NARRATIVA – Pasión, persecución y presunta muerte del lector hembra – Capítulo 6 – Tercera parte – Los saltos de la dentadura

Pasión, persecución y presunta muerte del lector hembra – Capítulo 6 – Tercera parte – La dentadura que salta 

Gocho Versolari

Ximena, el Lector hembra,  sufre un nuevo atentado: una enorme dentadura postiza, con una lengua retráctil es liberada luego de una explosión y la persigue por todo el cuarto. Junto con el adminículo, encuentra los repetidos volantes con la leyenda “Ejército literario Macho´s”-… “Muerte al lector hembra”…

 

– ¡Ignacia! – llamó Ximena- ¡Ignacia, por favor….!
Entró Ignacia: vestía un trajecito y un sombrero adornado con flores.
 – Que pasa, Ximenita, acababa de llegar del cementerio….
 – ¡Ignacia! ¡Enel cuarto hay una dentadura que salta, que quiere morderme…!
 – Tranquila, tranquila….
 Ignacia la ayudó a sentarse  y le alcanzó un vaso de agua. En el desván se escuchaban ruidos de algo que golpeaba contra las paredes y la puerta.
 – Vamos a ver…
 Ignacia se quitó el sombrero y lo puso sobre la mesa. Fue hasta la cocina y tomó un palo de amasar. Se quitó los zapatos de medio taco y la pollera del trajecito. A pesar del  miedo y la angustia, Ximena advirtió que tenía lindas piernas; siempre la había visto como una mujer mayor, pero ahora descubría que era más joven de lo que suponía.
 – Apartate  Ximenita si tenés miedo…
 Ignacia se acercó a la puerta y la abrió de pronto. Ximena alcanzó a ver a sombra de la dentadura saltando adentro y separó la cabeza.
 – Tomá y tomá! – Escuchó la voz de Ignacia, hasta escuchar un golpe.
 – ¡Ahí está, bicho malo!… Ximena, podés mirar si querés.
 Ximena se levantó con cuidado.
– ¿No hay peligro, Ignacia?
 Ximena caminó con cuidado y llegó hasta la dentadura rosada con dientes blancos que aún se movía tratando de saltar.
– ¿Qué es Ignacia? Es una dentadura humana…?
 – no, Ximenita, me parece que es más bien de plástico o algo así…
 Ignacia extendió la mano y tomó el objeto.
– Mirá, che Ximena, mi cuñada tiene una así…
 Impresionada, Ximena se había apoyado contra la pared.
 – ¿Qué es?
Ella mostró la tosca dentadura de plástico entre cuyos enormes dientes aparecía la lengua rugosa y húmeda.
 – ¿Ves esta lengua? Bueno, con esto pegás las estampillas y mandás las cartas.
 – Si es así,… ¿Por qué saltaba?
 Ignacia dio vuelta el objeto: debajo del mismo había una caja plateada: era allí donde Ignacia había golpeado desactivando el mecanismo.. Abrió una pequeña tapa: tenía un par de pilas.
 – Parece que acá hay un motorcito y que esto lo hacía saltar…
 Ximena se inclinó para recoger uno de los papeles que habían caído. Era un folleto pequeño escrito con letras negras en el que se leía MUERTE AL LECTOR HEMBRA – Ejército Literario MACHO`s – Comando VARGAS LLOSA.
 – Ignacia, debemos llamar a la policía.
  Ya Ignacia había levantado el tubo y discó mientras volvía a calzarse y a ponerse la pollera.
 Ximena en tanto buscó el papel donde había anotado el nombre del oficial que interviniera en el anterior atentado. Preguntó por él, le pidieron que esperara y atendió en pocos minutos.
 – Está bien – asintió interrumpiendo a Ximena cuando empezó a contar – no dispongo de mucho tiempo, pero teniendo en cuenta que hay un antecedente, voy a ir enseguida con dos de mis hombres. Uno de ellos se quedará con usted si es necesario.
 Ignacia fue hasta su casa, trajo ropa de calle y se cambió mientras calentaba agua para mate.
 – No te preocupes, Ximenita – decía mientras se sacaba la ropa; Ximena estaba impresionada por sus formas: siempre la había visto con polleras y blusas muy amplias que ocultaban sus pechos y sus piernas – No te preocupes que no me voy a separar de vos.
 Compartieron el mate.
 – Vengo del centro, pasé al ir a casa de mi cuñada – dijo Ignacia – esta gente está haciendo una manifestación grandiosa, tienen dos elefantes enormes…. les llevan no sé qué cantidad de agua y comida para mantenerlos. Si vieras… pobres bichos. Hay algunos entre ellos que gritan “Viva la ecología”, pero si realmente sintieran así tendrían que devolver los animales a su lugar. Están golpeados, sucios, asustados. Dicen que a uno de ellos lo hirieron no sé cómo y tiene la herida infectada y llena de moscas….
 Se interrumpió al escuchar la sirena del patrullero. Se abrió la puerta de entrada y el oficial y los policías subieron rápidamente.
 – Hola oficial – se adelantó Ximena – Es por aquí por donde…
 – Documentos – interrumpió el policía
 – Usted estuvo aquí antes; ya me conoce.
 – Documentos – insistió el policía mirando hacia un costado – si no me muestra su identidad no puedo seguir hablando.
 Con un suspiro Ximena fue hasta su cartera, sacó su documento y se lo alcanzó al oficial.
 – Señor Santiago Gonzaga – como la vez anterior, el policía habló a la foto del documento de Ximena – ¿Qué pasó ahora?
– Es mejor que lo vea con sus propios ojos, pase por favor.
 Ximena lo hizo entrar a la habitación donde estaban diseminados los volantes y le alcanzó la dentadura que había derribado Ignacia con el palo de amasar. El oficial la examinó y volvió a mirar el documento de Ximena.
 – ¿Qué es esto? Sigo sin saber qué pasó aquí.
 – Yo estaba en la habitación, cuando de pronto estalló una bomba, estos papeles con amenazas cayeron sobre mí y la dentadura con la lengua empezó a saltar por toda la pieza.
 Mientras Ximena explicaba los dos policías revisaron la ventana que daba al espacio central del edificio.
– ¿Hay algún indicio de que la hayan forzado?
 – No, señor, en absoluto.
 – ¿Usted notó que forzaran la puerta?
 – No
 – Entonces todo lo que tiene para ofrecernos son estos volantes y la dentadura… Claro, estaba la bomba…
 El oficial se acercó al lugar donde había explotado el petardo; allí se veían algunos papeles coloreados que habían saltado con el estallido.
 – ¿Esto era la bomba? – El policía se dirigió hacia el documento de Ximena mostrando un pequeño rollo de cartón.
 – Bueno… produjo una explosión
 -Esto no es más que uno de esos petardos con una mecha que se venden en las fiestas navideñas. Debo preguntarle lo mismo que la vez anterior: ¿Entró alguien desacostumbrado?
 – Bueno, si… un amigo.
 – ¿Tuvo acceso a esta habitación?
 – No… digo sí. Lo dejé solo en cierto momento
 – Entonces es claro que se trata de una broma.
 – ¿Y los volantes con amenazas? Escuché por televisión que este ejército tiene prisionero a un joven y amenaza con darle muerte.
 – Estos volantes no son auténticos, señor Santiago. El cartel anterior y los volantes de este ejército como dice usted se hacen en un papel que han robado de la policía y que tiene un pequeño escudo en uno de los costados. Este papel es ordinario. Es evidente que alguien que conocía su… accidente anterior quiso jugarle una broma.
 – Pero…
 – Pero nada, señor Santiago – el policía tomó con ambas manos el documento para dar más énfasis a lo que decía – usted sabe el estado de convulsión en que se encuentra la ciudad. Sabe que desde la regional se está por decretar un estado de emergencia equivalente al de una guerra civil, y molesta a la policía por una broma de sus amigos que no tienen nada que hacer. ¡Vamos muchachos!
 El oficial y los policías se alejaron por la escalera. Ignacia y Ximena se miraron; la vecina se acercó pasando sus brazos por su cuello.
– No te preocupes, Ximenita. Esta noche la pasás en mi casa y ya.

 

Victoria Stoyanova 1968 - Bulgarian Abstract painter - Tutt'Art@ (7)

GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.