HIEROGAMIA El grito de tu carne

Vídeo poema – HIEROGAMIA – El grito de tu carne

Gocho Versolari, Poeta

 

Un rayo lento, casi detenido
fue tu caer sobre mi sexo.
Enorme entre las nubes
a medida que bebías el espacio
tu poca ropa se iba disolviendo
y quedaba el grito de tu carne
implacable,
bestial,
brillante.
Rayo diferido, demorado,
lento,
con todo el poder
de los resuellos del crepúsculo,
de las serpientes plateadas de la lluvia.
Al llegar a mi pecho
eras tan pequeña como una muñeca
blanda, ardiente, excitada
por la caída colosal.
Te encaramaste en mi erección
y desde allí oteaste las entretelas del espacio
el cadáver del tiempo.
Luego te zambulliste en mis testículos
para excitarme desde adentro.
Una hora más tarde
yacías en mi cama,
Habías recuperado tu tamaño
pero tu piel seguía repleta de relámpagos.
El penetrarte
fue unirme al cielo de las tres
y de las cuatro,
amar a la silueta femenina
que siempre ha sostenido el cosmos.
Tu orgasmo
coincidió con la fantástica tormenta
que anegó tres ciudades
y llenó de dragones el silencio.
Al terminar
te licuaste en mi piel;
hiciste que diluviara
sobre los ancianos de la aldea.
Cada uno
marchó con su nube de lluvia en la cabeza
y este derramarme gozoso,
ancestral
cargado de sílice,
de pan
y de palomas
inducido por ti desde mi sangre
donde dejaste las semillas
del corazón
de la lluvia
y de la luz.

 

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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