Agosto 04

Barcelona / j re crivello

“Una noche, al regresar a casa completamente ebrio, de vuelta de uno de mis frecuentes escondrijos del barrio, me pareció que el gato evitaba mi presencia” Narraciones Extraordinarias pág. 183 Edgar Allan Poe

Siempre tenemos espacios en nuestros barrios, en el cual al caminar nuestros ser se despacha a gusto. De sabores de infancia, de cocteles de antiguas rencillas, o amores reventados por exigencias del guion. Al regreso, al entrar en casa, allí donde la barriga intenta separarse de la hipocresía, intuimos un aire fresco y rápido de estar en casa. Ni nuestro gato, o algún ser parecido saben si ese regreso es suave o alterado. Y… nos evitan.

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