EL CRISTO SALVAJE – Introducción a la fragmentación – 03 Quebrando la plancha de vidrio.

Preliminares – Aspectos luminosos y tenebrosos de la fragmentación en algunas culturas hierológicas.

 

 Los lectores de las entregas de este largo artículo , me han expresado su interés en el proceso concreto de la fragmentación que operara sobre Jesús de Nazaret y que tuviera como resultado su aprehensión, condena y muerte. En consecuencia procuraré explicar esta operación mítica. A tal fin, ofreceré una introducción y luego la descripción de la operación mágico mítica de «Quebrar la plancha de vidrio»

 

Procedimientos similares se encuentran en casi todas las civilizaciones y están relacionan con la magia simpática que implica actuar sobre un proceso en una escala reducida, a fin de producir consecuencias en la realidad.

 

 Alfileres en muñecos, tortura de animales; estos son algunos de los elementos que en diferentes culturas reemplazan el procedimiento de la plancha de vidrio. Otra magia simpática bastante popular y vinculada a la desfragmentación (es decir la operación contraria y por lo general complementaria)  es la que se practica a través del huevo en contacto con el cuerpo y que permite un diagnóstico preciso de la dolencia del paciente. También se engloba en esta categoría la acción de frotar un animal hasta que muera y de ese modo pueda absorber el mal. La cosmovisión que sirve de base a esta  magia se basa en una interrelación entre todos los elementos del cosmos. El chamán es el que conoce las leyes que regulan estos vínculos a fin de lograr resultados precisos.

 

 

Ejemplos generales de fragmentación

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La mítica diacrónica que se refiere a un período tardío, entendiendo por tal el que deviene cuando la tradición se ha olvidado, recurre en forma constante a la fragmentación y la defragmentación. Los mitos del héroe civilizador que muere y es resucitado, tienen estas características. La muerte es la fragmentación y la resurrección del héroe es la desfragmentación. La misma cuando se produce, establece la realidad original en una instancia superior. Es así que Osiris resucitado no es el mismo que el Osiris antes a su muerte. Igual proceso se establece en Jesús.  

 Como leyes empíricas y generales de los proceso, afirmo:

  • La desfragmentación nunca lleva la situación al mismo estado en que se encontraba antes de su fragmentación. Se produce una alteración cualitativa
  • Este cambio  en el sujeto se hace más intenso de acuerdo a la profundidad que  haya tomado la fragmentación.

Esto último se puede observar en los casos que hemos citado: el héroe civilizador que es asesinado. De acuerdo con la crueldad de dicha muerte, el estado posterior es más intenso y más profundo.

 

Como expongo a continuación en los ejemplos, la fragmentación de un mito se produce cuando se pretende canalizar la fuerza de este en pro de una situación de poder de una clase o de un individuo. Es así que los imperios brutales de la antigüedad (no sólo Roma) que requerían la figura de un líder temido por sus crueldades, procuraban un Artefacto mítico ritual fragmentado o en proceso de drenaje, es decir no separado de la fuerza inicial, pero sí alterado. Esto iba desde establecer una falsa cronología y diferentes versiones de los hechos que a pesar de la adulteración mantenían la fuerza primaria y oscura del mito.  Este proceso favorecía al emperador, hasta cambiar las circunstancias del relato mítico. En el caso del AMR  de Rómulo y Remo que expondré en los siguientes párrafos, fue tomado por gobernantes no romanos, como Herodes o Atila. Los mismos se encargaron de asesinar a sus parientes: el hermano en el caso de Atila y los hijos en el caso de Herodes, por las apetencias de  poder. El mismo núcleo mítico sirvió luego para la constitución de la iglesia de Roma, basada en conjuras e intrigas de poder entre los papas, proceso que llega hasta hoy.

 

 

En la entrega anterior hablaba de la muerte iniciática como la caída súbita de todas las murallas naturales que rodean al sujeto, en especial cuando la misma se produce en un contexto chamánico. Algo similar ocurre cuando se administra la Ayahuasca: quienes la reciben, respetando el contexto ritual, sufren una caída súbita de sus barreras. En este caso el proceso no es permanente ni prolongado como la fragmentación iniciática. Como una cuestión de supervivencia, el organismo psico físico es capaz de reconstruir en forma espontánea las murallas que lo sostienen y que le permiten una vinculación vital con su medio.  

 

Otra instancia de fragmentación normal, es decir otro derrumbe espontáneo de murallas, se produce durante  la meditación; el principio por el cual se procura atender a la respiración y dejar la mente en blanco. Se dice que por encima del constante fluir de los pensamientos, hay un punto en el que se produce la unión con el principio interno, con todos los beneficios que esto conlleva. Dicho momento mínimo de unión no llega a la conciencia.  Esta circunstancia permitiría establecer una mítica individual en la que el sujeto explicara en términos de relato fantástico lo que ocurre en ese punto. Por supuesto, al tratarse de mito no se procura una descripción racional de la realidad; es en la actitud de explicar por medio del relato lo que ocurre en ese ámbito,  cuando el mismo toma su fuerza.  Este proceso es fundamental para la realización trimúndica. 

 

De este modo, fuera del ámbito mágico operativo, la fragmentación y la desfragmentación forman parte del comportamiento de la realidad. Son una forma de acceder tanto al desarrollo de las cosasa como al comportamiento interior. En la tradición extremo oriental se vinculan  con el ying y el yang. La vida es una sucesión de ambos estados; se pasa de uno al otro en forma incesante. Las prácticas de dispersión o de tonificación con que se busca el equilibrio entre estas dos condiciones del organismo, corresponden respectivamente a la dispersión y a la tonificación. La dispersión se realiza cuando hay un exceso de energía ying o yang y la tonificación cuando esa energía está en defecto. Dispersar implica fragmentar, quebrar y drenar mientras que tonificar, el proceso inverso consiste precisamente en desfragmentar. En términos míticos esta actividad también se condice con lo que señalaba más arriba acerca de las leyes generales: cuando se produce la desfragmentación sobre un individuo (en este caso el paciente de la MTC) el resultado es el cambio profundo. La persona no regresa a lo que era antes de la enfermedad. De este modo, un tratamiento no sólo permitiría mejorar el aspecto médico, la supresión de los síntomas y el ataque a la enfermedad, sino elevar el estado del ser, que es la garantía de la curación total.

 

  • Otro ejemplo de fragmentación y desfragmentación, son las alternancias de cosmos y caos que se producen en el proceso de comportamiento del universo. Las constelaciones y galaxias están en permanente movimiento. El mismo no siempre muestra una armonía clara y permanente. Hay un movimiento caótico que sólo por un instante se ordena, se armoniza para luego deshacerse de inmediato y caer en los abismos del caos, desde donde buscará otras formas de manifestar la belleza y la armonía. Allí también se alternan la fragmentación y la desfragmentación como fuerzas dinámicas que mueven la realidad. 

 

 

  • La fragmentación y desfragmentaci´n, no hacen otra cosa que seguir las leyes profundas de la realidad, y  su constante movimiento, la permanente alternancia, niegan la vigencia de dogmas y doctrinas que se caractericen por la inmovilidad. 

 

 

La fragmentación y el mito de los gemelos

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El ejemplo más típico y al que siempre regreso es la fragmentación que sufriera el mito de los gemelos en el relato de Rómulo y Remo, o de Caín y Abel. Por el momento voy a centrarme en  la fundación de Roma. Se trata evidentemente de un relato modificado, ya que los gemelos representan siempre dos polos cósmicos diferenciados, pero unidos en términos de no dualidad. Se vinculan a ellos las diferentes instancias del psiquismo humano según lo describiera la Medicina Tradicional China a través del Hun y el Shen.

 

En los relatos originales, los gemelos siempre presentan características opuestas y complementarias. Uno de ellos es el racional, el práctico, quien domina las diferentes instancias del mundo sensible. El otro es el intuitivo, el soñador, el poeta. Uno de los gemelos es lunar y el otro solar.

 

Cuando Remo atraviesa la muralla levantada por Rómulo alrededor de la ciudad, es asesinado por su hermano. El que uno de los gemelos mate al otro, más precisamente el gemelo práctico asesine al gemelo soñador, implica un  profundo drenaje del mito. La muerte es el principal elemento que indica la fragmentación. . Se introduce un elemento que rompe esa esencial no dualidad de carácter cósmico por la cual los mellizos cumplían un ciclo que incluía entrada al inframundo, muerte y resurrección de ambos para finalmente triunfar. La introducción del asesinato en un mito implica siempre un proceso de fragmentación. En especial, como en el   mito fundacional de Roma, no va acompañado de una resurrección. 

La muerte de Remo gravita desde el lejano pasado y es uno de los principales triunfos del dios Marte, cuyos símbolos forjan el mito. 

 

 

El entorno bélico en época de Jesús. El dios de la fragmentación

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Flavio Josefo, en su obra Las guerras de los judíos, describe con lujo de detalle los movimientos bélicos que se realizaran contra el imperio   en la época de Jesús. Con ellos Roma no tenía  problema. Representaban el enemigo visible, aquel que podía combatirse con las armas. Demás está decir que el imperio era un experto en las artes bélicas. El dios mentor era Marte   

 

Cabría señalar cuál es el significado de esta expresión “Dios mentor”. No se trata de una entidad que existiera siempre, con un poder omnímodo. En un lento proceso histórico, son los propios pueblos, primero los etruscos y luego los romanos quienes ubican a Marte (o Maris) en el mito fundacional de Roma y se consideran sus hijos. Son ellos quienes lo instalan en una posición central en el panteón y en el artefacto mítico ritual.

 

Como todo dios, Marte pasa de ser una potencialidad , a disponer de un poder omnímodo,  alimentado por la devoción de los hombres. En consecuencia,  la práctica mágica desarrollada por Jesús no se dirigía hacia Marte, sino hacia su culto. Procuraba reemplazarlo por una entrada en el Tiempo Cero, es decir la formación de comunidades que se centraran en esta postura. En este tiempo, que debería dar a los hombres un contacto permanente con la naturaleza, los proveería de alimentos, de salud  y de alguna forma podría crear una civilización clandestina hasta tanto pasara la época oscura; hasta tanto se debilitara el culto a Marte y el dios quedara sin alimentos.

 

Es importante este aspecto, ya que de otro modo se podría considerar al dios de la guerra  como una suerte de demonio todopoderoso, que separara el cosmos en dos mitades. Todo dios  crece y   tiene poder real gracias a las ofrendas y atención de los hombres. Este poder, pasado cierto límite, enajena la fuerza  humana hasta el punto de exigir sacrificios e imperio creciente  de la deidad.

 

Algo más sobre Marte: como todo dios muestra su aspecto luminoso, que en el caso de la deidad de la guerra consiste en sus cualidades positivas: decisión, valentía. Para poner un ejemplo,cuando  un representante destacado del hinduismo, se refiere al trabajo interior que debe realizar quien ejerce la meditación, explica que es necesaria mucha valentía e invoca la figura de Napoleón. Este criterio me resulta discutible, ya que  no vinculo a Napoleón con la valentía, desde el momento en que durante las campañas, como la de Rusia, quedaba atrás y enviaba a los soldados a realizar las operaciones. La figura de Gerónimo, el jefe apache  que se opuso férreamente a los blancos fue un modelo aceptable que mostraría el aspecto positivo de Marte.

 

Marte era Ares entre los griegos. Homero  caracterizaba este dios como una entidad que mostraba con rapidez su aspecto tenebroso. El mismo consistía en el  mencionado afán de poder,  una tendencia al engaño y a la intriga y la presentación de  una «apariencia» de solidez para tapar las grietas en el interior. Entre los propios griegos, Marte se fue filtrando entre las murallas de la polis, que precisamente fue construida por el temor de los persas y como una institución bélica. Así y todo, los griegos procuraban mantener a Ares en un lugar acotado; comprendían sus límites y sabía que si el dios los traspasaba, las consecuencias serían nefastas. Los romanos en cambio, no sólo le concedieron todo el poder, sino que se consideraron sus hijos. En la época de Augusto, cuando se desarrolla la vida pública de Jesús, el dios había llegado a tener un poder en permanente expansión.

 

La influencia de Marte llega hasta nuestros días. En un proceso de secularización su culto se mantiene entretejido con nuestra cultura y se manifiesta en nuestras actividades cotidianas.  Si como humanidad, adquiriéramos de pronto y en forma simultánea  la conciencia de esta veneración inconsciente al dios y desmontáramos todos los núcleos míticos y rituales que la mantiene, la entidad volvería a su estado de latencia. El  imperio marcial, el mundo militarizado en que nos encontrarmos, constituye stricto sensu, una ilusión generada y mantenida por una actitud humana que lleva milenios.

 

La guerra en su aspecto tenebroso, es decir el enfrentamiento de dos o más ejércitos con todas sus consecuencias (aniquilación  de vidas, destucción de entornos humanos) es a la vez el sello distintivo de Marte y una forma de brutal fragmentación. El miedo como sentimiento, tiene esta característica: divide el individuo. La necesidad del poder sin límites, oculta   la profunda división que existe en el interior de quien lo ejerce. Una figura como César, inaugura en la historia la cultura de la apariencia distintiva de Marte: el mantener  para la mirada de los otros, una imagen de solidez, de fuerza, de integridad, cuando en lo interior se acrecientan las divisiones.

 

El  clima bélico que desata Marte [1] exige la fragmentación. Se trata de colocar en una deidad única, toda la realidad y mantener en el corazón de los fieles la división. Este proceso presente en el Imperio romano, se traslada a la iglesia cristiana y llega hasta hoy

 

Hechiceros romanos. Descripción de la fragmentación. La plancha de vidrio.

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En la época de Jesús, los hechiceros romanos practicaban la adivinación. La misma incluía no sólo la previsión de los acontecimientos futuros, sino la lectura profunda de las capas del presente. Ellos sabían que el enemigo poderoso no era Judas el galileo, ni que tampoco lo serían las tres guerras judeo romanas, en especial la  dirigida por Simón bar Kojba, a quien celebraran como el Mesías, y que fue la que más le costó a Roma vencer.  Los adivinos romanos no habían leído el axioma del Tao Te King por el cual “Lo suave y lo débil vence a lo poderoso”, pero lo aplicaron en el caso de Jesús. En otras palabras, intuían y sabían de algún modo que la vuelta a la interioridad, la profundización de la postura chamánica era lo único que podría vencer la contundencia de las legiones romanas.

 

Como afirmaba más arriba, la fragmentación  se relaciona con la magia simpática, es decir que en determinadas condiciones rituales, lo que se produzca sobre un elemento preciso, concreto de la vida cotidiana, tendrá consecuencias inmediatas en el mundo, ya sea en los acontecimientos sociales y culturales, como en los naturales. De allí que tengan importancia los fluidos del cuerpo del recipiendario de la operación, así como el cúmulo de cantos, oraciones e invocaciones que acompañan al proceso.[2]

 

 En términos prácticos la fragmentación puede efectuarse con agua, viento o cualquier elemento sutil que tenga las características de trasparencia y fragilidad. Casi siempre se elige el vidrio, más precisamente el cristal, ya que el mismo representa en términos míticos una superficie de agua.   Se procura que el cristal sea escogido entre lo más granado de la zona y elaborado con mucho cuidado. Hay cifras también míticas que permiten establecer el radio de la circunferencia en relación con  el grosor de la plancha.  

 

El proceso se completa a través de fluidos esenciales de la persona (grupo, país artefacto mítico ritual, ) con el que se identifique la plancha.  Se  inyectan en el vidrio estos fluidos, (casi siempre mezclados con resina, a fin de que sean visibles en la superficie). La saliva y  el semen de la persona sintetizarían su presencia y de ese modo se podría operar sobre ella[3].

Preparada la plancha, se la deja reposar  al menos durante siete días, y luego con un martillo especial se golpea el centro   Este golpe, la fragmentación propiamente dicha, requiere del ejecutante un alto nivel de entrenamiento. El exceso de fuerza haría que se quiebre de una vez y no es lo que se busca. Por otro lado, un golpe demasiado débil, no lograría la fragmentación.  Lo que se debe producir es una leve grieta, imperceptible a simple vista. Sólo se advertiría por la pérdida del sonido cristalino al golpear la plancha. Si el quiebre es exitoso, en el curso de diez días el vidrio debe terminar de fragmentarse, no sólo separándose en la parte central  , sino revelando las ramificaciones de la grieta. Las mismas expresan un lenguaje complicado que hace referencia a los eventos que  afectarán al sujeto, ya sea consecuencias fastas, cuando la fragmentación es un medio de recuperar la salud o nefastas si se trata de dañar a la persona.

 

En la próxima entrega del artículo, me referiré específicamente a la fragmentación que sufriera Jesús. La misma presenta aspectos complicados, y la plancha de vidrio fue una de las batallas de la guerra silente que ejerciera el imperio romano sobre el profeta. A su vez desarrollaré los procesos que se producen como respuesta por parte de Jesús, y que son la desfragmentación y la impregnación. 

 

[1] A quien también menciono como “El dios del mundo de la ira”, debido a que no es la primera ni la única vez en la historia que el mismo se presenta en el imperio romano. Como lo señalo muy a menudo, la América precolombina poco antes de la llegada de los conquistadores había sufrido de procesos parecidos: un imperio belicoso se había entronizado en el poder del Tahuantisuyo. Lo mismo había ocurrido con la religión sintoísta en el antiguo Japón, y cantidad de tendencias religiosas a lo largo del planeta suelen evolucionar en esta dirección.

[2] Cabe señalar que esta puesta en práctica del proceso de fragmentación se produce por parte de magos que en el Imperio Romano estaban relacionados con quienes ejercían  funciones militares de alto rango. Es decir, se lo consideraba una prolongación de la actividad bélica. Es posible que exista un modo por el cual en cierto momento de un desarrollo ritual sea necesario efectuar una tarea de fragmentacióin. De hecho muchas de las actividades del chamán apuntan a eso, tanto en la iniciación que sufre, en su muerte iniciática cuando es desmembrado como en las tareas complicadas de bajar al infierno o de curar a través de animales que luego mueren. La diferencia entre estas actividades fragmentativas y las de un mago se remiten al contexto cultural.

[3] El proceso es mucho más complicado que lo que se describe en esta breve síntesis. De esta lectura puede surgir que la fragmentación apunta a un “daño” a efectuar a la persona a la que está dirigida. Sin embargo no siempre es así. En algunos casos se trata de devolverle la salud, por lo que se fragmenta una enfermedad, o ciertos aspectos de la persona que han crecido en exceso y que conforman lo que solemos llamar “posesión”. Quien ejecuta el proceso puede dirigir el mismo libremente.

 

 

GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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