En mi deseo guardo las semillas de tu resurrección / Gocho Versolari, poeta

Te encontré en la espesura
tendida,
desmayada,
casi desnuda;
con el rostro hacia el cielo.
Tres águilas cruzaron el lejano cielo.
Tres pájaros cantaron hacia ti
desde el flamante sicomoro.
Me arrodillé junto a tu rostro y no te despertaste
cuando te musité la melopea del deseo.
(En mi sexo
en mis ansias
guardo las semillas
de tu resurrección)
Desde las cavernas de los antiguos dioses
me desnudé y me tendí a tu lado;
mi cuerpo,
mis dedos
probaron la suavidad de tu pezón,
la profunda blancura de tus pies.
El día levantó columnas.
La tarde derramó canarios,
templó soledades,
y derritió los carámbanos del miedo
en la entretela de la fronda.
Desmayada,
desnuda,
te amé en silencio,
con un ejército de niños, espectros y dragones
hasta que murmuraste entre mis brazos
y tus manos apretaron mi cabeza.
La noche se precipita como un niño riente:
en el horizonte
se alejan las llamas del dolor
y el mundo que esperamos
estalla entre tus piernas.
Orgasmo:
te aprieto el corazón
y al soltarlo se eleva
y arroja sus puñados de escarcha
en el centro del sol

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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