Manual de supervivencia del poeta – 4 – El poeta y el hombre mito.

Manual de supervivencia del poeta – 4 – El poeta y el hombre mito.

Gocho Versolari

En estos artículos he hablado del hombre poeta y del hombre mito . ¿Qué diferencia hay entre uno y otro?
El poeta, el simple poeta, es quien escribe versos y en el momento de hacerlo percibe aspectos de la realidad que no son accesibles al hombre común. Es   por lo que en la Grecia Clásica se consideraba al poeta como enviado de los dioses. “El poeta tenía una función religiosa y se sentía a sí mismo y le veían los demás como una vía de comunicación entre ciertas divinidades y los demás hombres[1] De allí que el poeta entre los griegos no fuera un hombre o una mujer ordinarios, sino alguien vinculado a los límites entre este mundo y lo que se encontraba más allá.
En la antigua Grecia, así como en toda sociedad Hierológica [2] había una conexión directa entre el poeta y el artista y el augur o adivino. De algún modo las pitonisas de Delfos, que caían en sus famosos trances a través de los cuales podían responder y guiar a todos aquellos que las visitaban, ejercían una forma de arte, el arte adivinatorio. La etimología de musa, que se vincula a mente y memoria, también se asocia a mancia, o adivinación. Es decir, una visión a partir de esa eclosión de intuición que encierra la inspiración por la cual se puede percibir un  enfoque diferente del  mundo.
Las entidades sagradas hablaban al oído del aedo, es decir del poeta que recorría los caminos cantando sus propias composiciones, y que se conocían como musas, eran como todos los dioses funciones de sus vidas; se unían a la personalidad del vate hasta confundirse con ella. Partiendo de la base que nuestro yo no es un punto único y duro, sino que  está formada por varias tendencias y voces, el poeta es quien padece de algo parecido a lo que se conoce en psiquiatría como “síndrome de personalidad múltiple”, es decir varias entidades hablan a través de él. En este punto el poeta se une al chamán o a lo que llamo el hombre mito, aquel que es capaz de internarse en el mundo psíquico y allí extraer visiones y resultados que servirán a los hombres de su comunidad.
Sin embargo, en nuestra sociedad occidental, sometida a un enfoque  confesional y cientificista, el chamán, el brujo, el curandero, están arrinconados en el basurero de la cultura. Cuando un joven de una familia respetable manifiesta ser poeta, nadie piensa, como lo harían en la antigua Grecia, en las prolongaciones que tiene esta actividad con el mundo de los dioses. Se lo tolera con paciencia: esa tendencia será producto de la adolescencia, y desaparecerá cuando soplen los vientos de la adultez. A ver si este chico se pone de novio o novia y sienta cabeza.
Lo cierto es que el impulso poético tiene en sí mismo la capacidad de generar una cosmovisión propia, de brindar un enfoque  del mundo exclusivo del poeta, o de “corregir” las cosmovisiones que el mismo heredara de su entorno cultural.  Vivimos en una cultura basada en lo racional a ultranza. La visión del poeta se apoya en la intuición, lo que no excluye el razonamiento, pero parte de esa visión profunda y certera  es la que engendra los versos. En alquimia se llamó vía seca a la exclusivamente racional y vía húmeda a la que incluía lo lunar lo oscuro, diferente pero con la capacidad de ser una fuente de conocimiento.
En próximas entregas veremos el ejemplo de algunos poetas en quienes sus posturas privilegiaban a regímenes o posturas que paradójicamente condenaban la acción poética. Entre ellos los grandes como Walt Witman, Pablo Neruda o Ezra Pound.
[1] “Poeta y poesía en Grecia” por Francisco Rodríguez Adrados
[2] Sociedad o comunidad hierológica se considera aquella que tiene como centro lo sagrado. El término es introducido por el antropólogo y arqueólogo de origen mapuche Renu Aukanaw.

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GOCHO VERSOLARI

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