NARRATIVA – Pasión, persecución y presunta muerte del lector hembra – Capítulo 6 – Primera parte -El sueño de Ximena.

Pasión, persecución y presunta muerte del lector hembra – Capítulo 6 – Primera parte -El sueño de Ximena.

Gocho Versolari

Ximena en el tubo de las lejanías.
Una vez en aquella cantera encontraste un vestido vivo entre las piedras, un vestido que te contó lo más íntimo de ti misma. Después no lo pudiste recordar, pero en ese momento viste tus prolongaciones, tu lejano pasado, tu lejano futuro. Viste los conglomerados de estrellas que se aglutinaban para formar tu lejana forma; para acuñar desde  lejos aquel momento de tu huida. Aquel momento en que la familiar cantera se convertía en un laberinto donde abejas cantarinas bailaban y se arrastraban silenciosas en busca de alguna salida, en busca de algo que pudiera disolver aquellas rocas sólidas, aquella muerte latiendo que obligaba a tu cuerpo a la máxima tensión. No eras tú, Ximena, la que corría y se desplazaba entre el barro y las rocas. Los pequeños peces escapaban ritualmente, desplegando sus colas plateadas, como pavos reales acuáticos. Las ranas que se conciliaban en torno a la humedad, habían buscado los rincones últimos y más oscuros para ocultar sus cuerpos verdosos, los globos que se formaban en sus ijares; había un silencio extraño en la cantera, como si todos los organismos y hasta las mismas piedras intentaran callar, intentaran anular toda huella sonora que llevara a los soldados a perseguirte. Perseguirte, Ximena, era acosar toda forma de vida. Y era así que las bacterias que se alimentaban de cualquier fuente de energía, brillaban silenciosas en medio de las rocas. Y tú, Ximena, te preguntabas qué hacer con el hombre desmayado y recordabas la frase de Odirco Nelaba: “El asesinato individual es bueno y deseable; ayuda a liberar tensiones en una sociedad. El genocidio en cambio, tiende a anular toda forma de vida. El asesino es apasionado, ardiente, su muerte es la consumación de un arte. El genocida es frío, calculador; actúa por un miedo incontrolable…” Tomaste el cuerpo inerte; el hombre se quejaba suavemente. Tomaste la cabeza, besaste   su boca con gusto a sangre y lo hundiste en las aguas oscuras de la laguna.
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 Aquella noche Ximena soñó con su tío. El rostro de Paulo surgió de una niebla oscura, y le explicó que su tío la requería. Lo dejo, señor Santiago – decía Paulo en el sueño – lo que pide el señor Florencio García González es que para presentarse frente a él se vista como su naturaleza lo indica, es decir que use ropa de hombre De inmediato, el sirviente se retiró dejándola sola en una habitación de la que pareció emerger un ropero rosado. Ximena se acercó a él y lo abrió. De uno de los sectores colgaban serios trajes de caballeros; en el otro se alineaban vestidos de mujer de colores muy vivos. Ximena no vaciló: tomó un vestido fucsia con flores rojas, abierto por delante casi hasta el pubis y con una larga cola que se extendía detrás de ella. Se acercó al espejo: de un lado había elementos para afeitarse y del otro maquillaje de mujer. Ximena tampoco vaciló al elegir sombra para ojos, lápiz labial y colorete para las mejillas. en la semipenumbra de la pieza miró su cuerpo en un espejo: nunca sus formas habían sido tan femeninas, tan sensuales. Abrió la puerta. Allí estaba Paulo. ¡Señor Santiago! Había dicho vestido de hombre…! Ximena lo miró fijamente. Dónde está mi tío? Antes de tomarse la cabeza con las manos, Paulo señaló vagamente una habitación al fondo del pasillo. Ximena caminó hacia allí con sus tacos altos que resonaron en el pasillo; abrió la puerta. La presencia de su tío era tangible, como una niebla cálida encima de su cuerpo. Florencio García González estaba junto a la ventana. Ximena vio la chaqueta y la camisa. El rostro del hombre estaba oculto en una extraña penumbra. Intentó mirarlo a los ojos, pero no pudo. Caminó hacia él balanceando las caderas con un rumor de guipur. De pronto se detuvo: su tío se había inclinado hacia atrás ocultando aún más el rostro en el cono de sombras. De pronto lanzó un grito agudo que se alternó con tonos graves. Ximena llevó sus manos a los oídos y en ese momento despertó traspirando.
Advirtió que se había dormido con un pesado almohadón oprimiendo su pecho, y traspiraba, envuelta aún en su malla negra y ajustada. Se levantó rápidamente: la luz del sol le indicaba que era cerca del mediodía.
Se duchó dejando que el agua cayera sobre su cuerpo durante un largo rato; al enjabonarse recordó la noche anterior, la charla con Eduardo; al repasar lo que habían conversado, advirtió su vacilación en negar que fuera su tío el hombre que lo explotaba sexualmente. Evocar a Eduardo le producía una extraña opresión, y la llenaba de dudas.
– Si lo quisiera no me cuestionaría tantas cosas – se dijo de pronto en voz alta – Lo que siento por él no es amor, debo convencerme…
Esta idea por un lado la tranquilizaba; por el otro la preocupaba y angustiaba pensar que no era capaz de entregarse sin vacilaciones al amor de un hombre con sus defectos y virtudes, un amor al que pudiera vivir hasta sus últimas consecuencias, aunque ellas fueran su propia destrucción.
Cuando terminó, se cubrió sus cabellos mojados con una toalla fue a la heladera y se sirvió brotes de soja, queso, y salchicha cortada en trozos. Después del almuerzo improvisado, encendió el televisor.
 – …siguen las revueltas en el centro por la desaparición de Martín Miguel, el joven que habría sido secuestrado por el auto llamado Ejército Literario Macho`s…
Ximena subió el volumen del aparato. Las imágenes mostraban una manifestación de cientos de personas, gritando estribillos. La cámara tomaba de vez en cuando un elefante que se paseaba entre la multitud.
– Repasemos la historia del conflicto – dijo la locutora – Como todos saben,se inició por un reclamo de organizaciones de lectores acerca de la edición de libros como La boca del mal de Néstor Aguachino y Necro, Necro de Odirco Nelaba. El ministerio de cultura, siguiendo la orden del Poder Ejecutivo, afirma que no los va a publicar; que en la búsqueda de una elevación del nivel cultural del pueblo, sólo difundirá los clásicos literarios de lengua hispana…
La cámara se había detenido en un grupo que bailaba alrededor de una hoguera.
 – Como podrán ver, aquí están quemando públicamente los libros de José maría Estévez Velázquez, Barces Almeida y otros considerados como “clásicos”…
Apareció la imagen de un joven. Deliberadamente retardaban sus movimientos. Había tomado un ejemplar, y al subirlo se vio con claridad el título: La Casa Verde de Mario Vargas Llosa.
 – nuestro cronista ha filmado el momento en que Martín Miguel, el joven desaparecido, alimentaba la hoguera con ejemplares de las novelas de Vargas Llosa. Cabe recordar una primicia que diera esta canal: anoche, en horas de la madrugada, un grupo de personas se habría presentado en el domicilio de Martín Miguel, y hace instantes llegó a la redacción el comunicado Nº 1 del Ejército Literario Macho’ s – Comando “Vargas Llosa”, que dice así: Nuestro Ejército, defensor de las más puras tradiciones literarias de nuestro continente, ha detenido al agitador y asesino Martín Miguel, bajo los cargos de atentar contra los lectores machos del país, de hacer proselitismo por el hembrismo literario y de alzar a la izquierda rosada, a homosexuales y travestis en contra de nuestras formas de vida Fuentes extraoficiales señalan que el joven Martín Miguel será sometido a un juicio sumario y existe la posibilidad que sea condenado a muerte….

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GOCHO VERSOLARI

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