Retamabuy – El resplandor de los abyectos. /Gocho Versolari, poeta

 

 

La llegada y el contacto entre el pueblo Pack y la civilización occidental fue breve, pero intensa. Según un periodista que intentó registrar la cultura del pueblo Pájaro como se lo conocía, concluía que los mismos mostraban una actitud contestataria hacia las costumbres de la sociedad anfitriona. Los que se oponían a la llegada de los Pack y a una posible asimilación, afirmaban que se trataba de una conducta hostil, de una reacción casi bélica que cuestionaba los valores de la sociedad que los acogía.

En el otro extremo del espectro, quienes admiraban a los Pack, a su espontaneidad y originalidad de su arte y   su cultura, afirmaban que era posible que la civilización occidental estuviera equivocada y que los Pack, siguiendo aquello que consideraban lo mejor, eligieran las opciones opuestas como parte de una reacción en la búsqueda de la salud y de la autenticidad.

En el momento en que los Pack se mostraron por primera vez, los principales países de occidente se enfrentaban a una fuerte crisis económica. De las áreas más pobres aquellos que sufrían extremos de violencia y miseria procuraban llegar a los países llamados centrales en los que el nivel de vida era superior. No sólo se votaban leyes que dificultaban o prohibían la inmigración, sino que se consideraba a los inmigrantes como potenciales delincuentes, seres crueles sin principios. Las propagandas oficiales distinguían las clases medias adineradas de los países llamados centrales con esa oleada de inmigrantes. Es así que en una primera etapa, los pack fueron invitados a participar de reuniones en lugares selectos, pero ante el contacto creciente con la civilización, fueron rechazando las invitaciones y frecuentando a organizaciones de inmigrantes, yendo a barrios bajos y muchas mujeres pack tuvieron entre estas personas sus amantes o sus esposos. Todo esto ante el gran escándalo de gobiernos   y representantes del statu quo.

En los reportajes en los que se procuraba elucidar el por qué de esta actitud que los llevaba a integrarse a quienes la sociedad consideraba abyectos, los pack respondían siempre lo mismo: «Ellos, los pobres, despiden un fuerte resplandor (Retamabuy). ¿Es que no lo pueden ver?» Los demás miembros conspicuos de la sociedad contestaban que no lo veían. Para ellos,  en una noche oscura la única luz llegaba de los astros o de la electricidad.

Uno de los siete pensadores Pack profundizó la explicación, afirmando: «Ellos son los abyectos, aquellos que han sido arrojados al otro lado de la muralla que protege a las clases acomodadas de los pueblos. De este modo, la preocupación de esta gente es encontrar el alimento, proteger la vida; luchar contra la muerte día tras día. Esto es lo que produce el resplandor que sólo los Pack podemos ver. Los demás, que tienen el sustento asegurado, se ocupan de cosas que podríamos definir como superficiales, como contingentes y quizá sea por esto que no despiden ninguna luz».

Otro de los pensadores Pack escribió un libro erótico acerca de la unión con los inmigrantes. Las mujeres Pack eran muy hermosas y deshinibidas en cuanto a las cuestiones de sexo. El libro en cuestión, explicaba toda una cultura sexual que iba desde palabras, expresiones, miradas hasta posiciones durante las relaciones sexuales. El libro llevaba por título Retamabuy hotoh que podía traducirse como «El resplandor apasionado de los abyectos»

En los tres años que duró lo que se llamara «la visita Pack» y que terminara abruptamente con la «Gran evaporación» nacieron cantidad de niños mestizos por las uniones oficiales o no entre los pack y los abyectos, como llamaban a aquellos que eran fuertemente rechazados por la civilización occidental. En la mencionada «Gran Evaporación», estos niños se marcharon con el Pueblo Pájaro, quien además llevó consigo a gran cantidad de las personas que la sociedad anfitriona consideraba como «abyectos».

 

Mi desesperación te folla suavemente en la alborada

 

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Mi desesperación es la que te toma de la cintura,

la que te observa fijamente,

la que te penetra en las noches sin luna,

la que recoge tus gemidos

y los convierte en maná.

 

Vuelas en el lomo de un pájaro negro

antes de encaramarte en mi sexo,

de ondear entre las nubes de la aurora,

de llenar de gaviotas mi vientre,

de rebasar de gritos mi silencio.

 

Mezclo mi humillación con tu carne blanca

y en el orgasmo

engendro  manchas azules y calientes

sobre tu pubis.

 

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GOCHO VERSOLARI

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