El mediodía colosal de nuestras bocas / Gocho Versolari, poeta

Los ríos no están secos.
Tan sólo los visito
cuando desciende la marea
y los pájaros se alejan.

Algunas noches
escucho los torrentes poderosos
que atraviesan las soledades de la luna.
Cuando salgo a buscarlos
me pierdo en los senderos:
sufro la incontinencia del espacio
que padecen los muertos.

Si llegaras a mi cama,
mujer de pan sin levadura
amasada por los soles lejanos,
si te acostaras junto a mí
con tu piel extendida
sobre mi cuerpo anciano,
nos revolcaríamos en la bestia de la madrugada
nuestros silencios
se deslizarían en orgasmos
y tu boca tomaría mi miembro
con la pasión antigua de las estrellas
y de un solo golpe
conocería tu garganta
mi cíclope caliente,
engendrador de sales y torrentes

Y la fuerza del agua
derribaría las paredes del cuarto
y nos arrastraría a los ciclones silenciosos
que bañan el mediodía colosal
de nuestras bocas.

(Bebo tus jugos.
Bebes los míos
y la vida brillante nos recorre
hasta el cenit).

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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