Mordisco: Una paloma se acurruca en mi axila

Al llegar la noche
una paloma se acurruca en mi axila derecha
y entonces surgen como de una galera charolada los recuerdos tersos y calientes de una cabeza dormida en mi pecho, de un conejo azul que jugueteara con mis talones y de una mariposa que se depositara blanda, cavernosa, atardecida sobre mi rodilla aquella tarde en Lamucuy.


Al llegar el alba
la paloma alza vuelo sin que pueda precisar el momento,
el punto exacto
en que sus plumas se separan de mi carne estruendosa, del moño que formaran su piel y mi silencio,
del pan que se ha horneado durante la noche y que unos duendes apartan de mi axila a eso de las tres.


La paloma vuela
la siento alejarse y perderse
por lo que mis noches estarán llenas de ternura y mis días se cubrirán de una nostalgia blanca, blanda, bermeja por aquello que sé y que ignoro, por la paloma que llega con las alas de la luna

y se marcha

con los adioses de la luz.

GOCHO VERSOLARI

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