BESTIOFILIA – Sexo con amebas –

Vídeo poema – BESTIOFILIA – Sexo con amebas 

Gocho Versolari, Poeta

 

 

La adivina reveló tu engaño:
mientras te hacía el amor
fantaseabas con millones de amebas
subiendo por tus piernas,
entrando por tu vulva,
retorciendo entrañas y silencios.
Me dijo la anciana que aquel orgasmo repetido
no fue mérito mío,
sino de los seres microscópicos
que aguardaban al pie de la cama
ansiando tu entrepierna
sedosa y animal.
Me escuchaste con mirada de niña
mientras chupabas tu índice
A veces
sacudías tus trenzas a un lado
y al otro.
Girar,
volverte,
mirarme de soslayo:
el andrógino invisible de la seducción
se asentaba en tu cuerpo
en el languidecer de flores prisioneras,
en la frontera de tu ser
caliente, ambarina,
peduncular.
Las amebas son animalitos de Dios.
¿Qué culpa tienen de nuestras pobres cosas?
dijiste mientras te desnudabas.
Frente a tu cuerpo
olvidé amebas, virus,
bacterias y microbios.
Te tome con un énfasis brutal y los orgasmos
se alternaron pequeños, sucesivos
como ejércitos de insectos desolados,
hambrientos
de caricias y pan.
Al terminar dormimos y me soñé a mí mismo
con un ´núcleo y una periferia. Una imagen de ti
se arrastraba desnuda hacia mis seudopodos
La  marea roja
anegaba ectoplasma y endoplasma.
En mi eyaculación
se precipitaron amebas, protozoos
pedazos de silencio
y estrépitos de mares.
Te miré mientras dormías. Supe
que debía compartirte con unicelulares,
con horizontes y navíos,
con fuegos, lluvias, truenos,
con la carne del aire y los espasmos
de la luna
y del sol.

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GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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