Sexo brutal entre los relojes de Dalí.

Sexo brutal entre los relojes de Dalí

Gocho Versolari

Dejé que llegaras al desierto
siguiéndote de cerca como el soplo de un pájaro.
Mi cuerpo
volvió a su solidez
al deformarse los relojes
y mostrarme el tiempo su corazón
a veces azul,
a veces verde
con un campanilleo
en las esclusas del crepúsculo
Entonces te arrojé sobre la arena
grávida de segundos,
de tiempos remotos y de instantes.
Vencí tus resistencias
te desnudé
y al penetrarte descubrí tus jugos
calientes como los eones
que regresaran del final de un kalpa.
Licuamos los gemidos, las caricias
y este sostenerte contra mí
hasta hacerte doler
y recibir tus insultos
y tus ojos de loca
grabando en mi deseo
un colibrí,
una vaca, un vuelo,
ese crepúsculo al que derrotáramos
en la plenitud de los orgasmos
cuando el tiempo
exhibiera todas sus costuras
para luego arrojarse al barranco de la siesta
y allí morir con una bocanada
de sal y pan.
Cuando terminemos tomaré tu espalda:
cuerpo sin fuerzas repleto de luciérnagas.
Abrirás los ojos
con una sonrisa satisfecha y azul;
y la tarde  habrá engarzado rubíes
en las profundidades
de tu sexo.

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GOCHO VERSOLARI

 

La_Persistencia_de_la_Memoria

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