Tendrás sexo bestial con el anciano que vive en el extremo norte / Gocho Versolari, poeta

En el extremo norte vive un viejo
que cuando pasas
descalza y con el vestido verde,
te mira largamente con sus ojos:
dos corderos que escapan de las cuencas
y te siguen
y te siguen
por la vereda henchida
de arbustos, sicomoros y trigales
Tú caminas concentrada en las flores,
en las elipsis de los pájaros de octubre,
en el sueño acuático de tus pies desnudos
y no adviertes los ojos del viejo
que corren junto a ti y se esconden en la fronda
no dejan de mirarte,
y toman de tu cuerpo
finas planchas de ti misma
que llevan delicadamente
al hombre del extremo norte.
Con ellas armará tu silueta,
te pedirá que le cocines un cordero
en el viejo horno a leña
que con su fuelle roto
cubre de humo las habitaciones.
Tu doble en el extremo norte
vestirá un delantal de flores,
cocinará cantando
y amará al anfitrión
mientras la noche se interna en tu vientre solitario
y se abren flores oscuras detrás de las ventanas.
Al otro día
volverás a pasar por la vereda
los ojos del anciano serán un par de pájaros
que tomarán hebras de tu pelo
procurando conjurar
con el calor del cuerpo de tu doble
los lejanos fríos de diciembre.
El viejo del extremo norte espera
que en algún mediodía
llegues a su casa con el cuerpo real
y estallarán los dobles y los ojos del viejo
serán un par de círculos grisáceos
que habrán visto el mundo,
la tragedia de cada amanecer
Cuando el resplandor delgado de las tres
Traiga en su lomo espeso y cochambroso
La luz de la primera madrugada.

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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