Sacerdotes y Chamanes III – El miedo y su relación con lo iniciático.

Sacerdotes y Chamanes III – Angustias, fobias y diversas formas de miedo en relación con lo iniciático.

Gocho Versolari

 

Introducción
En una de sus tantas entrevistas, Raimon Panikkar  se refirió a  la relación entre la ventana y el paisaje:  si el cristal a través el cual vemos la realidad tiene alguna falla, está sucio o presenta cualquier alteración, asignaremos  esta cualidad a lo que vemos, como parte de su naturaleza.
Son muchas las aberraciones  que alteran el vidrio a través del cual observamos  el medio cultural y físico que nos rodea y tendemos a atribuir  estos rasgos a nuestro entorno, no sólo físico, sino a las relaciones familiares y a nosotros mismos. Quienes crecimos en Occidente, estamos rodeados de cristales distorsionados y sucios, pero rara vez concebimos o nos atrevemos a encarar otro modo de acceder al mundo. 
El objetivo final de aquello que llamo Iniciación y realización Trimúndica, es la aprehensión directa del entorno sin intermediarios; es la ruptura de todas las barreras visibles e invisibles que nos rodean desde nuestro nacimiento. Cuando se produce la interacción plena entre el sujeto y su medio,[1] la realización se manifiesta de modo espontáneo.
Al tratar de encerrar al mundo y a nosotros en esquemas preestablecidos, siempre lo observaremos a través de cristales que pondrán su impronta sobre la realidad y nos alejarán de ella, del  contacto inmediato con las cosas; de esa interpenetración con el mundo, donde se reconozca lo externo en nuestra interioridad y viceversa.
images
Fisiología tradicional del Miedo
Desde hace dos milenios el miedo se ha convertido en la impronta del  cristal con que percibimos el universo. Desterrar el mismo de nuestra visión  es absolutamente necesario para que la realidad nos inunde y nos llene de alegría:  sentimiento imprescindible en la marcha hacia nuestra liberación interior.  
Según la Medicina Tradicional China, el miedo crónico, capaz de transformarse en fobia o pánico, es una de las características más limitantes de la persona. De acuerdo con esta cosmovisión, sería lo opuesto de lo que llamo una realización Trimúndica: el tallado de una plenitud simultánea del cuerpo, la mente y el espíritu.
La Medicina Tradicional China se basa en la teoría de los cinco elementos de los cuales se derivan los cuatro que conforman las cosmovisiones occidentales. En China la noción tiene una dinamicidad más acentuada, por lo que también se los denomina como movimientos o fases, y  no es concebible una visión estática. La detención de alguno de estos elementos se asocia con la   enfermedad. Para el fin de este artículo, baste apuntar que los cinco movimientos  se encuentran divididos en pares compuestos cada uno de ellos por un órgano (Ying) y una entraña (Yang). La dupla Riñón-Vejiga, que corresponde al agua, incluye en su funcionamiento normal como emoción o impulso psíquico característico, la voluntad. Cuando se desarmoniza, esta voluntad se transforma en miedo. Si vamos a los otros conjuntos formado siempre por un órgano y una entraña, el par hígado – vesícula biliar, que conforma el reino de la Madera, implica la decisión (se lo conoce como “el gran estratega”), pero cuando está desequilibrado, esta decisión se transforma en ira. En la dupla Corazón- intestino delgado, que corresponde al reino del Fuego,  la emoción preponderante es la alegría, pero dañada se convierte en tristeza y así sucesivamente.
Detengámonos en el funcionamiento del Riñón vejiga, que es donde se inicia el miedo. Para la Medicina China, este par es el más importante del cuerpo. Además de ser un filtro de los líquidos y un complicado laboratorio que permite el procesamiento de los fluidos. en el riñón se asienta el Jing o esencia, por lo que es necesario que el mismo funcione adecuadamente y de ese modo pueda  mantener y prolongar la fuerza vital de la persona. Se afirma que, en la juventud, el hombre o la mujer tienen todos sus órganos funcionando a pleno, por lo tanto, los mismos pueden brindar al riñón una fuerza adicional. A medida que pasa el tiempo, el desgaste propio de la edad hace que el órgano opere en déficit por lo que al atrevimiento propio de la juventud es reemplazado por un miedo creciente que acompaña a actitudes más conservadoras: la evidencia del desgaste del par Riñón-Vejiga
En el cuerpo humano, el elemento agua regula las médulas, el tejido nervioso, los dientes, la audición, los huesos. Interviene fundamentalmente en la función sexual; cuando el hombre eyacula con demasiada frecuencia, está perdiendo Jing o esencia. La misma no se acrecienta por sí misma; se dice que nacemos con una cierta cantidad y cuando se acaba, finaliza la vida. De este modo, es importante la regulación de la emisión seminal  para evitar el desgaste de la fuerza vital; para que el hombre o la mujer puedan disponer de una potencial longevidad y de ese modo cumplir con sus realizaciones Trimúndicas.
Recuérdese, que en pasados artículos había equiparado esta forma de realización con la sexualidad, como dimensión vinculada a lo esotérico y  a los grandes misterios. De allí el instinto del pudor, que la convierte en  la parte oculta, escondida, íntima de nuestras humanidades.  . En tanto la alimentación, que se realiza en grupo y a la vista de todo, estaría vinculada a los pequeños misterios, al ámbito exotérico. Ambas actividades fisiológicas constituirían sendos soportes para uno y otro grado de realización.
 
El miedo como descalificación iniciática.
 03-Miedo
En condiciones normales, el miedo como sensación de alarma ante un peligro sirve para proteger y conservar la vida. Siempre se origina en el riñón, más específicamente de las glándulas suprarrenales que son las encargadas de generar adrenalina. Ellas preparan  al cuerpo para reaccionar ante una amenaza de cualquier orden.
El problema no surge de las situaciones que nos generan alarma, siempre que las mismas sean ocasionales, sino cuando esas sensaciones se prolongan indefinidamente, ya sea porque vivamos en un estado de tensión permanente, como sería el caso de una guerra o catástrofe generalizada, o cuando representaciones interiores alimenten y mantengan la sensación de miedo y la vayan incrementando y transformando en espanto, pánico o angustia.
El miedo surge del propio riñón y afecta al órgano, de tal modo que lo convierte en la antítesis, la parte oscura, tenebrosa de la realización que tiene como soporte al sexo y que se sostiene en la fuerza vital, en la voluntad. A su vez, el Riñón-vejiga como el reino del agua,  está vinculado al corazón – Intestino delgado, que configuran el elemento fuego, opuesto y complementario:. Es así que la alteración del riñón vejiga producida por el miedo, afecte al corazón, casi siempre a través del elemento madera (hígado- vesícula biliar) ubicado  entre ambos. Según la expresión plástica de los estudiosos chinos, ante la carencia de agua, la madera se reseca y el fuego tiende a quemarla. Esto explicaría en el terreno de las patologías físicas, la hipertensión arterial, vinculada en el plano psíquico a una situación de ansiedad y angustia constantes que la alimentan.
 
El Guardián del umbral
 …la angustia no es un simple sentimiento pasajero de miedo, sino un miedo transformado en cierto modo en permanente, instalado en el propio “psiquismo” del ser, y por ello la angustia puede considerarse como una verdadera “enfermedad”; y en tanto que no se supere, constituye propiamente hablando, como con otros graves defectos de orden psíquico, una “descalificación” para el conocimiento metafísico.
Esta frase p de R. Guénon se encuentra  en “La Enfermedad de la Angustia”. El artículo es breve y está incluido en  el libro “Iniciación y Realización Espiritual”. Su importancia deriva en que es una de las pocas veces que Guénon hace referencia a una emoción precisa, la analiza en cierto grado y toma partido sobre ella. 
En este trabajo, el autor francés no explica por qué el miedo actúa como una suerte de “Guardián del Umbral” según lo caracteriza en el mismo texto. La explicación es que dicho sentimiento, cuando se prolonga y se transforma en angustia o fobia, inhibe al corazón para que ejecute la capacidad que le es propia, es decir la del conocimiento. De algún modo, el miedo “congela” el corazón, le quita su movilidad natural. Me refiero claro está a cierta vibración de orden energético y no al vital sístole y diástole. Quiero detenerme para resaltar este punto, ya que es importante debido a la continuación de este artículo: el riñón desequilibrado, además de consumir esencia o “Jing”, impide el normal funcionamiento del corazón, órgano encargado de la realización Trimúndica. En el eje agua-fuego, ambos elementos se interfieren mutuamente. De este modo, cualquier forma de miedo obsesivo, de carácter fóbico y no sólo la angustia, es propiamente hablando una descalificación iniciática.
 
Miedo y fobia:
Dije más arriba que el miedo es una emoción primaria, que acompaña a cierta alarma ante la posibilidad de un peligro; ante la inminencia de mantener la vida, el temor nos impulsa a resolver situaciones que se muestran amenazantes. Hay ciertas patologías que impiden a la persona sentir miedo: esto hace  que los naturales mecanismos de alerta no funcionen  y la  vida pueda encontrarse en peligro ya que instintivamente no se reconocen  circunstancias riesgosas.
La fobia se diferencia del miedo en que se aplica a un objeto específico y en que la intensidad de la emoción es desproporcionada en cuanto al daño que pueda causar. El miedo normal aprende de la experiencia, es decir es un reflejo incluido en un sistema de reacciones de supervivencia que se nutre del recuerdo de situaciones similares ya vividas. La fobia en cambio es irracional; consiste en  atribuir a un objeto poderes o influencias que podrían dañarnos de un modo u otro.
Así como Guénon afirma que la angustia implica el carácter crónico del miedo, la fobia también lo hace, ya que tiende a prolongarse en el tiempo y no responde al razonamiento.
 
Sistemas Fóbicos.
 Tripofobia-2-850x477
El término “Objeto fóbico” proviene del psicoanálisis y lo tomo en la forma más simple e intuitiva: es aquello que desata la fobia. En un temor obsesivo a las arañas  el animal es el objeto fóbico. En torno a él se edifica la fobia, y la simple sospecha de que en una habitación pueda haber uno de estos ejemplares, desata en la persona todos los rasgos del miedo que con rapidez  se convierte en espanto. La sensación no termina hasta que el sujeto se asegura de estar alejado de aquello que despierta la reacción  y que se puede transformar en un ataque de pánico con sudor intenso, sensación de muerte, dificultades al respirar y otros síntomas. [2]
Si en el ejemplo citado, la persona concluye que las arañas se han confabulado contra ella y que forman una red que tiene como objetivo atacarla  de un modo u otro,  estará atenta a una serie de detalles que en una observación superficial puedan parecer sin importancia, pero que en la fantasía se refieren a la intriga maquinada por los animales que no sólo  buscarían hacerle daño, sino que en sus planes finales estarían el dominio del planeta.
Un  ejemplo tomado de la literatura   ilustra esta situación Se trata del Informe sobre Ciegos de Ernesto Sábato, que forma la segunda parte de la novela “Sobre héroes y tumbas”. Al parecer, según declaraciones biográficas, el texto narrativo se habría basado en  una fobia a los ciegos que desarrollara el autor. En la acción dramática, los no videntes  se organizaban en las sombras y utilizando un poder oculto, procuraban incidir en la vida del protagonista. El mismo descubre que aquellas situaciones o circunstancias que pudieran producirle placer o que estuvieran vinculadas a su vida, podrían ser otras tantas trampas tendidas por el objeto de la fobia.
Más allá de las patologías individuales que pudieran implicar las conductas descriptas,  el objeto fóbico que produce una reacción inicial de terror y huida, se multiplica y aumenta su poder hasta convertir el universo de quien lo sufre  como una arena de batalla en la que el adversario intenta de las formas más insospechadas de influir sobre él. El mundo pasa a ser una tenue cortina detrás de la cual se encuentra el objeto del miedo. Actos cotidianos, las propias preferencias delatarían una personalidad sutilmente influenciada por el enemigo y los propios actos podrían producir el naufragio de la persona. 
Siguiendo con los ejemplos, todo antisemitismo o conducta discriminatoria preconizada por un grupo, se basa en una actitud de miedo   a aquellas personas que por su religión, raza, preferencia sexual o forma de pensar, representen el objeto fóbico. La trasposición de la conducta individual que describíamos a la colectiva no es tan simple: la persona que promulga el odio hacia un grupo , elabora un esquema racional muy complejo. Si bien en el fondo el problema instintivo, es decir la fobia sigue vigente, digamos que la misma podría ser “socialmente aceptable” en la medida en que se exprese en un partido político o un movimiento religioso con visos de legalidad. [3]
Yendo al antisemitismo, he escuchado cientos de argumentos, la mayoría de un marcado carácter irracional. Uno de ellos, que me parece el más significativo, es la negación del holocausto, alegando que la muerte de tantos millones de personas no se podía ocultar debido a la fetidez del olor que producirían los cadáveres en descomposición. El mismo se convertiría en una nube que debería atravesar  el océano, para llegar a América y alertar a sus habitantes de lo que estaría ocurriendo. Como nadie se quejara de algún olor extraño al otro lado del mundo, era de suponer que la matanza de judíos no habría tenido lugar. Curiosamente este argumento tendería a cambiar la historia, ya que entonces no habría ocurrido las guerras mundiales ni serían reales la cantidad de genocidios cometidos en los siglos contemporáneos. En otras palabras, sin olor hediondo, no hay masacres.
Otro ejemplo es el de los Protocolos de los Sabios de Sion. Aparentemente se trata de un libelo producido por los servicios secretos de la Rusia zarista para justificar los progromos. No existe una verdad evidente de que lo que se diga en los mismos se atribuya a los judíos, y en caso de aceptar su realidad, así como la interpretación de que los miembros de dicha raza hayan organizado en forma sistemática y deliberada guerras, levantamientos y actos subversivos, se requiere una actitud de fe ciega. En otras palabras:  en ciertos momentos la persona que recibe los argumentos a favor de la realidad de lo que allí se afirma, sufre un quiebre en su voluntad de carácter no racional en el que interviene una actitud fóbica latente. Acompañada de cierto alivio profundo, adviene la evidencia de que el mal tiene un culpable, alguien a quien responsabilizar y eventualmente   atacar para evitar el creciente escándalo que se genera en el mundo contemporáneo.
 
 
Guénon y el sistema fóbico.
 Guénon-Planéte
Yendo al plano de la cosmovisión, la iniciación y la tradición Trimúndica, coincidimos con Guénon que toda forma de miedo que no se limite al reflejo fisiológico ante una situación de peligro, es un obstáculo para concretar lo que él llama Realización espiritual, expresión que prefiero cambiar por Realización Trimúndica.  [4]
Recapitulando: en  La enfermedad de la angustia  el autor francés señala que la angustia, a la que define como “miedo crónico”   es una descalificación para recibir la iniciación. De acuerdo con esto, expliqué el fundamento que tiene el miedo persistente desde el punto de vista fisiológico de la MTC ya que inhibe la capacidad natural de conocimiento del corazón.
Paradójicamente, cuando abordamos un  libro como el Reino de la Cantidad, nos encontramos un verdadero sistema fóbico, generador de ese miedo que precisamente actúa como guardián del umbral, impidiendo al buscador  atravesar las entradas que puedan llevarlo a su final.
El objeto fóbico que se multiplica y se expande, es un viejo conocido utilizado por inquisidores de toda laya y que genera una suerte de fobia y sistema fóbicos sancionados por la cultura. Se trata de Satanás, el adversario, el mico de Dios, según la descripción guenoniana. Como sistema fóbico, se establece el imperio del demonio en la sociedad a través de la contrainiciación y su influencia. El paso del objeto al sistema, se encuentra en el concepto de “satanismo inconsciente”. Al respecto citaré dos párrafos relacionados. El primero es del propio Guénon, incluido en el capítulo “Confusión entre lo psíquico y lo espiritual” de “El Reino de la Cantidad…”
 
 …y es eso en lo que consiste el «satanismo» propiamente dicho; por lo demás, ya sea consciente o inconsciente, según los casos, eso cambia bastante poco los resultados; y es menester no olvidar que el «satanismo inconsciente» de algunos, más numerosos que nunca en nuestra época de desorden extendido a todos los dominios, no es verdaderamente, en el fondo, más que un instrumento al servicio del «satanismo consciente» de los representantes de la «contratradición».
  Ernesto Milá en su artículo  “René Guénon y la cuestión del satanismo” amplía con un ejemplo la noción del Satanismo inconsciente. Cabe agregar que el paso del objeto al sistema fóbico, se establece cuando se afirma que la adoración directa al demonio no es frecuente y que se limita a unas sectas aisladas. Sin embargo, la difusión del satanismo dentro de la cultura, hablaría del citado satanismo inconsciente como parte de un plan bien pensado para negar la trascendencia.
Algún ejemplo, tan reciente como polémico, ayudará a perfilar el pensamiento guenoniano. Lo esencial de la predicación de Cristo que ha llegado hasta nosotros en los textos evangélicos, discurre por canales religiosos; los aspectos sociales y las referencias que van más allá del núcleo evangélico, son irrelevantes o, en cualquier caso, muy secundarios en relación al contexto global que es, incontestablemente, de tipo religioso. Las innovaciones aportadas por la “teología de la liberación” suponen algo más que una caída de nivel (lo teológico, es decir, el estudio de lo superior, lo trascendente, no puede ser nunca inferior a lo sociológico, el estudio de la construcción humana), es la sustitución de la idea de “salvación del alma” por la de “salvación político-social”. En este sentido -y solo en este- la “teología de la liberación” es una doctrina de corte, fundamentalmente, satánico. Guenon en este terreno es preciso: es satánico todo lo contrario al orden normal; la pregunta subyace inmediatamente ¿cuál es el “orden normal”? Aquel que deriva directamente de la idea de trascendencia, que tiene esta idea por centro, objetivo y fin supremo.  
Es interesante destacar que la Teología de la Liberación como voz oficial de Galilea que ha llegado a hacerse oír con cierta potencia en el siglo XX, es la que más se acerca a la versión original jesuánica desde el momento en que exhuma y adhiere al contenido chamánico de este mensaje. Además, en el contexto del artículo de Milá, que realiza una interpretación bastante ajustada de Guénon, hay una negativa radical del mundo, una caracterización del mismo como valle de lágrimas, como lugar de sufrimiento y por supuesto como campo de trabajo del maligno. Esta cosmovisión parte de la desviación de cierta corriente tradicional basada en una patología mítica acuñada originalmente en Grecia durante varios milenios [5]
Otras tradiciones y la cuestión del mal
 Las  posturas más cercanas a la tradición primordial desconocen esta actitud de  escindir el universo en dos mitades irreconciliables, división que alcanza al hombre separando en forma tajante y definitiva su cuerpo de su alma. De un modo u otro,  la tradición primordial,  busca encontrar la unidad entre lo manifestado y lo no manifestado, entre la presencia del hombre de carne y hueso y sus correlatos psíquicos y espirituales. [6]
Algunas  de estas posturas tradicionales,  en especial el budismo, consideran al mal producto de la ignorancia del hombre. La falta de un conocimiento de características liberadoras, lo lleva a entregarse a los tres venenos: la codicia, el odio y la estupidez. No hay un personaje que maquine detrás de las bambalinas del mundo, que organice la contrainiciación y que disponga de poder para perseguir al buscador extraviarlo de su meta, desesperarlo y aniquilarlo. Precisamente, la postura que establece el mal personalizado hace que la persona que busca agote la mayor parte de su energía en combatir esta figura, cuando lo que debe hacer es concentrar las fuerzas en el desarrollo de su realización Trimúndica. En otras palabras, el  mal personalizado es una posición tardía que no corresponde a la tradición primordial. Es una creación elaborada por la casta sacerdotal, que ha deformado nociones míticas  a fin de solventar su poder brutal.  En la tradición hinduista, el mal ha sido integrado a l a misma. La diosa Kali, consorte de Shiva, quien se manifiesta a la vez como fuerza caótica, preternatural, destructiva (la madre que devora sus propios hijos; la que reclama en forma incansable sacrificios humanos) También es la madre tierra figura similar a las tradiciones autóctonas de América. En la tradición hinduista, a quien sigue esta vía que sería un equivalente al de la contrainiciación, se dice que sigue la mano izquierda de Dios.
El hermano Mario Ingénito se asombra que muchas expresiones de Aleister Crowley coincidan con aspectos tradicionales. Cabe señalar que el único biógrafo de Crowley lo vincula indiscutiblemente a la contrainiciación, sólo que sería un representante poco lúcido de la misma por su tendencia indiscreta e histriónica. Sin embargo, Crowley es la evidencia de que la biografía adquiere una importancia decisiva en un medio desacralizado como el que vivimos. La historia personal de Crowley se relaciona con el sufrimiento: fue una víctima del consumo de drogas como la heroína, cuando aún  no se sospechaba su carácter deletéreo. Esto hace que sus últimos años hayan sido testigos de la multiplicación del sufrimiento. En otras palabras: tanto quien se vuelca a la iniciación como a la contrainiciación es una persona individual, con una historia, con grandezas y miserias. No es simplemente el predio desierto que se disputan fuerzas celestes y tenebrosas.
De algún modo, la postura que promulga el mal como una fuerza positiva, actúa al servicio de este presunto objetivo: propagar un sistema fóbico es multiplicar los obstáculos para que el buscador cumpla su objetivo.
Los Dos Guénon.  
 GuenonGuenon
Cabe señalar que no todos los escritos de Guénon son manifestaciones de la auténtica tradición. En el parágrafo anterior hacía una referencia a Crowley, y a pesar de las posiciones opuestas, lo que se dice del mago inglés también puede aplicarse al tradicionalista francés. Me refiero a que una obra es el resultado de una vida. Es el producto de las grandezas y las miserias de quien se vuelca a ella. En el caso de Guénon es evidente una contradicción que atraviesa su pensamiento: la rígida formación clerical y la necesidad de mantenerla intacta, a pesar de enfrentarse a nociones auténticas que la desmentían a cada paso. Esta escición desgarrante, justifica el título de este parágrafo, es decir “Los dos Guénon”
Cabe señalar que la exhumación de lo que fuera la tradición primordial, común en una época a toda la humanidad, es una tarea que no corresponde a una sola persona. En el caso de Guénon, lo que hizo  fue levantar la mano para señalar la luna. (En este punto me remito a la frase de Confucio, quien afirma que “cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”). Digamos que Guénon ha establecido un pensamiento inicial sobre el tema, pero que esto no basta. Que es necesario desbrozar todo el terreno que rodea a las cuestiones tradicionales que Guénon formulara y esta es una tarea de varias generaciones 
Hablar de los dos Guénon  crea el riesgo de crear una simplificación excesiva, tanto en el pensamiento del autor francés como en el de algunos de sus discípulos, en especial Julius Évola. La dualidad guenoniana exigiría además de un profundo estudio de su obra a la luz del concepto.
 Con esta prevención, me referiré entonces al “Guénon Chamánico” y al Guénon Fóbico. El primero se encuentra en varios  escritos y en especial en la obra póstuma “Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada”. El segundo también ocupa una buena parte de la obra del autor francés, y se concentra en “El Reino de la Cantidad…”.
El Guénon Chamánico es quien resalta Aukanaw en sus referencias. Artículos como las piedras del rayo, por ejemplo, forman parte de la cosmovisión y el Artefacto Mítico Ritual mapuche. Aukanaw señala sin embargo, que dados una serie de matices divergentes, era evidente que Guénon conocía “de oídas” las nociones que estaba exponiendo.
Quien ha desarrollado a través de su profusa obra el “Guénon Chamánico” es indudablemente Mircea Eliade.
A su vez, el Guénon Fóbico fue desarrollado por Julius Évola y en parte por Ellemire Zola y por muchos comentaristas, entre ellos Ernesto Milá de quien cito el párrafo anterior.  
A la luz de la auténtica  tradición, se impone volver a   escribir un libro como “ El Reino de la Cantidad…”.  El buscador necesita una caracterización del mundo que le toca vivir, libre de  sistemas fóbicos. El corazón no debe tener ataduras  para su búsqueda y el conocimiento. Las condiciones para encontrar la perla que simboliza el conocimiento último, son las de hundirnos una y otra vez en nuestros propios caos. Un universo dividido en dos mitades, de la que elijamos tan sólo la claridad meridiana, la pureza y una suerte de trascendencia ascéptica no es el objetivo de una iniciación y una realización trimúndicas.
  Vivimos en una  sociedad que no es hierológica, siguiendo la caracterizaciónde Aukanaw, pero en vez de deplorar en forma lastimera las distintas corrientes de la actualidad, se impone la necesidad de encontrar en cada una de ellas los residuos sagrados, de procurar “reunir lo disperso” y apuntar el medio de nuestra búsqueda al propio interior, que es donde debe surgir la dimensión de una auténtica tradición.
El  Guénon fóbico cumple el papel del  guardián de “Ante la Ley”, el cuento de Kafka que inicia la novela “El Proceso”. Custodia una puerta. Advierte de los peligros y desalienta a aquel que es el único llamado a atravesarla. En cuanto al buscador empeñado en encontrar su propia realización, la respuesta a la pregunta que los pensadores hinduistas repiten hasta el cansancio: quién soy, ha encontrado en alguna medida la respuesta, ya que en caso contrario no habría iniciado la búsqueda. La visión diacrónica   lo ubica separado   de su objeto, pero desde el sincronismo, esa separación es ilusoria.   El impulso que lleva  a tomar un cierto camino, el placer de la exploración, la pasión con la que indaga los diferentes senderos… La búsqueda va formando un cierto diseño individual; un dios que procura salir del interior del que busca y expresarse de muchas formas. El miedo, la prevención, la fobia hacia determinados caminos porque pueden tratarse de “tretas del demonio” interrumpe esta corriente y en vez de surgir la belleza del dios individual, emerge el seco inquisidor. Cuando esto ocurre el buscador se inmoviliza y es reemplazado por  aquel que en nombre de  Dios, el dogma y  las verdades celestes, trasmuta su afán de horizontes por  un miedo helado. El despliegue de poder que culminara  en los inicios de la edad moderna a través de las  ejecuciones por el fuego de brujas y herejes, sólo refleja la dialéctica del miedo. El inquisidor pudo ser en un inicio un buscador apasionado, pero al tropezar con esa imagen   del demonio, se entrega a su miedo más profundo y se interrumpe la  fuerza del instinto que debía culminar en la realización Trimúndica.
El sistema fóbico, es de este modo una férrea muralla sincrónica y diacrónica, levantada por el propio buscador, deteniendo la búsqueda y  generando un profundo sentimiento de miedo. La razón  actúa en función de esta emoción y a partir de allí se desarrollan fuertes estructuras de pensamiento que justifican el accionar inquisitorial. El mundo a partir del miedo se transforma en un campo de batalla.  
El demonio y la casta sacerdotal
Es el chamán el que cumple el objetivo central de la religión, ya sea que se acepte la etimología del “re-ligare”, es decir unir lo que permanecía separado o del “re-legere”, es decir volver a leer un texto para encontrar su verdadero sentido.
El sacerdocio, cuya función original es organizar el ritual, conocer el tiempo el espacio, las circunstancias del mismo, hipertrofia su poder en algún momento de la historia  y desplaza al chamán, que es quien va y viene del mundo intermedio, del cielo y el infierno considerados en una cosmovisión trimúndica. Con estos viajes, el chamán   realiza   el trabajo más importante que es la preservación y la expresión de la vida en su forma más alta.
En el  Imperio romano se produce la colusión entre los sacerdotes y los guerreros para dominar brutalmente a  los pueblos que se basaban en una preeminencia chamánica. La guerra de las Galias de Julio César explica este proceso que posteriormente será heredado por la Iglesia donde la hipertrofia del poder sacerdotal favorece la dominación de Roma, es decir el imperio sacerdotal que de un modo u otro mueve los hilos del poder guerrero para cumplir sus objetivos: la dominación de Galilea, el pueblo que debiera desarrollar el aspecto chamánico del cristianismo pero que se limita a esperar la nueva llegada del paráclito en una actitud mesiánica derivada de milenios de opresión y a mantener la esperanza en un supuesto paraíso celestial al que  se iría  luego de la muerte.
El miedo original es el que lleva a los pueblos a vaciar el mundo de belleza y  a separar brutalmente esta precisa dimensión trascendente de la inmanente y a satanizar lo segundo.
La actitud mítica
 el-incendio-del-sol_dvd.original
Es necesario hacer la distinción entre el dios diacrónico, es decir el que se muestra afuera y el dios sincrónico, el que debe surgir de lo profundo del hombre. Del primero se ocupa el sacerdote: el dios diacrónico no es más que un ejemplo un señalamiento acerca del fin de toda vida que consiste en descubrirlo y expresarlo en la propia interioridad, llegar al dios que no está separado de la persona.  De la exhumación de este Dios, que no es otra cosa que la meta interior de todo hombre, se ocupa el chamán.
Ahora bien, el dios diacrónico tiene una existencia, no se limita a ser un estímulo para el desarrollo interior. El problema es que este dios diacrónico, como todo lo que se manifiesta en el mundo, tiene su aspecto luminoso y su aspecto tenebroso. Cuando un pueblo lo exhuma y le rinde culto, considerándolo como algo externo, desarrollará durante cierto tiempo el aspecto benigno de este dios. El mismo protegerá la vida, hasta el momento en que desarrolle su aspecto tenebroso. Es entonces cuando el dios muestra su rostro de demonio.
Para evitar este proceso se requiere una  re-novación periódica de toda forma tradicional. Se trata de reconocer que el cambio constante forma parte de la realidad y que por lo tanto una cosmovisión requiere de una forma de expresión pasible de cambio para manifestar  la esencia inmutable. [7]
En las culturas en las que se ha producido la dominación sacerdotal, y que han iniciado una guerra abierta a las corrientes chamánicas, sólo existen dioses y demonios diacrónicos. En este medio la iniciación y su consecuencia, la realización Trimúndica, no pueden tener lugar. Como un emperador déspota, la figura de ese dios termina gobernando en forma inclemente. Se resalta la insignificancia del hombre, la separación con lo trascendente y la imposibilidad de lograr por si mismo la liberación. [8]
 Todo concepto de Dios exige una actividad teándrica, es decir aquella en la que el hombre actúe para montar e insuflar vida a ese Dios. El mismo es una materia inerte desde el punto de vista humano. Cuando el hombre lo descubre, habla de él y empieza a rendirle tributo, el dios sale de su latencia y empieza la  vida activa.
El ejemplo más claro es el dios Marte (Maris de los etruscos). En Grecia, a Ares que era el equivalente, se lo sometía al menos desde la época de Homero a una restricción importante: no confiaban en él por su brutalidad, su carácter sanguinario, de modo que su culto estaba restringido a la bélica Tracia desde donde llegó al norte de Grecia. Esto se explica por el carácter de los griegos: sociedad chamánica, dinámica, donde la tradición asumía diferentes formas de expresión y la actividad reflexiva y meditativa era, al menos hasta las guerras medo-persas, la principal ocupación de los griegos.
En cambio, en Roma se cambia por completo la actitud hacia Marte, que es el nombre que adopta Ares. Se lo ubica en el mito fundacional de Rómulo y Remo, relato que aparece atravesado por su  simbolismo. El ritual de matar al hermano o al pariente es propio de los príncipes y luego se traslada a la iglesia católica. Hasta hoy es el fundamento de las intrigas del Vaticano.
Cuando se erige un dios y se lo alimenta sin límites con rituales y ofrendas, el mismo tiene una dimensión desproporcionada. En el caso de Marte, el imperio romano lo toma como su padre debido al miedo. La fobia se dirige a la posibilidad de perder el poder y de hecho está alimentada por la profecía de Rómulo acerca de la destrucción de la ciudad. Las actitudes de un dios que adquiere el poder omnímodo que le brindan los hombres que le rinden culto, serán las mismas actitudes de sus fieles. El dios creado se manifiesta a través de ellos. En el caso de Marte, además del conflicto permanente y su solución por medios bélicos,  se define  por la ausencia del pensamiento reflexivo y  [9] la importancia excesiva que se brinda a la apariencia. La misma debe contar con una perfección hacia afuera, propia de un retrato inmaculado [10]. Se busca en esta apariencia de unidad una forma de conjurar  el miedo, la fobia que sirve de base al sistema que alimenta el dios. En otras palabras, desde hace más de dos milenios, el imperio romano alimentó a Marte, se lo trasmitió a la iglesia y por ese medio es el regente del mundo actual.
 
NOTAS
[1] Al hablar de “medio” me refiero no sólo al entorno inmediato, sino al cuerpo de la persona, a la restitución del mismo en una  unidad que nunca debió quebrarse.
[2] El ejemplo se relaciona con lo que se conoce como fobias simples, donde el objeto es claramente definido. La agorafobia, en cambio es una forma compleja: la persona siente el miedo cuando se aleja de un lugar donde se siente seguro. El miedo se produce casi siempre al abandonar su casa y simplemente llegar hasta la calle
[3] Hoy en la mayoría de las legislaciones se pena la discriminación, por lo que quienes la enarbolan deben hacerlo de un modo más o menos disimulado. Como ejemplo es de destacar que Marcial Maciel, el famoso sacerdote pederasta mexicano, quien convirtiera su vida en una artesanía de poder perverso, arengó siempre en contra de los judíos, acusándolos de todas las perversiones imaginables, creando en su sistema fóbico un nuevo retrato de Dorian Gray.
[4] El hombre es una unidad indisoluble de cuerpo, alma y espíritu. Cualquier modificación que se realice en una de estas tres instancias, afectará a las dos restantes. La separación entre las tres, en la que se basa un concepto trasnochado de “trascendencia” es una versión tardía, una deformación que con el paso de los siglos se produjo y se manifestó primero en la cultura helenística y luego en el desarrollo eclesial del cristianismo.
[5] Al respecto me remito a artículos míos anteriores, donde desarrollé lo que llamo el “exilio de Psyché”, es decir la noción de alma que pasa del concepto de Timós, es decir su ubicación en la sangre al de aire presente en los pulmones y que se exhala en el último suspiro. Este simple detalle cambia hasta el día de hoy la cosmovisión occidental.
[6] En la Tradición hinduista, el velo de Maya es decir el reino de la ilusión en el que estamos inmersos surge de la esencia divina, es decir es parte de la manifestación sagrada a pesar de su carácter de irrealidad. Esto se da porque cada ser existente en este río incesante que presenta maya tiene la posibilidad de convertirse en símbolo, en un puente que conduce a lo inmutable, de naturaleza paradojal, ya que su única forma de expresión es la movilidad.
[7] Es en este sentido en que varias ramas del Budismo relacionadas con el Mahayana, utilizan los “medios hábiles”, es decir la posibilidad  de expresar según la capacidad de comprensión y el lenguaje del oyente las verdades que sea necesario volcar. El Sutra del Loto, uno de los más importantes escritos del Buda Shakyamuni, presenta gran cantidad de parábolas en la que se ejemplifica este método en términos míticos.
[8] Es de destacar la figura de la Alianza, cuya teología es básica en la iglesia católica: la misma está basada en una forma de vasallaje exigida por los emperadores antiguos y que consistía en una serie de bendiciones si el vasallo cumplía con su obediencia y una serie de maldiciones si se apartaba de las mismas. El dios diacrónico asumía las características  del poder brutal.
[9] Mircea Eliade deplora precisamente la falta de inquietud de los romanos por las cuestiones metafísicas.
[10]  Según la historia, Julio César se divorció de Pompeya Sila al poco tiempo de ser ungido emperador, porque ella asistió a una Saturnalia, orgía sexual que se permitían las damas romanas de la aristocracia en algunas oportunidades. Anunciado el divorcio, las más conspicuas matronas del patriarcado romano pidieron a Julio César la revocatoria  ya que su esposa, Pompeya, había asistido solo como espectadora y no había cometido algún acto deshonesto. Julio César contestó: “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo”. Esta actitud es la que fundamenta el reinado de la apariencia, inspirada por Marte. Del imperio romano lo toma la iglesia católica y es la base de la hipocresía que hasta el día de hoy se atribuye al cristianismo oficial.

 

GOCHO VERSOLARI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s