FOOTJOB Tu caminar

Vídeo poema – FOOTJOB – Tu caminar

Gocho Versolari, Poeta

No hace falta tu presencia,
esas huellas desnudas
húmedas
que encabritan mi lecho
Tu caminar deriva solitario
aislado de tus pies
por las nubes enroscadas,
por los dragones corvos
por el sueño del último desliz
del resbalar postrero- Tu caminar
que siembra tus meandros
tus colinas, tus llanuras
Tu caminar
siempre llega a mi sexo
dormido,
despierto,
azul
o rojo:
mi escroto será el escabel de tus afanes
y beberá el néctar suave de tus plantas
mientras madura el sol.

GOCHO VERSOLARI

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  1. Mi Cuñada y el placer disimulado. Segunda Parte

    Era atractiva, lo sabía, abusaba quizás de ello, al menos conmigo. Sabía que mis ojos se transformaban cuando la veía ir descalza por su casa, sabía lo que me gustaba verla de ese modo, era consciente de cuantas caricias me había hecho pensando en ella, pensando en sus andares, en como jugueteaba con sus pies descalzos, como arqueaba sus pies, mostraba sus deliciosas piernas y mostraba, en no pocas ocasiones, sus pequeñas y bonitas bragas. No soy consciente de las veces que me he acariciado pensando en ella, seguramente han sido miles, no exagero, en ocasiones he llegado a pensar en los litros de semen que he derramado por esa deliciosa chica. Simplemente con un gesto suyo hubiese sido capaz de arrebatarle la ropa y empotrarla contra la pared, poseer su cuerpo hasta la locura y derramar mi semen dentro de su cuerpo, en su cuerpo, en sus piernas, en sus pies, en toda ella.
    Siempre aprovechaba su sofá para que el placer disimulado que me ocasionaban la visión y las posturas de su cuerpo, hiciera reventar mi pene, en ocasiones creo que quería reventar de lo enorme que lo ponía.
    En una ocasión quise devolverle la jugada, estaba harto pero al mismo tiempo cada vez más deseoso de que me provocase pero ésta vez quise jugar a la contra. Mi pene es aceptable en cuanto a longitud, diría que más que aceptable, pero es esplendido en cuanto a grosor, me constaba que a ella le gustaba adivinarlo, rozarlo levemente, le encantaba calentarme delante de los demás y que ellos no se diesen cuenta. He de confesar que es delicioso, por qué negarlo.
    Estábamos en su apartamento, ya se había casado, mi pareja se durmió y la suya también. Me acomodé en un sillón y me hice el dormido no sin antes sacar mi pene de la tela protectora del bañador de tela amarilla, mi pene estaba hinchado, enorme y se hacía muy perceptible su inmensa inflamación. Me bastaba ver sus pies y sus juegos para calentarme. Me hice el dormido y mi pene se puso más enorme, si cabe, parte del mismo ya sobresalía por el lateral del bañador. Observé, también disimuladamente, como lo miraba y como comenzó a oprimir, sobre su foulard, la mano sobre su vagina, disimuladamente, claro, como siempre. Observé cómo se acariciaba los pezones que se habían puesto erectos, duros, deliciosos, sin disimulo, claro y percibí que se estaba poniendo muy excitada. Me recree en la suerte, como los toreros, me giré un poco y mi pene se salió casi al completo de su cárcel provisional, ella suponía que estaba soñando porque yo musitaba alguna palabra entre las que se encontraba su nombre. Tomó una pequeña almohada que sustituyó a sus manos en la profunda opresión, acabó entre sus piernas, el foulard en el suelo y sus bragas medio bajadas permitían adivinar una humedad deliciosa.
    Observé cómo estaba de desesperada, de excitada, se tocaba de forma incontrolada pero cautelosa al mismo tiempo, se rozaba con cualquier tipo de prenda y al mismo tiempo lo intentaba hacer disimulado, ello producía mayor excitación. Sus pezones cada ver estaban más erectos, estaba corriéndose brutalmente. Se levantó y se fue al baño, no sin antes y como devolución de jugada, dejar la puerta del baño abierta. Sus gemidos se oían ligeramente desde el baño y entonces el que no resistió más fui yo. Me dirigí al baño, me vio entrar y no se sorprendió. Me puse delante de ella y comencé a masturbarme, ella hizo lo mismo, no podíamos estar juntos, no podemos estar juntos pero algún día nos penetraremos brutalmente hasta quedar exhaustos. Ese día seré feliz.

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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