Te tomo entre mis brazos y te desnudo / Gocho Versolari, poeta

 

Tener sexo con el sol
es agobiante,
aunque suene a pleonasmo. No sólo
el calcinarse y restituirse de los sexos
no sólo
convertir al corazón
en un Fénix
bermellón y dramático

Una ansiedad intensa y diminuta
contamina el podio verde y rojo
donde nos afincamos
para ver la tarde derivar por la ancianía
mientras soñamos con echar raíces
en el poyo gris frente a la puerta.

La medianoche
es el mejor horario para tener sexo con el sol,
quitarle sus secretos
y sanar a la oveja moribunda
y llegar hasta tu cama
donde tu agonía se tiende a las nubes
como un castillo de metal.

Te tomo entre mis brazos
y te desnudo mientras me dirijo
hacia el verde lago
donde haremos un trío con el sol

En mitad de la noche
es un sonriente andrógino
dispuesto a introducir,
a ser introducido
sin importarle mucho
nuestras peculiaridades.

Sólo tu desnudez dormida
emerge lentamente,
aurora entre mis panes,
paloma entre mis huesos.

Un leviatán atardecido
que se dirige hacia el disco lejano,
repleto de moscas
y de turba.

Entonces soy el sol
cuando planeo sobre ti
y te conviertes en  luna,
en el tercer planeta
contando desde la galaxia más lejana.

Entonces
cambiamos de sexo y giramos
en un carrousel crepuscular,
en un descubrir pájaros ocultos
e insectos ateridos
debajo de la piel.

Deberás despertar en la mañaa
y pedir un huevo frito
sobre una tostada de avena y regaliz.

Te cubriré con la manta violeta
y besaré tus dedos gordos,
mientras sonríes sin consciencia
de tu agonía que se disuelve entre las nubes.

En el cielo
se cuajará el sol.

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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