Tinta Fresca: Las cabezas y los ojos guardan su vocación de rodar.

Los crujidos fantasmales de la luna

Gocho Versolari, Poeta

Las cabezas y los ojos
guardan su vocación de rodar;
por el tiempo;
por el lento espacio;
por las auroras y los mediodías;
por  los crepúsculos de la Revolución Francesa;
por tu escote;
por tus huellas desnudas que se extienden
desde el mar a la hierba; mi cabeza
noche a noche es transportada por un gato
hasta el coliseo
donde la albahaca crece en las grietas del cemento
y los fantasmas lejanos se precipitan en la arena;
Ahora mis ojos están prisioneros de tus tardes,
de la tenue invitación de tu madre 
a que bebamos  té de cenizas
y de orines de ángeles,
aderezado con tus  lágrimas de niña.
Después te invitaré a que caminemos descalzos
por la colina de pan
que sólo yo conozco
y obtendremos los mendrugos pálidos
cuando la medianoche nos arroje espectros
y los guardemos meticulosamente
en la oblonga mochila del adiós.
Nos harán compañía
cuando al separarnos para siempre
tus huellas se borren
y tu cabeza
 y tus ojos,
pálidos como las cerezas de setiembre,
rueden y se abismen 
en los crujidos fantasmales
que desde los inicios de la vida
reservara la luna
para esta adiós.

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GOCHO VERSOLARI

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