THOBALAGERU (*) : Soledades y orgías desde tu desnudez/ Gocho Versolari, poeta.

(*) Thobalageru

1) Toda acción que implique una elevación referida a la sexualidad. Va desde la erección del pene, al aumento de la libido o a realizar el acto sexual en un piso superior. Stricto sensu, el término se refiere a todo crecimiento espiritual que se obtiene a través de las sensaciones corporales, sin pasar por el plano emocional o del entendimiento. Específicamente apunta a dicho crecimiento cuando se obtiene por la práctica sexual, por desarrollar libremente el instinto y las parafilias particulares.

2) Los amantes practican Thobalageru cuando dejan de lado el placer inmediato o el fin procreativo en la pasión. Cuando se limitan a explorar y desarrollar las tendencias con el oscuro objetivo de avanzar en la totalidad del ser a través del despliegue sin restricciones de la propia sexualidad. Esto implica que el número de miembros de la pareja podría aumentar hasta llegar a la orgía o disminuir hasta limitarse al sexo interior basado en las imágenes internas de la persona, ya sea con masturbación o prescindiendo de ella. La palabra implica el contexto o la cosmovisión por la cual todo instinto, en particular el sexual guarda una profunda e implícita sabiduría y basta desarrollarlo para lograr el fin  de la espiritualidad: reino de los cielos, iluminación, etc.

3) Entre los chamanes se llama Thobalageru al intenso entrenamiento que reciben destinado a utilizar su sexualidad a fin de unirse a diferentes seres y elementos de la naturaleza. El mismo incluye cambios en el cuerpo para alterar los genitales y una alternancia de orientaciones sexuales múltiples. Según sea la circunstancia el chamán deberá ser hombre, mujer o andrógino, con abundancia de géneros y tendencias.

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Soledades y orgías desde tu desnudez

 

Al subirnos al lecho fuimos dos:
yo hombre,
tú mujer. Desnudos.
Ansiosos nos amamos
y las caricias formaron un animal inmenso
que llenó el cuarto,
el parque de la casa,
el atardecer y sus alrededores.

Luego tu fuiste el hombre
y yo me entregué con fiebre,
con el afán de atravesar tu carne
y ser una gota roja entre tus venas.

Luego fuimos andróginos. Luego fuimos dos hombres
dos mujeres.
En la medianoche,
había siete cuerpos copulando
y en la aurora sumaron veintiuno.
La colosal orgía
montó un coro sinfónico que llegó a los cielos.

En el gran mediodía quedé solo,
y tuve sexo con mi propio cuerpo,
siendo hombre, mujer,
andrógino,
buitre, insecto, tortuga
flor, árbol y silencio.

En la segunda medianoche
nuestros cuerpos
elevaron el sol.

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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