivo,
febril,
amarillento,
cargado de buitres y de espectros
de niños y de monstruos.
Diez orgasmos. Quizá veinte
para yacer inmóviles
mientras allá en el cielo
la energía cae sobre nosotros
como lluvia sin caos,
sin humedades.
Repleta de silencios.

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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