LETRAS DE COJEDES – Glosas de Amor llanero (2)

LETRAS DE COJEDES Espacio sin lucro para promover las Artes de la Oralidad, la religiosidad popular, experiencias comunitarias, publicaciones y textos inéditos: hacia un nuevo perfil de la literatura popular. San Carlos, Cojedes, corazón de la llaneridad venezolana. Ganador del VII Premio Nacional del Libro (Venezuela, 2010-2011)Coordinador Isaías Medina López.

viernes, 20 de abril de 2018

Glosas de Amor Llanero (2). Poemas de Yorman Tovar

Joven llanera en el archivo de Fernando Parra


TÚ Y LAS NUBES

Como si José Ramón Lucena me hubiese pedido que escribiera esta glosa

Tú dices si no la olvido                 Y tú, tan alto y tan alto

O dime si no la aguanto,               Mirando mi desconsuelo

Si al fin y al cabo, mis ojos           Sabiendo que soy un hombre

Se van a llenar de llanto.                Que está muy lejos del cielo.

 José Alfredo Jiménez

I

Tú dices si no la olvido

Guitarra que me acompaña,

 decímelo, si me engaña

 en el calor de otro nido.

 Mujer, no tiene sentido

decir que ya no te falto,

 si ayer tomé por asalto

 el fortín de tu altivez…

 hoy me arrastro hasta tus pies,

 y tú, tan alto y tan alto.
II

O dime si no la aguanto,

guitarra de medianoche,

 dime por qué este reproche,

 si la quiero tanto, tanto.

Escucha, cariño santo

 este canto hecho desvelo,

 si yo detengo mi vuelo

 en alianza con la brisa,

 tú te mueres de la risa

 mirando mi desconsuelo.
III

Si al fin y al cabo mis ojos

no han de vivir sin los tuyos

 que son mágicos cocuyos

 en mi senda con abrojos.

 No le pongas más cerrojos

 al castillo de tu nombre

que todo el mundo se asombre

 por esta extrema locura,

 ¿por qué no me das ternura?

Sabiendo que soy un hombre.

IV

Se van a llenar de llanto

 mi alma y mi corazón

 por la triste conmoción

de las musas de mi canto.

 Ángeles, virgen y santo

 rezarán por mi consuelo;

 y hasta el Satán de mi anhelo

 reirá de mi triste historia

 cuando sepa que mi gloria

está muy lejos del cielo.

SERENATA HUASTECA

Al bohemio Antolín Tovar Betancourt, (Q.E.P.D.),

 quien con su guitarra, cantando esta serenata,

 enamoró a mi hermana Olinda.

Yo no bajaré la luna

ni las estrellas tampoco

aunque no tenga fortuna,

 me querrás poquito a poco.

José Alfredo Jiménez

I

Tú me pides tantas cosas.

 Yo, sin podértelas dar,

 pides el azul del mar

 y el aroma de las rosas;

pides –entre tantas cosas-

 las nubes, una por una,

 mas la suerte me importuna

aquí, en esta encrucijada…

 yo no puedo darte nada,

yo no bajaré la luna.
II

Quisiera darte del río

el ímpetu de las olas,

 regalarte las cabriolas

de un potro en libre albedrío;

y el pobre corazón mío,

medio cuerdo y medio loco,

 cada vez que yo te evoco

entre tantas maravillas,

 no puede darte cabrillas

 ni las estrellas tampoco.
III

Sé que se opone el destino

a que un día sea tu dueño

 y así naufraga mi sueño

en un vendaval marino.

 Me he trazado como sino

 –aunque el tiempo nos desuna-

 ser espejismo en la duna

 de tu epidermis, mujer…

 yo he de gozar tu querer

 aunque no tenga fortuna.

IV

Tú dices que me aborreces

pero lo niegan tus ojos,

 yo sé que ardo en tus antojos,

aunque no me perteneces,

 pasarán días y meses

 y yo, con mi empeño loco…

 los ímpetus que provoco

 en tu alma, vida mía

 me dicen que, día tras día

me querrás poquito a poco.

 

  

CUANDO SALE LA LUNA

Yo sé que no hay en el mundo                            Cuando estoy entre tus brazos

amor como el que me das                                    siempre me pregunto yo,

y sé que noche con noche                              ¿cuánto me debía el destino                         va creciendo más y más.                                   que contigo me pagó?

José Alfredo Jiménez

I

Yo sé que no hay en el mundo

Un idilio más fogoso

que este amor lleno de gozo

 y erótico en lo profundo.

Luego de aquel ¡NO! rotundo

fui Quijote de fracasos,

 luego de seguir tus pasos,

 volvimos al mutuo acuerdo…

ya ni el pasado recuerdo

cuando estoy entre tus brazos.

II

Amor como el que me das,

tierno, hechizante y altivo;

 delirante y excesivo;

 incomparable y audaz,

 es un romance tenaz

 que del corazón brotó

 y en el alma se sembró

 como en la tierra el mastranto…

 ¿por qué te amo tanto, tanto?

Siempre me pregunto yo

III

Y se que noche con noche,

sin pudor y sin sosiego,

 nuestra pasión, hecha fuego

 se habrá de soltar el broche;

 y después que mi ansia troche

 morenez de tu camino

 y libe con gusto el vino

 de tu macerada piel,

 preguntará como aquel:

 ¿cuánto me debía el destino?

IV

Va creciendo más y más

este idilio, como el trigo,

 y esta alcoba es la testigo

más confidente y veraz.

 Sobre nuestro fuego hay paz

que el deseo consolidó

y en los azares jugó

 mi amor en buena partida…

¿cuánto me debía la vida,

 que contigo me pagó?

Poemas tomados del texto ESTOY EN EL RINCÓN DE UNA CANTINA (Glosas de la Rancheromanía) del poeta Yorman Tovar (Guanarito, estado Poetuguesa)

 

Entrada original: LETRAS DE COJEDES

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