Narrativa: Fricka, la mujer de la luna – Fragmento 2 – Destrucción del hipocampo.

Fricka, la mujer de la luna – Fragmento 2 – Destrucción del hipocampo.

Gocho Versolari

Fricka es la encarnación de una fuerza lunar que ante los castigos brutales y las muertes que sufren las mujeres de Ciudad Románica, interviene. A veces lo hace por sí misma, a veces, como en este caso a través de la víctima. Patricia es una mujer abusada durante años por su marido quien ha logrado vencer sus barreras, quebrarla. Fricka le devuelve por un momento su capacidad de reacción, la fuerza perdida y la furia acumulada durante años. Le brinda poder de decisión: Patricia puede matar a su esposo, destruir la casa o hacer algo peor. ¿Qué es lo que decidirá?

—————————————————————————————————

Hay un ejército que vigila el hipocampo. Un ejército de robots y de humanos. Células fotoeléctricas, un sistema de alarmas que al caer un cabello se activan y analizan lo que las ha disparado.
Desde una colina, Fricka vigila al gigantesco caballo de mar que brilla en la noche con todas las gamas del rojo. No sería difícil eludir el sistema de alarmas y acercarse al hipocampo. Quisiera hacerlo, pero no sabe   para qué.   si disminuyera el rojo de su carne de cristal, la violencia se apaciguaría en toda la ciudad. Llos golpeadores sentirían sus brazos cansados. Las mujeres celebrarían como  bandadas de pájaros.
Ahora fricka vuela lentamente hacia la casa: varias habitaciones y un gigantesco sótano.
Con sus ojos, Fricka puede ver a todas las mujeres que duermen. La mayoría tienen detalles rojos, azules, verdes. Son acuarelas de colores brillantes. Allí está Patricia, reposando. A diferencia de las otras, desde su cabeza hasta sus pies, los detalles son de colores pastel. Predominan los blancos, los grises, como si todas sus luces se hubieran apagado.
Duerme boca arriba, con su boca abierta. Sus mejillas se han adelgazado y tiene una imagen de senectud que no es propia de su edad.  Todos sus rojos han ido a parar al hipocampo que se encuentra en su patio. La mujer tiene cincuenta   años.        Antes su sueño era una fuete de pesadillas, de gritos, de miedos. Se han acallado hasta sus voces de auxilio.
A su lado duerme su esposo, sesenta y dos años, obeso, rostro angular y un leve bigote. Ha hecho su colosal fortuna en la época en que la droga se traficaba a un alto precio, cuando se podían comprar personas en el gobierno. Luego se dedicó a las armas y a motivar guerras en diferentes partes del mundo. Actualmente dirige una organziación llamada La Vaca que promueve la paz dentro del matrimonio. Él ha construido ese hipocampo que es una fuente de paz para todos los habitantes. Cuando una pareja anda mal, acuden a sus pies para buscar la reconciliación. Llegan de muchas partes del mundo a ver la enorme estructura asegurada en cientos de miles de dólares.
Fricka salta al techo de la casa. Toda la zona está rodeada de sensibles células fotoeléctricas que perciben cualquier movimiento desacostumbrado. Sólo que ella es de luz. Su cuerpo tiene tres capas, la más externa, la grosera que es una malla transparente. La que sigue son corrientes de luz que gorgotean suavemente y             que forman sus músculos y sus nervios y la más interna, la de sus huesos, la más sutil, una luz que ocultan las otras, ya que tan sólo con verla los hombres morirían.
Ahora Fricka deja su cuerpo grosero en el techo de tejas negras. Las células fotoeléctricas lo estudian, lo observan, toman trozos de él. Quizá una nube de partículas extrañas a mitad de camino entre el polvo y la luz. No reaccionan. Su alarma debe ser precisa: no lo harán ni siquiera ante un pájaro. Una de las células considera que debe trasmitir la imagen y en el edificio donde funciona la vigilancia se enciende una luz roja intermitente. Los empleados encienden el monitor y allí aparece una nube de polvo agitado por la brisa. Es el cuerpo de Fricka. Ninguno de ellos está preparado para ver la postura tensa, vigilante del torbellino de polvo y partículas en el techo de la casa. Todo está bien.
Con su cuerpo de luces trasparentes, ocultando la potente luminosidad de sus huesos, Fricka entra a la casa. También hay vigilancia. Al caminar hacia el dormitorio, se interpone un robot pequeño. Se enfrenta a la vibración de las luces que en ese lugar toman forma humana. El robot no activa la alarma, no interviene, pero sigue a Fricka, sigue a ese haz de fotones que de pronto se han concentrado en el espacio de la habitación. Con sus manos de acero, el robot parece juguetear con un pequeño hipocampo rojo, una réplica del que está afuera.  Esa es la alarma. Si se dispara, se levantarán los otros robots de la casa, los que descansan debajo del linóleo. Sus cuerpos son trasparentes, pero formarán un poderoso ejército contra el extraño.
El robot gordo se pega a Fricka. Sus ojos grandes y violetas la miran interrogante, tratando de determinar si la mujer es o no real, si su cuerpo es capaz de robar o asesinar. No está capacitado para hablar y por eso no le pregunta. Además sus circuitos tienen prohibido el interrogante. Ninguno de los robots sofisticados, puede formularse preguntas. Se considera que eswo puede ser muy peligroso.
Fricka no llega al dormitorio. Desde la entrada del sótano se eleva una fosforescencia roja. Debe ir allí. Debe conocer la intimidad de la mujer que duerme, la intimidad de los golpes que ha recibido.
Levanta sus manos y amasa una bola de su propia luz. La arroja al otro extremo de la sala y las hebras toman la forma de su cuerpo. El robot se desorienta y se vuelve hacia el nuevo estímulo. Entonces Fricka corre hacia el sótano y baja las escaleras.
Vuelve entonces al dormitorio. Con uno de sus puños amasa un halo deluz tenue, casi líquida que arroja al  homobre. El robot se vuelve hacia él y presiona la alarma. Movimientos en toda la casa, mnientras baja rápidamente hacia el sótano. Pequeños peces rojos que titilan en el aire la conducen hacia allí.

winter-2957050_1280

Mira el sótano, Fricka, míralo bien. Nunca encontraste algo parecido en la luna. Pequeñas rejillas hacen pasar las luces y los sonidos de la noche. Mira las mesas con muñequeras, las reliquias de las torturas, algunas de ellas de la colonia, otras traídas de oriente.   Asdrúbal no quiere sofisticaciones. Ha gastado millones. Esas piezas son todo un museo. Podría haberles adicionado tecnología nueva, de punta, pero no lo ha hecho.
Siete látigos colocados cada uno de ellos en un soporte, cuidadosamente. Algunos tienen la empuñadura brillante y destellan bajo la luz de la luna que tú  despides de su cuerpo. Construidos con la base de marfil, se prolongan cadfa uno de ellos en varias hebras de fino cuero. Es en el cuero el tipo de cuero y el grosor de las hebras es donde está el secreto. Si las hebras son gruesas, al golpear producen un chasquido. Si son muy finas, se escucha un silbido. Cuando se compra un látigo lo que se busca es que al apretar la empuñadura el pulgar alcance el primer nudillo del dedo medio. Entonces el golpe será certero, producirá el dolor que se desea, mucho o poco.
El cuarto está lleno de gemidos, de figuras que agonizan. El potro de tortura, la mesa de castigos-. Maderas toscas apenas talladas con cientos de años efectuando torturas. En alguna época allí lucharon los dioses y los demonios. Ahora está lleno de demonios. Hay dos potros. Uno es el real construido de madera, piedra y acero. El otro es un demonio que ha tomado su forma. Al ver entrar a fricka los demonios se pegan contra las paredes. Son demonios planos y hay que estar muy entrenado para advertir sus ojos y sobre todo los orificios de las narices por los que escapará el fuego lustral.
Fricka levanta sus manos y mira la figura de la doncella de hierro. Desde allí podrá evocar al fantasma de Asdrúbal. Sigue mirando lentamente y el mimsmo hombre que está durmiendo en la parte superior de la casa, aparece vestido con ropa cómoda, la que se pone para castigar a su esposa. Fino bigote, sonrisa amable. Se escucha su voz en la habitación.
El látigo está construido cn la base de marfil y de allí se prolonga en varias hebras de fino cuero.
Querida patricia – dice Asdrúbal con voz inesperadamente amable – otra vez te voy a explicar cómo compré este látigo. Lo primero que probé fue que al apretar la empuñadura, el pulgar alcanzara el primer nudillo del dedo medio. Con esto puedo sostenerlo con precisión y comodidad. Y esto no es algo secundario, Patricia querida, ya que en esta exhibición el látigo no debiera tocar tu carne. Sólo sufrirá la madera. Si algo fallara, si el látigo no fuera el indicado o si yo no bebiera la cantidad necesaria de cervezas o si bebiera por demás, podría golpearte. Si es en la cara arrancarte un ojos. Si es en las manos o en los pies un dedo, o dos dedos, o hacerte una lesión irreparable en la pierna por ejemplo. Este látigo está hecho con caídas muy finas, trenzadas unas con otras, de modo que van a producir un efecto redondo en su parte final. Se trata de una pieza de piel de ciervo, finamente trabajado. El ruido que escuchas es un silbido y s e produce por la utilización de las fibras finas. Si fueran más gruesas y cortas escucharías un chasquido…
El fantasma de Asdrúbal evocado por Fricka se limita a tomar su rebenque, hecho de cuero de alce, que se ajustaba perfectamente a su mano y golpeando suave pero amenazadoramente las extremidades de patricia, la prepara para bajar a lo que sería en el edificio el pico de la botella de Klein. Una  habitación amplia prohibida por completo a los criados y a la servidumbre y que servía para torturar a patricia. No había sido creada para otro fin . Hacía tiempo que no la utilizaba, por lo que hay en la habitación telarañas, polvo en grandes cantidades.
Otra regla que Asdrúbal se había impuesto a sí mismo era que los instrumentos de tortura que guardaba en aquel lugar no fueran nunca remozados ni adaptados a la tecnología moderna. Podrían funcionar con alta efectividad tomando formas sofisticadas de tortura, multiplicando los efecto a través del ordenador, pero Asdrúbal prefería la tosquedad. Muchos años atrás había comprado aquellos instrumentos La mayoría provenían de museos o de robos. Eran auténticos en un cien por cien y habían sido testigos del dolor y la muerte de miles de personas. El potro se había usado hasta los días de Franco luego de la guerra civil. Por él pasaron cientos de reos a los que se ejecutaba destruyendo sus órganos. Simples, brutales, efectivos, todos aquellos instrumentos conservaban la forma original .
Fricka se aleja por la ventana y su forma de luz destellante se vuelve a unir al cuerpo visible que está pegado contra las tejas del techo. El proceso es rápido pero complicado. Cada uno de sus fotones debe copular con las células estrelladas que forman el cuerpo. Le lleva unos minutos. Si los hombres vieran lo que ocurre sobre las tejas negras, percibirían tan sólo la luz de la luna destellando sobre el techo.  Fricka, con sus tres cuerpos, se desplaza por el techo y se ubica encima de la pareja que duerme. Mueve sus manos hacia arriba y hacia abajo, con las palmas abiertas, alternándolas, como si recogiera algo,  mientras entona una canción casi sin sonido. Frente a ella, Las tejas se adelgazan y de pronto parecen disolverse formando un círculo casi perfecto.  La luz que forma su carne, se ennegrece lentamente. Nadie percibirá ese boquete oscuro sobre el techo.
Debajo, iluminados por una luz muy tenue en la mesa de luz, duermen patricia y Asdrúbal.  Ahora Fricka Mueve sus brazos comno si estuviera meciendo un niño. De sus manos la luz cae en enormes gotas y  llega hasta Patricia que duerme con la boca abierta. Por momentos la luz deja al descubierto su rostro y el camisón con puntillas. La luz entra por su boca, otra parte atraviesa su pecho, recorre su estómago y  De pronto asciende hacia Fricka. La luz es casi sólida y lleva algo, en su interior. Sube con mucha lentitud, atraviesa el techo y ella trepa en el aire y  lo recoge antes que siga subiendo hasta las nubes. Quita las capas de luz como si fuera una cebolla, y recoge delinerior  un pequeño ser.

woman-570883_1280

Es una mujer de veinte centímetros y viste  un camisón con puntillas. Fricka eleva sus manos y la luz de la luna pasa por el dorso. Entonces la cara del pequeño ser se concentra y toma forma. Es el doble pequeño de patricia que sigue durmiendo allá abajo y de pronto abre los ojos: marrones, claros, mria  fijamente a la mujer de la luna y vuelve a cerrarlos. Patricia soñará con su rostro sin saber quién es. Ahora Fricka toma el pequeño ser y lo apoya en su vientre. Lenmtamente   se va disolviendo en la luz debajo de su ombligo y lo siente llegar a sus entrañas.
Se arrodilla junto a patricia   Fricka asistió al origen  de los hombres  y recuerda cómo los sacerdotes se acercan a los moribundos. Se arrodillan   y repiten en sus oídos ESTÁS MURIENDO, ESTÁS MURIENDO. El enfemro debe ser consciente de su próximo deceso y vivir el momento en que ve todo su pasado y parte de su futuro. El momento en que podría tener la iluminación si simultáneamente tiene conciencia de su muerte.
Los labios de fricka apenas se mueven, pero sus palabras relumbran en la penumbra de la noche
–   ESTÁS VIVA. ESTÁS VIVIENDO…
Patricia se mueve en la cama. Se levanta. Camina sonámbula, da una vuelta por el cuarto y vuelve a acostarse. Se está formando su doble de luz y eso mueve todo. No se despertará.    Vuelve a mirar a Fricka, y así como la mjujer de la luna toma los huesos y la sangre de Matilde, ella ahora toma los de Fricka. La muejer de la luna ha recogido lo más preciado que hay en ella con la forma de ese pequeño ser que ahora guarda en su vientre. Desde allí, Patricia, como si bebiera por primera vez luego de estar sedienta por años, se une con las células de Matilde.   Patricia en pocos minutos será  joven otra vez. Podrá  hacer lo ue tu sagrada ira durante esos años le indique. Tendrás unos momentos de preciada libertad.
Algo ocurre en el edificio central de vigilancia. Mientras deja que Patricia beba de su cuerpo, Fricka cierra los ojos y puede ver en su interior. Pasillos acerados, salones destellantes. Hay cantidad de robots que cumplen diferentes funciones, pero uno de ellos es el que crea problemas. Tiene el  tamaño y el aspecto de un niño, vestido a la moda de los ingleses del siglo XVIII, quizá porque su diseñador era un entusiasta de Charles Dickens. Cabellos largos, es uno de los mejor diseñados. Su rostro parece humano, sólo que si bien su cuerpo es de niño su cara es de un adulto brutal. Mofletes y labios demasiado desarrollados; su nariz es enorme, y los orificios están demasiado abiertos. Su única función es  predecir lo que ocurrirá y ahora     Corre por los pasillos gritando con su voz de anciano: ALGO TERRIBLE OCURRIRÁ.ALGO TERRIBLE OCURRIRÁ
El protocolo completo exige que el robot proyecte en una pantalla las visiones o lo que sea que establezca su premonición. Los guardias, hombres positivos que sólo les interesa los hechos precisos, concretos, revisan sus cables, sus conexiones. Saben que no pueden desactivarlo. Que es un delito. El robot sigue corriendo por los pasillos del enorme edificio.
Hay quien recuerda el protocolo y mueve una linterna en la cabeza del robot. Sobre una pantalla blanca se proyecta la figura del hipocampo. De pronto la enorme estructura de cristal se curva sobre sí misma y la foto queda fija. No se puede ver lo que el robot predice.
ALGO TERRIBLE ESTÁ POR OCURRIR ALGO TERRIBLE ESTÁ POR OCURRIR… ─ sigue gritando por los largos pasillos de las instalaciones donde se vigila a la escultura.
A medida que pasan los minutos se desespera. Se sube a una mesa, toma el rostro del jefe de la vigilancia y lo mira a los ojos lanzando sobre su cara su aliento a aceite
ALGO TERRIBLE ESTÁ POR OCURRIR – repite junto a sus oídos.
No saben qué hacer con él. Se limitan a precisar que todas las alarmas estén en sus sitios y en efecto, así es. Los tres círculos que rodean al hipocampo forman una barrera impenetrable. El coronel que dirige el lugar sabe que hay que formularele una pregunta, una pregunta precisa y el robot responderá y todo  se aclarará, pero busca en los protocolos, recorre todo y no encuentra nada. No hay en el lugar quien recuerde la pregunta que deben hacerle. En tanto el robot, sigue corriendo por los pasillos, mordiendo las piernas de los jerarcas de la vigilancia y gritando a todo pulmón ESTÁ POR OCURRIR ALGO TERRIBLE.
Aquello ha alterado los nervios de todos. La vigilancia se centra en el hipocampo que sigue enhiesto, triunfal,  elevándose hacia el cielo como un gigantesco puño de sangre.
Encima del techo Patricia terminó de nutrirse del cuerpo de Fricka. Ahora ambas mujeres, formadas por luz se enfrentan. Están una frente a otra. El resto del cuerpo de patricia sigue durmiendo en la cama. Una patricia nueva, furiosa, se mueve entre las hebras de la luna y tiene la carne de la dama brillante de  la noche.
Por media hora, Patricia dispondrás de un cuerpo joven y podrás hacer lo que desees. Quizá quieras quemar la casa, matar a su marido.   Luego no te arrepentirás. Una parte de ti comprenderá que ha sido justo lo que decidas.
Del  vientre de Fricka pasa la réplica de Patricia al nuevo cuerpo. Muy lentamente. Ahora faltan minutos. Nadie desconfía. El marido Asdrúbal, el magnate presidente d ela fundación la vaca, resopla y se agita. Aún si despertara vería a la mujer durmiendo a su lado. No hay otra explicación.
Estás lista Patricia. Vive tu despertar de segundos. Luego la vida ya no será la misma.
En el edificio de vigilancia alguien recuerda lo que había que hacer con el robot. Simplemente preguntarle
¿Qué es lo que ocurrirá?
MORIRÁ EL HIPOCAMPO MORIRÁ EL HIPOCAMPO. ES ALGO TERRIBLE. ELHIPOCAMPO MORIRÁ.
Patricia   Tiene la misma fuerza que Fricka.   Sus brazos, sus piernas, su capacidad de volar es la misma. En pocos minutos podría destruir la ciudad. De algo tan leve como la luz de la luna, surge algo increíblemente fuerte.  El rostro de patricia por un momento se altera y se deforma por la furia. Después Se acerca a la puerta, sale al patio. Todo es muy rápido es demasiado rápido. SE eleva. Tiene la fuerza y la capacidad de Fricka. Son cincuenta años de golpes y de dolor. Vuela. Prueba sus fuerzas. Es hermosa. Flexiona sus piernas, toma impulso y da varias vueltas como una exhalación alrededor del hipocampo. Las alarmas no la detectan.
Qué harás Patricia? Tu marido está durmiendo. Pacíficamente  . Cuando eras más joven te oponías a sus golpes. Muchas veces te alejaste y estuviste por iniciar una nueva vida, pero siempre regresaste. Al principio te defendías  ibas a la comisaría, hacías denuncias, y cada vez que volvías todo era peor. Las torturas en el sótano donde trinaban los potros, los cepos, instrumentos que dejaban de ser piezas de museo y te detrozaban.
¿Cuándo te quebraste? ¿En qué momento? Habrá sido aquella vez que probaste el garrote vil? ¿Cuándo te quebro las dos piernas? Cuando se partió tu cadera al caer desde un armario donde te habías refugiado de sus golpes? Asdrúbal disponía de un médico a quien mantenía para saber en qué momento debía detener los golpes, para no llevarte a la muerte, sino conservarte con vida con el fin de seguir con el sufrimiento.
La Patricia que se rebelaba quedó en el pasado. Te sometiste a él. El razonamiento de tus amigos fue que el matrimmonio habia superado sus problemas, que habían entrado en otra etapa. Te veían siempre cfon la misma sonrisa. Escuchabas a todo el mundo sonriendo, asistiendo. Cuando tu marido se reunía con los hombres de “La Vaca “para proteger a los que golpeaban a sus esposas, servías café para todos. Asdrúbal te mostraba como el ejemplo viviente de lo que es una mujer sometida, una mujer donde ganó el hombre, donde ganó el orden, la moral, la disciplina.

seahorse-1538013_1280

Ahora tu doble de luz, el ser pequeño que forma tu personalidad, está en el vientre de Fricka. Ahora dispones de toda tu mente, de toda tu fuerza. Tu vida se remoza y vuelve la antigua Patricia, la que se rebelaba con una fuerza que es insuperable. Cuando das vueltas alrededor del hipocampo llegas a la velocidad casi como la de la luz. No hay forma de detectarte.
¿Qué harás ahora? Tu odio, tu venganza es terrible. Cuando te quebraste, Asdrúbal mando levantar el hipocampo. Símbolo del amor del matrimonio,  demoró tres años en construirlo. Del dinero que le dejaban sus negocios como alcalde, trajo joyas de todo el mundo. Esmeraldas de oriente, diamantes de Guipur. Lentamente, sobre una base del platino más puro, se fueron engarzando hasta que un año atrás fue inaugurado. El monumento del amor matrimonial. Un hipocampo grande como u n edificio que brilla en las mañanas más que el lucero, según dijera un periodista de la ciudad.
El Papa llegó a bendecir las obras. Dijo en su homilía que enla época donde tantas parejas se separan, un monumento como aquel levantado al amor conyugal era algo glorioso. En las entrevistas a la prensa siempre te acompañó Asdrúbal. El te miraba y tú decías lo previsto. Una serie de frases que iban desde “Soy muy feliz con m marido” hasta “no hay mayor placer que envejecer juntos”.
Todo esto pasa por la cabeza de una Patricia cuyo cuerpo, cuyas manos son las de Fricka. Cuya fuerza no tiene límites. E. Fricka sabe que puede matar y ahora vuelve a su casa como una exhalación, veloz, fuerte y silenciosa y mira dormir a su marido. Está cubierto de frazadas, pero asoma un pie, con su uña excesivamente larga . Boca arriba, ronca ruidosamente.
El rostro de Patricia se descompone de odio, entrelaza las manos y está a punto de dejarlas caer sobre su cabeza. De hacerlo, Asdrúbal moriría de inmediato. Patricia se detiene. Otra vez vuelve el odio a sus facciones y sus manos se mueven con celeridad. Tampoco llega a tocarlo.
Como la carne de Fricka, la suya también es de luz y las alarmas no pueden detectarla. El robot gordo que se encarga de controlar todo, está detenido y jadeando. Quizá alguno de sus circuitos haya saltado. Ve figuras sobre las que debiera alertar, pero son partes de la luz de la luna que entra por la ventana. Debiera activar las alarmas, pero no puede. No encuentra motivos, fundamentos. Hay en sí mismo una contradicción entre su profecía y lo que sus sentidos constatan. Contradicción que podría destruirlo. Ahora mira con los ojos muy abiertos y el ruido de un estertor, como si respirara.
Patricia se detiene. Por un momento su cuerpo parece que no responde. No respira. Sus pupilas están dilatadas
Fricka sabe que la ira es como una marea que no se contiene. Que necesita romperla. Luego volverá a ser la misma, a ser la que se somete durante un tiempo, pero algo surgirá lentamente en ella, algo que se rebelará.
Entonces la luz en su boca se aglutina y estalla en grandes fotones que se rompen y se ahuecan, se vuelven sobre sí. Es el equivalente a un grito inaudible. Ahora ha desaparecido, pero vuela a una velocidad que la hace invisible. Fricka es la única que la ve, y sus ojos pueden retenerla, ver los movimientos de su cuerpo en el aire, en el mínimo tiempo que tarda en llegar al hipocampo, en forma retardada. Las alarmas  no pueden detectarla.
Afuera han salido los hombres seguidos por el roboto con aspecto de niño anciano que sigue gritando.
EL HIPOCAMPO MORIRÁ. EL HIPOCAMPO MORIRÁ.
El hipocampo está protegido por tres anillos invisibles conectados a la casa central,   Si uno de ellos llegara a ser atravesado, un ejército respondería, pero Patricia convertida en Fricha lo atraviesa con una rapidez tan extrerema que las alarmas no llegan a dispararse
El primer anillo lo cruza con un chasquido, el segundo con un gemido y el último cn un aullido que se tiende como una serie de círculos concéntricos volcándose en la carne preciosa del enorme animal que se levanta en medio de la noche.
Fricka la ve   con su puño derecho cerrado y apuntando hacia delante. A esa velocidad le hubiera bastado tocar, quizá simplemente acariciar el hipocampo para que explote, pero Patricia lo atraviesa. Por unos segundos, la estructura se mantiene sobre la base de platino, pero después se desgrana, se desmorona y las perlas que lo constituyen parece volar  muy lentamente, pero en realidad su velocidad es enorme.    Luego encontrarán gemaas a muchoskilómetros de la ciudad.
Saltan los vidrios. Suenan las alarmas. Ya es tarde. Nadie esperaba ese ataque. Patricia se convierte en un vórtice de luces que retrocede y entra como un rayo por la coronilla de sí misma Despierta al escuchar los ruidos; tapa sus oídos y pregunta qué pasa.
En el edificio de vigilancia se han quemado los circuitos del robot y todos lo olvidan, detenido y quieto con su boca simulando una sonrisa, mientras los carros de bomberos y de policías llenan el lugar.

 

GOCHO VERSOLARI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s