EL CRISTO SALVAJE – Sacerdotes y chamanes / Gocho Versolari

 

«El Chamán es el “irregular” [1] Antes de su ordenación muestra actitudes erráticas, incluidas ciertas patologías de orden psicosomático y trastornos de conducta, que son las señales del llamado.»
 
 
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Autores como Mircea Eliade y Joseph Campbell, establecen una diferencia significativa entre las funciones sociales del Chamán y el Sacerdote. En mi convivencia durante tres años en siete comunidades aborígenes del Ecuador, he podido constatar ampliamente la veracidad de esta información. En una sociedad aborigen, las funciones del sacerdote, que a veces se unen a las del jefe político, se refieren a los detalles del culto, a recordar los usos y costumbres religiosos, organizar festivales y encontrar el texto correcto de las rogativas. El chamán es quien, armado de sus elementos de poder, recorre los tres mundos para restablecer diariamente el equilibrio de la comunidad en las áreas colectiva e individual. Cabe destacar que la mayoría de las comunidades en las que conviví, presentaban una integración mítica, que se manifestaba en un perfecto funcionamiento de las funciones sociales entre los líderes, de modo que las mismas actuaban sin superponerse y cada uno de los que debía practicarla, tenía un conocimiento y aceptación de las del otro.
Discusiones sobre el uso del término.
El Chamán es el “irregular” (2) Antes de su ordenación muestra actitudes erráticas, incluidas ciertas patologías de orden psicosomático y trastornos de conducta, que son las señales del llamado. Luego de recibir la iniciación y someterse a ordalías que suelen ser crueles, se encarga de su tarea específica: internarse en el mundo intermedio; descender a los estratos inferiores a fin de rescatar las almas de las personas enfermas, y mantener relaciones sexuales con las diferentes potencias que sostienen el mundo para de ese modo obtener beneficios para su pueblo. [3]
Cantidad de estas prácticas, podrían caber en los conceptos de hechicería y brujería, según son definidos por la Iglesia y mencionados por Guénon [4]. Sin embargo, no son una desviación sino que forman parte de las actividades propias del chamán.
Las causas de la “Rebelión de los Kshatriyas”

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«Así como Marte separa, divide, el discurso originario de Jesús buscaba la reintegración de las cosas, de los seres».
Si observamos la historia diacrónica a la luz de esta diferencia, es fácil advertir que en la misma hay enfrentamientos entre la clase sacerdotal y los chamanes. Digamos que los primeros representan una “vía seca”, considerada como un saber exclusivamente racional y casi administrativo del aspecto exotérico de una tradición. El sacerdote es quien mantiene vinculaciones con el poder civil, lo que en los vaivenes de la historia lo hace particularmente sensible a la corrupción. [5]
El chamán en tanto puede tomar a veces la figura del Loco de Dios, y denunciar los excesos y las prebendas de la clase sacerdotal cuando la misma traiciona su función originaria. Es el chamán quien permanece junto al pueblo sufriente, a las clases más sumergidas de la sociedad, las cuales por el lugar que ocupan, reciben como depositarias el sentido más profundo de la tradición. El ejemplo más inmediato es el de Jesús: el mismo era un mago, un hechicero, como sinónimo de Chamán. Tenía ayudantes espirituales que cumplían sus órdenes, y junto con sus discípulos recorría Galilea brindando la salud a través de prácticas muy parecidas a lo que luego se definiría como brujería. [6].
Surge de los Evangelios, tanto canónicos como apócrifos, que Jesús estaba enfrentado a la casta sacerdotal de su época, la que por otro lado había traicionado su función, prestándose al poder de Roma y a la sujeción del pueblo. De allí que, desde el chamanismo, Jesús desarrollara una guerra de carácter mítico, no exactamente hacia la figura institucional y militar del Imperio, como lo hacían las organizaciones guerrilleras contemporáneas, sino contra el dios Marte que engendrara Roma; el que se mantenía y crecía con un fuerte Artefacto Mítico Ritual a su servicio.
El resultado de la separación entre la función chamánica y la sacerdotal, del enfrentamiento entre ambas, es la causa de la “Rebelión de los Ksatriyas”, La casta guerrera, frente a la división, se siente llamada a “poner orden” y toma sobre sí funciones para las que no están calificados. Es la forma de entender la cantidad de movimientos insurgentes contra el imperio que se dan en Galilea y en forma simultánea a la prédica de Jesús. Judas el Galileo, fue la representación de este movimiento efervescente que planteaba la rebelión militar contra Roma. Esto ocurría en un pueblo que, por haber sufrido el impacto de la dominación, por haber roto los principios culturales que soportaban las razones y las bases de su culto, producían esta escisión entre la función chamánica y la sacerdotal. Esta última entre los hebreos, a través de figuras como Herodes el Grande y su descendencia, claudica y rinde culto a Marte, el principal y activo dios de los dominadores. Cristo en su prédica, busca enfrentarse a la entidad y lo hace con su intenso discurso acerca del amor. Así como Marte separa, divide, la prédica originaria de Jesús buscaba la reintegración de las cosas, de los seres.
Luego de su muerte, los apologistas procuran negar este carácter de mago atribuido a Jesús. La motivación de muchos miembros de la naciente Iglesia, en especial de los cristianos de Roma era la misma que la que movía a la clase sacerdotal judía de la época: lograr la aceptación por parte del imperio de la nueva religión. La misma debía modificarse, pulirse, lustrarse y presentarse de acuerdo con sus requerimientos, aunque para ello hubiera que aniquilar sus orígenes chamánicos.
De este modo, la condena y ejecución de Jesús contenida en los Evangelios canónicos se trató de un ajuste de cuentas, de un enfrentamiento entre la clase sacerdotal y la chamánica.
Hay detalles que hacen más complejo el proceso y tienen que ver con la Ornitomancia, en un sentido más amplio que una técnica de adivinación. La práctica se remonta a la fundación de Roma, aunque por supuesto, es mucho más antigua. En el mito fundacional de la ciudad, se narra que los gemelos practicaban este arte. En lo inmediato, el mismo habría sido heredado de Grecia donde quien lo practicó fue el propio Tiresias; el adivino ciego se servía de un lazarillo para que le describa el vuelo de los pájaros.
La ornitomancia tenía importancia para Roma, ya que Rómulo estableció su profecía del fin de la ciudad a partir del vuelo de doce buitres. Como decía más arriba, no es sólo una mancia, sino que tiene vinculaciones con la magia simpática. Se parte de la base que las aves reproducen en forma absoluta lo que hacen las personas. Para cada uno de los seres que llega al estado humano, nace un ave que reproducirá con su vuelo, su alimentación, su conducta, la vida de ese ser. De este modo, el vuelo no sólo sirve para predecir eventos futuros, sino que a través del mismo se puede modificar la realidad. El caso de Jesús decidió la guerra mítica en la que el mago-predicador estaba empeñado contra la manifestación del “Demonio del Mundo de la Ira”, que sustentaba el poder romano; que había crecido a través del culto reiterado y de la energía brindada por los ciudadanos durante varias generaciones.
La Ornitomancia (u Ornitomagia) era tolerada por la clase sacerdotal que condenaba lo que fuera hechicería[7] y la practicaba principalmente un sector del ejército. No era la primera vez en una civilización predominantemente solar que la clase sacerdotal recurría al chamán. Saúl y la necromante es un ejemplo bien definido en la Biblia, y todo emperador que pretendiera conocer anticipadamente el resultado de una batalla, apelaba a sus augures, aun cuando por influencia de los sacerdotes, hubiera prohibido previamente todo tipo de adivinación.
Con anuencia de la casta sacerdotal romana, un general del ejército determinó que Jesús estaba representado por una pareja de aves. Logró matar a una de ellas, y eso permitió que se produzca la detención primero y luego la condena del revoltoso. [8]Así la guerra silente que Cristo emprendiera contra el imperio, sufrió un revés súbito que acabó con su vida.
El caso de Jesús revela el divorcio completo entre los sacerdotes y los chamanes. En una situación de dominio por parte de una potencia extranjera, las autoridades hebreas toleraban estas actividades, aunque, como en numerosos casos de colonialismo, el imperio dominante miraba con absoluta desconfianza los rituales de posesión que protagonizaba tanto Jesús como otros personajes carismáticos de la época. Es de destacar que cuando digo «rituales de posesión», no me refiero exactamente a una entidad externa que toma el cuerpo y la mente, sino a un proceso de suma interioridad [9], en el que se adquiere la conciencia súbita de un estado paradisíaco, de una plenitud dolorosa, a la que se reclama. El cuerpo entonces, como emancipado, convulsiona, emite espuma por la boca y los rasgos se transforman. La ansiedad por ocupar ese espacio es intolerable, y esas manifestaciones somáticas forman un lenguaje dirigido al dominador; un desafío, un reto. Los representantes del imperio así lo entendían y por eso vigilaban de cerca estas manifestaciones. Esto hace que Jesús, al realizar su prédica, utilice un lenguaje parabólico en el que manifiesta su estrategia de modo oculto: es necesario no resistir al mal, practicar el amor al prójimo: lo opuesto a la actividad marcial [10]. Del mismo modo, la presencia de las comunidades jesuánicas en el Tiempo Cero, permitía que las organizaciones clandestinas de los primeros tiempos accedan a una forma de nutrición natural.
Por supuesto que al decir esto, no me refiero a una alimentación sin químicos o de carácter vegetariano como podría pensarse hoy en día. Una nutrición natural es aquella que surge de la propia naturaleza, la cual es un ser vivo y brinda a quien ocupa el Tiempo Cero la posibilidad de subsistencia[11]. Es lo que para los hindúes constituiría el Dharma: el apegarse al mismo permite la integración completa del ser al ámbito natural, por lo que las funciones corporales se manifiestan como espirituales y viceversa. El ser es mantenido de forma espontánea por el medio ambiente, reproduciendo de este modo las condiciones paradisíacas.
Cuando Jesús muere, esta imagen de opositor al régimen es ocultada y los apologetas procuran rebatirla. Orígenes, el más “ingenuo” de los padres de la iglesia, escribe “Contra Celso”, una refutación a un intelectual romano que atacaba el cristianismo. La característica de este texto es que el apologista transcribe en un noventa por ciento el libro original; en el mismo, lo primero que hace Celso es descalificar a Jesús al definirlo como un Goes es decir un mago, brujo o hechicero. [12] Este es el principal obstáculo que los apologistas, dirigidos por los cristianos de Roma, deben remontar para que la nueva religión sea aceptada en el panteón del Imperio.

Objetos fóbicos

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«Pasión y libertad son los ingredientes básicos que conducen a nuestra liberación y los objetos fóbicos combaten precisamente estas dos cualidades».
La expresión “Objeto Fóbico” proviene del psicoanálisis. A pesar de aplicarse a situaciones muy precisas en el campo clínico son muchos los que la llevan a circunstancias propias de la política o la cultura. Se dice en términos generales que cuando una personalidad política o una corriente elige un sujeto o un grupo de sujetos y los responsabiliza de los males que están ocurriendo en la sociedad, se está creando un objeto fóbico. [13]
Hay una circunstancia propia del exilio en el desierto, cuando los judíos huyen de Egipto buscando la tierra prometida. En los momentos en los que la situación empeoraba y parecía no haber salida, se tomaba un chivo y todo el mundo imponía en él las manos con la intención de trasmitirle los pecados cometidos. Cumplido este ritual, se soltaba el animal para que muriera en el desierto. Estaba prohibido bajo pena de muerte, recuperar el chivo, aun cuando el pueblo sufriera hambre. Se había convertido en Objeto Fóbico.
Un mito sano contiene como base la integración de los elementos que lo constituyen. La ley del péndulo hace que aquello que se muestra como malo o nefasto no lo sea para siempre, sino que se transforme. Como por otro lado ocurre en la realidad: no nos encontramos con situaciones absolutas, sino con elementos de dos caras, la oscura y la brillante que se van alternando sucesivamente. [14] Es un arte encontrar el punto en que un elemento o un ser muestra uno u otro rostro. También es importante descubrir el tercer rostro, el invisible, el inmutable que es la verdadera esencia del elemento o ser en cuestión.
Cuando el péndulo se congela y polariza lo positivo, lo fasto en un ser y lo negativo, lo nefasto en otro, es cuando el mito se altera al haber introducido en el mismo el objeto fóbico.
Todos los antiguos dioses dominados por la iglesia en nombre de un cristianismo sedicente, son acumulados y personificados en la figura de Satanás o Lucifer. La imagen del macho cabrío también se vincula con la sexualidad humana, permitiéndose tan sólo la masculina y con el estricto fin de procrear. También caen en esta esfera las religiones autóctonas de origen chamánico, entre las que se encuentran por un lado las brujas de la Edad Media y por el otro las cosmovisiones originarias de América. Toda influencia oriental que de pronto se ponga de moda, o situaciones que pueden ser sospechosas de atacar al dogma. Los objetos fóbicos se multiplican, rodean y acorralan al cristiano católico. Forman barricadas, barreras en medio de las cuales se le ofrece cultivar un jardín de exigua espiritualidad[15]. Que no vaya a aventurarse fuera de estos límites, ya que lo aguardan tormentos eternos e insoportables; ya que lo espera la pérdida de su alma. Es contradictorio que el objetivo final de la realización Trimúndica (Guénon la llama “espiritual”) sea lo incondicionado; llegar a él implica libertad en todos los órdenes, en los tres mundos que nos consituyen. Pasión y libertad son los ingredientes básicos que conducen a nuestra liberación y los objetos fóbicos combaten precisamente estas dos cualidades.
El chamanismo como un oficio del psiquismo.
«Las civilizaciones desequilibradas que advienen con el transcurso de los siglos, no sólo combaten el chamanismo, sino que lo convierten en un objeto fóbico».
Resulta muy claro a los lectores de estos temas que muchas iniciaciones tienen como base un oficio. A su vez, este oficio tiene ciertos materiales que le son propios. El oficio de albañil, por ejemplo, que es el más conocido ya que sirve de base a la Masonería, utiliza la argamasa, el cemento, la plomada, la escuadra… El oficio de tejedor, propio del altiplano, al que he conocido en sus aspectos prácticos e iniciáticos, utiliza diversos tipos de telar ajustados al desarrollo de cada persona, así como hebras de lana, hilo, diseños, etc.
Ahora bien, el oficio de chamán, el que practicaba Jesús y que sirve de base no sólo a auténticos modelos iniciáticos, sino a culturas y civilizaciones enteras, utiliza el psiquismo humano como material y su medio de acción es la división triple del mundo intermedio. El oficio de chamán es el que expresa propiamente hablando la iniciación en su aspecto primordial; el que se practica desde el origen del hombre. Las civilizaciones desequilibradas que advienen con el curso de los siglos no sólo combaten el chamanismo, sino que lo convierten en un objeto fóbico [17]. El psiquismo que maneja el chamán es precisamente el desarrollo de poderes. La iniciación que recibe y el logro de su realización, lo ayudan a recorrer cada uno de los tres mundos, desde el cosmos hasta la cotidianeidad.
Vuelvo al planteo de Guénon, al capítulo “El Chamanismo Desviado” de “El Reino de la Cantidad…” y al que aludiera más arriba. En el mismo, el autor francés vincula el chamanismo con la brujería. La definición de la misma implica dos cosas: por un lado, realizar “embrujos”, entendiendo por tales, el daño producido a otra persona por medios invisibles. Se sabe que algunos chamanes lo hacen, así como algunos sacerdotes también matan multitudes, y muchos médicos acaban con la vida de sus pacientes. Al respecto de los trabajos de maldición, que sería el término adecuado, la concepción forma parte antes que nada de cierto entorno mítico.
Hace años, un viejo maestro de lengua mapuche me contó fragmentos de su vida. Viviendo en Neuquén, una provincia austral de Argentina, él se había opuesto a través de una lucha popular contra lo que llamaba “la dictadura de los Sapag”, el apellido de una familia ilustre que por mucho tiempo se había sucedido en el gobierno de dicho estado. De acuerdo a la narración del maestro, “en cierto momento Sapag contrató a un hombre para hacerme un daño. Y de pronto dejaron de interesarme las cosas, dormía todo el día y no me bañaba. Entonces tuve que recurrir a otro hombre que me defendiera y a través de embrujos atacara al enviado de Sapag”.
El anciano describía los síntomas de una depresión, pero no era una depresión cualquiera, sino la suya propia. Lo más importante de su relato, era que llevaba a su propia vida el mito fundacional de los mapuches, que narra la lucha entre la serpiente Treng-Treng y la serpiente Kai-Kai, en medio de una lluvia torrencial que duró años y que fuera el equivalente del diluvio original. Es decir, no era cierto en términos de realidad constatable que el gobernador de la provincia contratara a un brujo mapuche para atacar al maestro; tampoco que el mismo emprendiera una guerra invisible contra esa suerte de “mago negro”. Era una forma de interpretar la realidad en términos míticos, retrotrayéndose a los orígenes, explicando de ese modo la importancia de la lucha y potenciando la existencia individual en una profunda dimensión mítica.
El otro aspecto, repetido hasta el cansancio por los inquisidores durante los procesos contra las brujas, consiste en las relaciones sexuales con el demonio, pero dejaré el desarrollo y los ejemplos para la próxima entrega de “Sexo Iniciático”. Ya este artículo se ha extendido por demás, lo que me lleva a pedir disculpas a los lectores.

Gocho Versolari.

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Notas al pie
[2] esta palabra es tomada en el mismo sentido que la usa Guénon, sólo que para él es peyorativa
[3] Es muy atinado el libro de Eliade sobre el Chamanismo. En él las descripciones son precisas y corresponden a lo que es la muerte iniciática y el renacimiento del chamán, que a veces tiene características de crueldad. Los lectores interesados pueden comparar el texto de
Eliade con las observaciones que hace Guénon sobre el chamanismo, y apreciarán la diferencia.
[4] Guénon René: El Reino de la Cantidad… El Chamanismo Desviado. En el mismo, si bien admite que los chamanes tenían una vinculación con la tradición primordial, señala que sus concepciones han derivado en brujería, hechicería y adivinación. La situación real es que el chamán cumple un axioma de la tradición primordial por el cual la vida es sagrada, ya que el cuerpo contiene en sí mismo el principio trascendente, el hálito o alma y, por lo tanto, la aplicación de la mítica que sostiene el chamanismo consiste en movilizar todo lo invisible en función de recuperar la salud, conseguir alimentos u otras funciones necesarias para el mantenimiento de la existencia. Para hacerlo recurren a conjuros y la utilización de soportes simbólicos en el mundo cotidiano, y a la ayuda de aliados, es decir de espíritus dispuestos a cumplir sus órdenes. También la cópula con los elementos, adoptando diferentes géneros, casi siempre un hombre se transformaba en mujer para mantener relaciones sexuales con una entidad. Esto es lo que en algún sentido puede interpretarse como brujería. Del mismo modo, recurrían como también lo hicieron las sociedades originarias a la adivinación por medio de las aves, las entrañas, las hojas de coca u otra suerte de elementos concretos que permiten elevarse por encima del tiempo convencional y observar los eventos venideros para precaverse. Es importante y necesaria una reivindicación desde lo tradicional de conceptos como los de brujería, hechicería y sus afines o derivados. Cabe agregar que tanto Guénon como quienes la estigmatizan desde el punto de vista tradicional, se basan en contenidos de libros como el “Malleus Maleficarum” (prologado por el Papa de Segni – Inocencio III). El volumen, a pesar de haber servido para la muerte de cientos y miles de mujeres (de 300000 a 400000, según las fuentes más conservadoras) que practicaban el chamanismo en la Edad Media, nunca fue desautorizado por ninguna bula o declaración papal. En la obra de Guénon, es otro de los ejemplos por los cuales una organización exotérica y firmemente cerrada al esoterismo influye en una concepción que debería ser estrictamente tradicional.
[5] El pensador argentino Mario César Ingénito, ha mencionado en uno de sus artículos recientes a Melquisedec, un personaje misterioso que aparece en el Antiguo Testamento, de acuerdo al siguiente párrafo: […] y Melquisedec, rey de Salem, sacando pan y vino, como era sacerdote del Dios Altísimo, bendijo a Abraham, diciendo: -Bendito Abraham del Dios Altísimo, el dueño de cielos y tierra. Y bendito el Dios Altísimo, que ha puesto a tus enemigos en tus manos. Y le dio Abraham el diezmo de todo. Del mismo modo, Pablo de Tarso en la Epístola a los Hebreos, llama a Jesús «sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» Este personaje tendría como característica aunar en sí mismo las funciones de sacerdote y de chamán. A partir de él, dichas funciones se separan y posteriormente se confrontan, iniciando el actual período de decadencia y olvido de la tradición. En el caso de Jesús, que se presentaba públicamente como un chamán, era una forma de adjuntarle la orden sacerdotal tal como existía en la primera manifestación de la tradición primordial. Cabe señalar que, en la figura mítica de Gandalf, Tolkien une ambas funciones, con lo que el personaje sería una expresión de Melquisedec.
[6] Al respecto véase la obra de Morton Smith “Jesús, el Mago” y el contenido de los artículos que publicaré próximamente: “El Cristo Salvaje” y “Un Mundo en Estado de Ira”.
[7] Estas condenas propias del judaísmo, de los Incas y de toda teocracia imperial y desequilibradamente solares, revelan la hostilidad creciente entre la casta sacerdotal y los chamanes, que en el caso del catolicismo llega al genocidio.
[8] Hay además un proceso complicado de fragmentación y defragmentación mítica al que explicaré en otros artículos y que determina el posterior desarrollo del cristianismo como religión oculta del dios Marte.
[9] Similar al Samadhi hinduista, sólo que mucho más enérgico y violento.
[10] En el sentido no sólo de las acciones guerreras, sino de todo lo relacionado con el Dios Marte. El mismo es una de las potencias que más rápidamente muestra los aspectos negativos. Ares en Grecia era dominado por el carácter del pueblo griego que era consciente de este aspecto de su dios. En cambio, en Roma, se lo identifica con la divinidad etrusca Maris, de protección ante belicosos vecinos y el carácter agresivo del pueblo, lo lleva a alimentar a su dios a través de un Artefacto Mítico Ritual que no sólo lo hace crecer con rapidez, sino que desarrolla su astucia y crueldad.
[11] Puede ejemplificarlo la multiplicación de los panes y los peces y la conversión del agua en vino en las bodas de Caná, hechos relatados en los Evangelios canónicos. Más allá del sentido simbólico que comportan, hay una realidad material: las multitudes encontraban alimento en forma espontánea, porque la tendencia a la entropía se transformaba en entriambos, es decir que lejos de consumirse la energía o los nutrientes en este caso, se multiplicaban en la medida en que se consumían. Bastaría con que alguien en una multitud ocupara con plenitud el Tiempo Cero, para lograr estos resultados.
[12] El contemporáneo de Jesús, Apolonio de Tiana, era mago, y su biógrafo principal, así como todas las alusiones a su vida, destacan este aspecto. Si bien tuvo influencia en la corte, hasta el punto de que Vespasiano recurrió a él, debió afrontar numerosos problemas vinculados a su condición de mago o de chamán en una sociedad fuertemente regida por la influencia sacerdotal. Hacia el final de su vida, las acusaciones que recibe están relacionadas a la hechicería. A través de una acción misteriosa, desaparece del juicio que lo estaba condenando y proyecta su cuerpo a otra ciudad. No lo detienen y poco después es llevado a los cielos por intermediación de un dios.
[13] En este momento, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, levanta varios objetos fóbicos, y el más destacado es el de los latinos que viven en el país, a quien se los acusa de todos los males. Hay elementos míticos desviados en su prédica, como la construcción del muro, un implemento que no posee la menor eficacia práctica, pero que pretende obrar como símbolo en importantes sectores de la población.
[14] “El simbolismo solsticial de Jano”. Hago referencia a este artículo de Guénon (se lo puede encontrar en: , http://www.traditioperennis.com/…/simbolismo_solsticial_de_…) y señalo que una versión del dios bifronte, era el objeto de culto de las brujas de la Edad Media aniquiladas por la Iglesia. Las mismas formaban parte de Artefactos Mítico Rituales muy antiguos que databan de la prehistoria, y como pueblo chamánico, adoraban a una gran diosa y un dios bifronte, otra expresión de Jano.
[15] Es lo que llamo un “mito de drenaje”, es decir una Artefacto Mítico Ritual que no sirve a la vida, y que quien lo practica tarde o temprano deberá atravesar algunos de los límites que se han impuesto e internarse en uno de los territorios prohibidos para lograr su realización.
[17] Tal es el caso de las brujas que apuntaba más arriba. Estoy trabajando en un artículo “La verdadera naturaleza de las brujas y del concepto de brujería” que presentaré a breve plazo.

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