El Cristo Salvaje – Fragmentación 04 – La naturaleza mítica de Jesús.

Presupuestos básicos acerca de Jesús.

 

Durante muchos siglos, se discutió sobre la naturaleza de Jesús. El tema fue centro de la Cristología, una de las ramas de la teología católica. Las especulaciones fueron múltiples, y se cuentan diez  herejías o más acerca de la naturaleza de Cristo.

El tema dio lugar a discusiones sin fin, pero lo más grave del mismo fueron  la gran cantidad de muertes producidas por disentir de la posición oficial. Cualquier postura que se difundiera en contra de la   definida por el dogma – verdadero Dios y verdadero hombre –era anatema, y por lo tanto correspondía la pena capital  a quien la profiriera.

La muerte era el precio por especular u opinar acerca de la naturaleza de alguien que en su mensaje original planteaba la paz y el respeto por la vida. [1]

 

Por otro lado, la Cristología establece una contradicción básica: si Jesús es alguien que vive, que de algún modo no ha muerto, teniendo en cuenta el dogma de la resurrección, bastaría con preguntar acerca de su naturaleza, como lo haríamos con alguien de nuestro entorno capaz de responder. La posición dogmática, sólida, inamovible, propia de la clase sacerdotal, afianza una estructura de poder que se prolonga durante más de dos milenios. La misma identificación de Cristo con el dios diacrónico implica un alejamiento del hombre y una sumisión a las estructuras de poder sacerdotales.

 

Jesús y la mítica.

 Christian Schloe - Austrian Surrealist Digital painter - Tutt'Art@ (89)

El presente abordaje de Jesús es de carácter mítico. Esto tiene muchas implicancias y parte de las mismas pueden encontrarse en los artículos publicados [2] ; resaltaré ahora uno de los aspectos que es importante destacar en especial cuando se realiza una invocación al Cristo Salvaje [3] y es la relación entre el sentido o la significación de un hecho y su exactitud. En la modernidad, acompañado de  cierto cientificismo a ultranza,  ambos conceptos – significación y exactitud – deben coincidir para que una verdad en cualquier orden tenga acceso a la realidad. (propiamente hablando: la exactitud es la que establece el sentido o significación de cualquier observación).

Por el contrario, cualquier literatura considerada sagrada, con una gran carga mítica, establece la preponderancia del sentido sobre la significación. Yendo por ejemplo a los Evangelios, el interés del redactor es que la vida de Jesús cumpla con  pautas del judaísmo y de cierta simbología cósmica. Un ejemplo es ubicar  el nacimiento de Jesús en el solsticio de invierno [4]

Ninguna sociedad hierológica auténtica se ocupa de la exactitud de sus mitos fundacionales. Los mismos actúan desde otro plano de la existencia. Oscuramente se sabe que el relato de los orígenes expresa una realidad que no puede ser manifestada en términos racionales, en términos de descripción.

En épocas prehispánicas, el imperio inca había desarrollado un predominio solar y una casta sacerdotal que eliminó el chamanismo. El mismo fue expulsado de las montañas, la civilización se grabó en piedra y a partir de allí surgió el afán de poder y la falsificación de documentos oficiales, a fin de establecer una falsa antigüedad de las dinastías que se sucederían en el  poder. Es decir, en una cultura donde imperaba el desequilibrio solar y la preeminencia de las castas sacerdotal y guerrera, se privilegiaba un grado de exactitud establecido por el soberano. Se cambiaría la cronología las veces que fuera necesario para lograr que se adaptara a los fines imperiales. [5]

Ibarra Grasso en «La verdadera historia de los Incas», cita a José de la Riva Agüero, quien establece similitudes altamente significativas entre los mitos fundacionales de Roma y los que planteaban los Incas. Numerología, topónimos y situaciones son casi idénticos, lo que establece un mismo Artefacto mítico ritual para ambas culturas. Y cuando se habla de Roma, se habla del imperio Cristiano, directo heredero.

En esta somera descripción, sobre cuyo contenido volveré en otros artículos, adelantaré la conclusión: la figura de Marte, o del “Dios del mundo de la ira”, primaba en ambas culturas. El resultado es que una de ellas se enfrenta y derrota a la otra en el plano militar y ejerce sobre la misma una dominación que llega hasta hoy. Como también hago referencia en otro textos, pueblos como los aymaras, vinculados a la tierra y a las tradiciones chamánicas, aún siguen existiendo, haciendo gala de una resistencia cultural milenaria. La civilización tallada en piedra, el poderoso imperio, en cambio, está destruido.

 

[1] La  indagación directa al Cristo Salvaje por quien lo invoque,  permite indagar y obtener una respuesta acerca del carácter real de la naturaleza de Jesús. Cabe acotar al respecto tan solo que las versiones sobre la misma expresadas en las herejías son todas ciertas. No hay una naturaleza unívoca, sino que son múltiples y que se manifiestan según el perspectivismo del observador al tomar contacto con Jesús.

[2] Aunque no haya una correlación directa con el tema actual, los  artículos del presente blog se relacionan entre sí y con el tema del Cristo Salvaje. Del mismo modo, las futuras publicaciones irán aclarando las características de un enfoque mítico.

[3] Al decir invocación no me refiero necesariamente a un ritual preciso en que se convoque a este Jesús que no ha muerto y cuyo nivel de existencia se desplaza en la mitad del planeta. No existe   un esquema fijo de invocación, una ceremonia detallada. El llamado consiste por un lado en una “epojé” referida a un cuestionamiento y puesta entre paréntesis de las supuestas verdades adquiridas por la religión, y por el otro a un llamado personal. Repito: para apelar al Cristo Salvaje no hay reglas fijas. La forma de realizar el llamado depende de la in-tensión del invocante. En este contexto, la redacción del presente artículo y el abordaje por parte de los lectores interesados, es una forma de invocación.

[4] Es de señalar que los cuatro Evangelios apuntan en el momento en que fueron escritos a una tendencia que luego escaparía a cualquier control: hacer aceptable la figura de Jesús a los ojos del imperio. La excepción a esta tendencia sería Marcos, quien de los cuatro evangelios, habría intentado exponer lo que fuera el planteo jesuánico original. Un tema que deseo desarrollar es el descubrimiento del llamado erróneamente “Evangelio secreto de Marcos” descubierto por el Dr. Morton Smith y citado por Mircea Eliade,

[5] Esta actitud de buscar lo exacto, lo preciso por encima del sentido, es de la misma naturaleza que el afán cientificista contemporáneo.

Christian Schloe - Austrian Surrealist Digital painter - Tutt'Art@ (84)

GOCHO VERSOLARI

 

Ilustraciones: Christian Schloe

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