Vídeo Poema: SOMNOFILIA – Amor a tu cuerpo dormido – 5 variaciones.

SOMNOFILIA – Amor a tu cuerpo dormido – 5 variaciones.

Gocho Versolari

1
Te tomé desnuda entre mis brazos
y no te despertaste. Liviana
la dulce entrega de tu sueño
hizo que invocara a los dioses
del sueño,
del amor;
a las criaturas de la fronda verde,
a los duendes ardientes de la siesta.
Cuando te despertaron las notas del orgasmo
te enredaste en mí sexo y tus pezones
arrastraron el sol.
2
Entregada en el sueño
soy una exhalación, una visión,
un calor sin forma,
un humo ardiente.
Tu cabeza hacia atrás.
Tu desnudez.
Me cuelo en tu respiración.
Me sirvo tus pezones.
El rocío cálido del sexo
empapará las llamas de tu sueño.
Un crujir.
Un roce.
Se estremecen las vulvas de la noche.
Entre mis manos
se abren tus ojos. Sin moverte
agitas el fuego de la luna
y estalla el sol.
3
Mis ojos
se detienen en los detalles de tu cuerpo.

La cabeza en la cama sin almohadas.

La bata trasparente.
Tus pechos blancos
que suben
y bajan.
La línea sugerida de tu sexo. Tu cuerpo,
montaña alba en el horizonte de la alcoba.
De tomar tu espalda con mis manos,
tu cabeza caería hacia atrás
y al besar tu cuello y tus pezones
escaparían los fantasmas de un gemido.
Y seguirías inmóvil:
Deliciosa quietud
de la mañana.
4
Los ojos cerrados.
Los senos debajo de la bata.
El vellón a trasluz.
Tus pies serenos, suaves:
dos faros en la noche
Algunas veces al simular dormir,
te conviertes en cómplice
de estos lentos caracoles que trepan
desde mi bajo vientre
y que arremeten contra tu carne inmóvil;
que estudian el lenguaje de tus contracciones,
del húmedo ardor de tus cavernas;
de tus explosiones,
de tus lunas y soles.
Al terminar abres los ojos e inauguras
el sol que la antigua anciana de la tierra
eleva desde los cántaros del fango;
desde el verdor oculto en las inmensidades
Al cerrar los ojos nuevamente
me pides en silencio
que vuelvan a acunarte
los cálidos dragones de mi sed.
5
El sol atraviesa tu pezón dormido;
beso la huella luminosa.
No te despiertas.
La noche baja a tu vellón inmóvil.
Hundo mi rostro en tu tibieza,
en tus jugos calientes,
en las tardes acumuladas en tu sexo.
No te despiertas.
Se precipita la belleza
en tu quietud silente, encadenada
a mi sexo,
a mis noches,
a mis lunas.
Cruzan los días por tu piel :
lentos brillantes cormoranes. Te acaricio
con la pasión que crece como un niño.
No te despiertas.
No te despiertas
Tus ojos se abrirán
recién en la alborada
prontos a recibir los buitres
de la luz.

5d0a6473_web_by_bondagist-d6k8qki.png

GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.