Artículos y ensayos – Algunas claves y ejemplos para entender la “Segunda aproximación al mal”.

Algunas claves y ejemplos para entender la “Segunda aproximación al mal”.

Gocho Versolari.

Algunos lectores me han cuestionado que el razonamiento empleado en el artículo “Segunda aproximación al mal” podría ser abstruso o apartado de aquellos contenidos que son más aconsejables para publicar en un blog. Cabe señalar que el tema en parte lo exige, ya que de por sí no se vincula a aquello que es común en nuestra vida cotidiana ni lo que recibimos  habitualmente de la mass media. Sin ánimos aristocráticos, puedo afirmar que su lectura implica hacer un esfuerzo de imaginación y de razonamiento a fin de llegar a formas de interpretar nuestro entorno que no son las que estamos acostumbrados. No quiere decir que este punto satisfaga a todos los lectores. Hay muchos que lo comprenderán, no estarán de acuerdo y seguirán su propio camino. En todo caso es importante que se puedan entender los contenidos para tomar partido.
Por eso daré a continuación algunos significados y pistas que pueden ser útiles para quienes se sientan capaces y con ganas de abordar la totalidad del artículo.
El tramo más complejo es el que incluye varios conceptos que conforman términos claves en el texto. Se pueden diferenciar por los prefijos   “dia” o “sin”. Tenemos así:
Diacronía: lo que ocurre en la historia, es decir en un tiempo que se nos presenta como ajeno, como ubicado fuera de nosotros.
Sincronía: aquello que transcurre en la interioridad. Se ubica antes que nada los objetivos de la búsqueda interior, que pueden coincidir con los hechos de la diacronía en la medida en que se traduzcan en vivencias interiores. Por ejemplo: me interesa la filosofía de Platón, abordo sus textos, sus mitos desde un punto de vista diacrónico. En el momento en que dirijo hacia mi vida la significación de dicha filosofía, es que inicio la interpretación sincrónica de la misma.
Diatópico: es lo mismo que lo anterior, pero referido al espacio en vez del tiempo. Diatópico es el espacio que se extiende fuera de mí, es decir a partir de mi cuerpo. El medio en el que puedo desplazarme, correr, etc. El espacio de la historia o el espacio lejano. El espacio de los planetas, etc.
Sintópico, es el espacio interior. Cuando vuelco la atención sobre mí mismo me muevo en un espacio interno que tiene una relación de analogía con el externo. Si cierro los ojos, medito, el espacio interior se tiende ante mí. En el artículo hago referencia a un experimento de Vedanta Advaita Sexha (Iván Oliveros- pensador colombiano, uno de los grandes maestros contemporáneos advaitas) por el cual propone el ejercicio de meditar vaciando mente de pensamientos. En cierto momento ofrece desplazar el centro de la conciencia por el espacio interior y constatar que dicho centro se encuentra simultáneamente en varias partes a la vez.
Cuando hablo de Tiempo Cero, me refiero al Ku, ese punto separado por completo de nuestra experiencia cotidiana y de todo lo que podamos concebir. Se traduce como vacío y la mejor forma de definirlo es con términos negativos (no es esto ni aquello). También explico en el artículo la relación con las instancias que rodean a dicho Tiempo Cero. Pongo otro ejemplo: un individuo que se aparta de sus motivaciones externas e inicia una vía interior, estará encaminado a ese Tiempo Cero. Su camino, su senda conforman las áreas mediata e inmediata del mismo. Es posible que acceda al Tiempo Cero, pero de hacerlo no podrá recordarlo ni tomar conciencia de la experiencia (que por otro lado no se puede definir como “experiencia”). Tan sólo se reconoce por una alegría y una fuerza súbitas en relación con la vida cotidiana. En otras palabras: podemos ser conscientes de la periferia de dicho tiempo cero, periferia que se encuentra en nuestra interioridad, en todo lo que hagamos en ella.
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Siempre en tren de aclarar conceptos, lo dia y lo sin son la traducción de Wai y de Nei en la cosmovisión china. Estos términos significan: Wai _ exterior y Nei interior. Aplicado a la fisiología, se considera que ciertos ejercicios como el Qi Gong o el Tai Chi, acumulan energía wai, es decir en las puntas de las extremidades, y luego la convierten en Nei llevándola al interior de los órganos y fortaleciendo los mismos. De la misma forma, las dimensiones internas y externas son tal como las definimos en términos de dia y sin. Se señala que algunas punturas como la de las barreras (Wai guan y Nei Guan) en la zona precisamente interna y externa del brazo antes de llegar a la muñeca, incrementan no sólo la energía de ciertos órganos y el flujo de sangre, sino la disposición a la vida interior.
Otro ejemplo aclaratorio está en el hinduismo en la sílaba sagrada Om, que se descompone en cuatro letras: AUM… Es decir las tres mencionadas y la cuarta que no se pronuncia y que es equivalente al Tiempo Cero. Se dice que la A corresponde al máximo de diacronía y en la vida humana se ubica en la juventud del hombre, totalmente volcada a proyectos externos. Al pronunciar la sílaba, es necesario abrir por completo la boca, lo que simboliza la conducta externa.Para decir “U” se requiere ir cerrando los labios. Es el primer abordaje a la interioridad y corresponde al Sueño con imágenes. Es decir, la periferia externa del Tiempo Cero. Finalmente para pronunciar la M es necesario cerrar los labios: ya no hay contacto visible con lo externo. Se llama a esta experiencia el “sueño sin imágenes” y estaríamos en la periferia interna del Tiempo cero.
Finalmente el silencio posterior corresponde a dicho Tiempo Cero, para el cual no hay descripción posible.
A todo esto lo ejemplifica el ideal de vida del hombre hindú: la juventud, en la que debe completar sus proyectos diacrónicos. El matrimonio, que define su pertenencia a la casta, como la vocal U, que obliga al sujeto a restringir su actividad exterior e iniciar un camino interno. Su madurez, equivalente a la M en que la vida interior se dirige claramente a lo espiritual Por último, el silencio corresponde en el esquema hinduista a la “marcha a los bosques” en la que muchos sujetos dejan sus bienes y familias y se marchan hacia lo que llaman “Moksha” o liberación, viviendo como mendigos.
Para terminar es necesario aclarar que la relación entre lo externo y lo interno para el occidental al menos, no se puede representar como una sucesión lineal. La progresión de las cuatro sílabas de AUM… podría hacer pensar en esto. Casi siempre hay una relación comparable al movimiento pendular, es decir la conciencia va a lo externo, regresa a lo interno y así sucesivamente. Lo ideal es que haya una creciente profundización en la dimensión interior, ya que es en la misma donde se resuelve todo.

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GOCHO VERSOLARI

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