TAQKEMUS (*): Tu desnudez me ha convertido en una bestia / Gocho Versolari, poeta

(*) Taqkemus;

1) El término hace referencia a lo que se conoce en Occidente como el «Micropoder» según la teoría de Michel Foucault cuyo instrumento son los ideales regulatorios: formas rígidas, autoritarias sobre costumbres y conductas sociales, impuestos por la familia, desde la infancia. Taqkemus es la destrucción de estas formaciones y tiene un doble movimiento: el individuo toma conciencia de estas restricciones culturales y las demuele.

2) Los ideales regulatorios se refieren a costumbres, actitudes, rituales. Muchos de ellos están inspirados en la influencia pastoral de las iglesias en occidente e incluyen un amplio abanico de conductas que van desde las reglas de cortesía hasta atribuir suerte favorable o desfavorable a ciertas actitudes. Sin embargo, tanto la teoría de Foucault como el sentido estricto de Taqkemus se refiere a los ideales regulatorios de tipo sexual. En las costumbres y creencias generales, se admite una cierta evolución en la que el individuo va reemplazando los paradigmas recibidos por otros elegidos por él mismo lo que lleva cierto tiempo. No ocurre lo mismo cuando se trata de la sexualidad. Los ideales regulatorios en este ámbito son los más rígidos: «nuestra orientación sexual debe seguir los dictados de nuestros sexos biológicos. A partir de allí,  el matrimonio heterosexual y la familia son los pilares de la sociedad. Se debe evitar la pornografía o el erotismo extremo; la masturbación produce idiotismo» y un largo etcétera. El término Taqkemus hace referencia al abandono súbito, a la destrucción de estas creencias aunque no se tenga otras para reemplazarlas. El contexto en que se usa el vocablo hace referencia a que los preceptos socio culturales son reemplazados por el libre instinto del individuo. Un ejemplo clásico: un sujeto tiene relaciones sexuales con su esposa, la madre de sus hijos, de acuerdo a lo establecido por su iglesia: centrado en la procreación y con un mínimo de placer. En una de sus relaciones, cuando el Taqkemus sobreviene como una inspiración súbita, desnuda por completo a su pareja, la sostiene de las muñecas y ejerce con ella una serie de actos de inspiración súbita y por supuesto «prohibidos» por las convenciones ( sexo oral, anoxia sexual, penetración anal…). Es de suponer que el otro miembro de la pareja lo acepta, ya que el Taqkemus es similar al impulso súbito de un artista, capaz de trasmitir y contagiar su aceptación a quienes lo rodean.

3) El entrenamiento del chamán requiere del Taqkemus como elemento primordial que el hombre de poder deberá ejercer en forma constante a lo largo de su vida. Cuando regresa de un viaje, el chamán explicará lo ocurrido en forma de mito, pero deberá evitar que dicho mito se mantenga en la memoria, se convierta en un paradigma rígido; que no se transforme en dogma regulatorio capaz de dirigir la conducta de nadie. Para evitarlo reemplazará el relato mítico con otro, de preferencia contradictorio con el primero. Del mismo modo, el chamán sabe que su sexualidad es un instrumento, algo capaz de transformarse y en su caso de alterar las condiciones del cuerpo, es decir que si es hombre puede convertirse en mujer y viceversa. Lo que llamamos parafilias, es decir las preferencias que excedan el plano de lo genital, forman para el chamán que debe unirse a poderosos elementos, un recurso de primera línea para lograr sus objetivos. Por ejemplo, si quiere operar en el plano mental y emocional para mejorar a un paciente, debe practicar el sexo oral con el elemento que corresponda. Si lo que desea es alterar condiciones físicas, lo mejor es el footjob y la podofilia , así como penetrar o ser penetrado analmente.

 

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Tu desnudez me ha convertido en una bestia

Cuando la luna llena
no se había transformado en esfera perfecta,
me tomaste la mano y la ceñiste a tu cuello.
Aprieta – murmuraste
mientras una bíblica e invisible tormenta de arena
se cernía sobre la casa.
Luego besaste mis pies, mis dedos gordos,
introduciste tu lengua en mi ano
y dejaste de ser la señora
que por las tardes toma el té
con tres barras de azúcar.
Seamos lobos – dijiste cuando la madrugada
hundía la noche en su máxima quietud
Y te perseguí por el prado que llega a la laguna
los dos desnudos
en cuatro patas;
mordí tu vientre,
azoté tu clítoris
y extraje de tu cuerpo
la bestia enloquecida de tu instinto.

Como fuegos de artificio
explotaban a lo lejos las costumbres brillantes
a las que no regresaríamos.

Hoy somos lobos que no dejan de correr,
de perseguirse
en una jornada ardiente y yerta
que late en nuestros vientres
que anima nuestros sexos
y que tiende llanuras de obsidiana
en nuestro corazón.

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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