Narrativa: Fricka, la mujer de la luna – Fragmento 5 – Sesión de hipnosis.

Fricka, la mujer de la luna – Fragmento 5 – Sesión de hipnosis.

Gocho Versolari.

El hipocampo: reproducción enorme, construida con perlas y joyas, acaba de ser destruido a pesar de la sofisticada seguridad que lo protegía. El monumento, símbolo de la fidelidad, celebraba el largo matrimonio de Asdrúbal y Patricia, a pesar que él tenía un salón de tortura en el sótano donde periódicamente castigaba a su esposa. ¿Tendría Patricia algo que ver en la destrucción de la pieza colosal? Para averiguarlo, Asdrúbal somete a su esposa a una sesión de hipnosis

 

Milo Azzurro era un hipnotizador que llegara a Ciudad Románica procedente del país de Virga. Allí era común tener como animal doméstico una lechuza y adornarse con penachos de plumas así como pintarse la cara de diferentes colores. A esto. Milo sumaba haber pintado en sus mejilas la bandera de Virga, que era verde oliva con toques negros y rojos. Su cabello tenía un corte de modo que de un centro en la coronilla, largos mechones caían a ambos lados de la cabeza. A pesar del frío, tenía el torso desnudo, vestía un tenue taparrabo y estaba descalzo.
Así se presentó el hipnotizador a Patricia, quien llegó con su sonrisa ausente, un vestido rojo ajustado (su marido cada vez que la golpeaba la hacía vestir de rojo). Un asistente la ayudaba a caminar, ya que desde la última tortura propinada por Asdrúbal tenía problemas para desplazarse.
Pase distinguida dama – dijo a Patricia el hipnotizador extendiendo un sombrero también hecho con plumas.
– Señor asdrúbal ´- dijo de pronto con tono serio al hombre que la acompañaba– me veo obligado a recordarle nuestro acuerdo. Usted no puede estar presente en la sesión de hipnosis de su esposa. Quiero señalarle que se trata de un mecanismo muy sutil que puede ser interrumpido por cualquier circunstancia.
– Está diciendo que mi esposa me teme y que eso la pondrá en mi contra.
– No estoy diciendo eso. El amor, el temor son factores que inciden profundamente en conseguir una buena sesión de hipnosis. Si usted lo pide podemos grabarla y más tarde verá cómo se ha desarrollado.
Luego de discutirlo un poco más, el hipnotizador accedió a que Asdrúbal se sentara en una sala desde donde a través deun vidrio espejado podía ver cómo se desarrollaba la sesión con Patricia
Hizo sentar a la mujer en un sillón parecido al que usan los dentistas, sólo que Patricia quedó con la cabeza hacia atrás. El hipnotizador entonces bailó con suavidad alrededor de ella acercándose y alejándose con mucha lentitud. Sus movimientos se hicieron cada vez más rápidos.  Patricia fue cambiando: sus ojos se abrieron, la mirada se hizo fija, su cuerpo se relajó.   y una línea de saliva caía por su comisura.
– Patricia – la voz del hipnotizador era diferente a como la había escuchado Asdrúbal. Grave, parecía provenir de lo profundo de un pozo –Patricia, cuando tenías ocho años tuviste una mariposa. La Mariposa murió. ¿Qué hiciste con ella?
– La otra noche hace cuatro días yo estaba durmiendo profundamente. Dormí hasta sentir que alguien me sacaba la mariposa muerta del vientre, de mi pecho de la parte delantera de mi cuerpo.
– Después te regalaron una iguana. La tenías en el campo de tus padres donde te criaste y la habías atado de una de sus patas traseras colocándola de modo que no pudiera escapar. La iguana intentó comer la cuerd ay no pudo hacerlo. Entonces decidió comer su pata y una iguana coja quedó en el mundo. ¿Dónde la encontraste con el paso de los años?
– Encontré a mi iguana en los ojos de Fricka la otra noche. Tuve que despertarme porque mi iguana se había marchado para llegar a lo profundo de mi vientre y Fricka la retiró de allí. Entonces tuve que despertarme. ¿Vas a golpearme por eso, Asdrúbal? ¿Quebrarás mi brazo al tratar de colocarme sobre el potro como hiciste cuando tenía veintiún años?
– Patricia – siguió el hombre – ahora te preguntaré sobre los pájaros que vuelan en tu pecho. Tus costillas son una enorme jaula y allí los pájaros vuelan y vuelan. ¿Alguno ha podido escapar?
Muchos de esos pájaros están muertos, pero esa noche se convirtieron en águilas gigantescas y rompieron la  jaula…
En ese momento el hipnotizador se detuvo junto a Patricia. Movió sus manos unas tres veces junto a su rostro hacia arriba y hacia abajo. Al hablar, su voz tuvo las tonalidades de siempre.
Ahora, que has podido recordar todo lo ocurrido, Patricia, quiero que me cuentes lo que pasó momento por momento paso por paso.
De patricia surgió primero una luz y luego una réplica tenue, como un fantasma con sus mismos rasgos. Habló con una coherencia inesperada.
Dormía en mi cama. Sé que eran las tres de la mañana cando algo me despertó, como una mano que metieran dentro de mi vientre. Cuando abrí los ojos me encontré con una mujer rubia, con traje azul. Me dijo “Soy Fricka” y me ofreció la mano. “Mira, he tomado tu parte más íntima y con ella puedo darte toda mi fuerza. Poedrás hacer lo que quieras, lo que desees…” Estuve a punto de decirle que no quería su fuerza, que no sabía qué hacer con ella, pero me contuve. Ella tenía una muñeca que era yo misma y temí que pudiera hacerle daño. Cuando menos lo esperaba advertí que la mujer se había convertido en brillos de luna y que era yo la que tenía puesto su traje azul con una larga y hermosa capa roja. Volvió a hablarme. “haz lo que quieras, lo que desees. Te lo concedo.”
– ¿Cómo te sentías en ese moemnto Patricia?
– Me sentía con muchas fuerza s como nunca las tuve en mi vida.
– ¿Y qué hiciste, Patricia?
Pensé en muchas cosas. Pensé en mi marido, en Asdrúbal. Por un momento quise aparecerme así frente a él y decirle, mira qué fuerte estoy. A ver si te atreves a llevarme al salón de torturas. Seguro qu eno te atreves, porque seré yo quien te lleve a ti. Entonces me asomé y vi el hipocampo que brillaba bajo la luna, gigantesco enorme. Lo vi y recordé que el siempre decía que era un símbolo de amor. ¿De qué amor?
El espectrode patricia se separó por completo del cuerpo de la mujer. Asdrúbal sintió que traspiraba golpeó inútilmente el grueso vidrio que lo separaba de aquello.
– ¡Esto se tiene que terminar! – exclamó – interumpa todo – una mezcla de miedo y furia lo dominaba por completo. Siguió golpeando el vidrio. Quería romperlo para pasar al otro lado, pero era imposible. – ¡basta terminen con esto…!
Se interrumpió para escuchar a Patricia que seguía hablando.
– Fricka, he roto esa hermosa mierda que noche a noche expresaba la mentira de mi marido. Que hermoso fue volar hasta ella con tu poder. Que hermoso fue destruir el diamante que la sostenía y ver como sus pedazos volaban por el aire. No me importa lo que me hagan no me importa si Asdrúbal me mata. Ahora estoy satisfecha.
A continuación, el aura que se había separado de Patricia volvió a su cuerpo y la mujer se levantó y bailó  de un lado al otro.  Era un baile extraño en el que a veces se elevaba y pasaba por encima de las cosas o las atravesaba como si su cuerpo no tuviera sustancia. En  todo momento se volvía y miraba el vidrio a través del cual estaba Asdrúbal con expresión burlona. Asdrúbal no aguantó más y volvió a golpear.
– ¡Alto, que no baile que no baile !¡que se detenga!.
Vinieron a buscarlo sus colaboradores
– ¡Quiero que paren esto que lo detengan no puede ser posible…!
Lo tomaron de los brazos. Llegó su médico a quien llamaron con excesiva urgencia y le aplicaron un par de calmantes . Asdrúbal miró una vez más a través del vidrio a su esposa, bailando frente a él, libre, como si no le perteneciera y no pudo evitar un sollozo antes de desmayarse.
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GOCHO VERSOLARI

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