SEXO BRUTAL Hay en la mañana un recechar de monstruos

Vídeo poema – SEXO BRUTAL Hay en la mañana un recechar de monstruos

Gocho Versolari, Poeta

Una mañana se arrastra por el cielo. 
Se arrasta. No deriva orgullosa; mira a sus lados
con gestos de sospecha. 

Te lo explico y niegas con un gesto. El azul sigue sereno, suspendido.
Un olor suave  llega con la brisa. Estamos en el sur del parque
donde los gladiolos aún perfuman. 
Y yo te insisto:
hay en la mañana un recechar de monstruos
y la serenidad oculta la furia; el sol
guarda en su núcleo tres tormentas. 

Ríes, estiras tus pies a mi regazo
y me invitas a correr por la orilla del lago,
un eufemismo para que te haga el amor
en el remanso del noroeste. 

Avanzamos la ribera llena de geranios, pájaros y soles.
Rodamos entre los juncos como tantas veces, 
pero yo sé  que en la mañana embalsamada
la brisa arrastra  algo monstruoso; quizás una joroba
que deformara de pronto a una mujer hermosa. 

El monstruo llegó después de tres orgasmos,
cuando el mediodía se precipitaba en la tierra gredosa. 
Apenas fue un humo negro, una súbita niebla 
en medio del día demasiado claro. Entró en nosotros,
lento y rápido, 
furioso y calmo. 
El cielo se apartó. 
después de haberlo conducido a nuestros corazones.

Desde entonces, 
una vejez súbita envuelve las cosas y los días. 
Largos silencios. Rictus de muerte. A veces extrañamos las explosiones
cargadas de azul; las risas, las estampidas de los pájaros. A veces
quisiéramos la llave que nos devuelva el día, 
las tardes claras,
 pero el monstruo
nos conduce una vez, otra
a los espejos de la sala
y al trinomio desierto y susurrante
 del silencio;

del dolor

y del cansancio.


GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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