Viaje en infinitivo

Periódico Irreverentes

María Staudenmann

Salir. Aguantar la humedad sabiendo que ya se va. Subir a la autopista. Abrocharse el cinturón y abrir las ventanillas. Encender el estéreo bajito, tan bajito que no se identifica la canción, un murmullo de fondo que se mezcla con los rugidos de la ciudad en fuga.

Sortear el tránsito de hora pico de la gente que vuelve. Bajar de la autopista y agarrar la ruta. ¿Salen unos mates? Salen. Preparar el mate tratando de que no caiga yerba en el asiento. Resoplar con fastidio y sacudir la yerba del asiento al piso. ¿Con azúcar? No, amargo. Cebar el primer mate con mucho cuidado, sosteniendo el termo con pulso firme para no quemarse con el agua hirviendo. Tomar uno, dos, tres mates en silencio. Prender un cigarrillo cuando el termo se siente más liviano y manejable.

Cruzar el puente angosto que atraviesa el río y dar por comenzado…

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