Tinta Fresca: He danzado.

He danzado.

Gocho Versolari, Poeta

He danzado.
Sobre mieses frescas, sobre sangre.
He danzado
Caían las guadañas del crepúsculo,
y los azules buitres de la noche
aprontaban sus ojos
clavados en lo profundo de los kalpas
En la tiniebla de la noche moví mis manos
mis pies
Dije mis palabras,
Canté.
Guardé silencio.
Invoqué pájaros, insectos,
seres de los tres mundos,
sabiendo que todo era falso; que los crepúsculos
son papeles que queman
aquellos que alguna vez  se quedaran en los cielos.
Que el mundo es una puesta en escena,
una locación cargada de dioses
y de fuerzas ígneas, raudas, repletas de insectos silenciosos
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(He danzado,
Lo vieron las iguanas,
los ícaros y los guanacos)
He vuelto a nacer
para ordenar el mundo de  abajo
y las perlas que se agitan encima de la luna.
Frente a mí la aurora ha dejados sus ramas,
los cuchillos del sol clavados en la tierra,
las copas de la luna vibrando
en el ápice del mundo.

 

Las ordeno
y armo mi esternón con la luz azul del caer de la tarde

 

(¡He danzado; he danzado!
Mientras las miradas de los perros azules
agitaban mi baile
¡He danzado
He danzado…!)
Me dijeron que pronuncie la palabra
en medio del asfalto,
alejado de la tierra, de los árboles
del suave brillo de la luna
entre la fronda.
Me dijeron que pronuncie la palabra
entre gnomos rencos y pàjaros mancos
en el lugar donde la tristeza
ha llegado al corazón de las piedras
como un filo extraño, agudo, destellante,
Allí se sucederán los horizontes huérfanos de pan
las tardes suculentas de silencio.

 

Me dijeron que pronuncie la palabra
en presencia del último de los hombres
aquel que arrancará su interior
trozo a trozo
como una cortina brillante desmembrada
para llenar los albañales, la mirada de las ratas
Me dijeron que pronuncie la palabra
sobre la calva de la última aurora
que module sílaba tras sílaba,
No veré entonces
asomar el sol de la sabiduría
ni remozar el rostro pálido de los moribundos.

 

No veré a la tierra fecundarse a sí misma
ni a las piedras preciosas brillar en los caminos.
Una boca se abrirá por tres veces,
tragará mi vocablo
eructará un instante cargado de silicio
y se dormirá en mitad de la tarde.

 

 

Después quedará la palabra
flotando entre los excrementos de la mañana
cuando todo se haya reducido a la cifra,
a la cáscara del número
y el mundo sea un hermoso desierto
cruzado por saliva de alacranes.
Quedará la palabra buscando tus ojos,
abriendo una y otra vez su costra
mostrando los silenciosos insectos brillantes
que bailan como semillas móviles
en medio de la carne palpitante,
en medio del silencio
que siempre habitara la médula.

 

Tan sólo me dijeron:
escucha la palabra cuando la pronuncies
y trata de oír esa armonía
del retazo de música que se descuelga
cuando el soplo de la tarde
se une con el viento.

At the first clear word - Max Ernst

GOCHO VERSOLARI

 

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