Variaciones sobre los abismos de tu desnudez / Gocho Versolari, poeta

La aldea azul que habito
se llena de langostas
cuando te desnudas en la alberca
sin importar miradas
ni abejas
ni ratones decimales
que se atropellan para ver tu sexo,
tus senos,
tus cabellos,
tus hombros
mientras el agua helada de las tres
intenta calmar el fuego
de tu piel.

Mi aldea azul,
anagógica,
se llena de catagogías,
de abismos
a los que me empujas
para que caiga en tu cuerpo desnudo,
que aguarda en el fondo.

Precipicios
que de ti
me conducen a ti.

Y una gaviota se acurruca en tu ombligo
y yo recorro tus empeines
implorando mi tamaño normal
para engancharme en la brisa
que llega de tu pezón derecho
y hundirme en las ondas de tu atardecer
mientras las espigas se precipitan
sobre nosotros
y el levante nos muestra un recién nacido
que luego devora y regurgita
y el niño vive aquello como un juego
y ríe
y ríe,
cálido,
lleno de simientes,
de soles
y de ti.

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GOCHO VERSOLARI

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Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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