Tinta Fresca: El incendio cotidiano de los kalpas (*)

El incendio cotidiano de los kalpas (*)

Gocho Versolari, Poeta

 

Diariamente se incendia un kalpa y escapan las ratas, los conejos, las ardillas
en manadas pequeñas y nerviosas
y no llegan al borde del tiempo para saltar desde allí a las refrescantes aguas de la nada.
Diariamente un kalpa
rompe en llamas azules
Nosotros nos quedamos en la isla construida con las tenues maderas que nos regalaran los árboles de los sueños.
Nosotros nos quedamos en la isla amándonos hasta que de nuestras cabezas salen niños alados y se marchan hacia el próximo amanecer.
En tanto el kalpa
cae y se destruye y el fuego con el color de tus ojos ambarinos y claros
se aleja hacia la tarde del universo
donde galaxias de pan
se abren como flores olvidadas
y un coro de niños espectrales
entona su himno a las auroras.
Nosotros nos quedamos en la isla, que se incendiará por cierto, pero habremos guardado en nuestros ombligos
la única luz del samsara, tan pequeña
como el pico de un ave inexistente.
La isla donde las mareas arrojan ojos sobre la playa en las madrugadas
La isla que hemos construido grano a grano, rama a rama
desde milenios y milenios.
Hemos elaborado peces, depositado pájaros y modelado insectos.
Hemos soplado el aire y templado el sol y finalmente
hemos dejado en uno de los granos de arena un brillo silente aislado, imperceptible
para que pueda regenerarse cuando los cielos y la tierra se abran
y las tortugas negras de la tarde vengan a devorar los cormoranes muertos.
 
Diariamente un kalpa
rompe en llamas aullantes
mientras los crepúsculos caen una y otra vez
en un mundo
que tiene por piso a las estrellas.
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GOCHO VERSOLARI


 

(*) Kalpa es un término sánscrito que significa Eón o largo período y es utilizado principalmente en cosmología budista e hindú.
Buda Gautama no habló sobre la duración exacta de un kalpa en años, pero ofreció varias analogías para calcularlo:
  1. Imagina un enorme cubo vacío en el inicio de un kalpa, con una longitud de arista de unos 25,6 km; una vez cada cien años, insertamos una pepita de mostaza en el cubo. Cuando el cubo se llene, el kalpa terminará.
  2. Imagina una montaña de roca con unas medidas de 26x26x26 km (ancho, largo, alto). Tomamos un pequeño trozo de tela y la frotamos con él una vez cada 100 años. Cuando la montaña desaparezca desgastada, el kalpa terminará.

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