Tinta Fresca: El cielo de los peces

El cielo de los peces

Gocho Versolari

 

 

El pescador se sienta
en la roca dolorida de la tarde,
En el cielo los róbalos vuelan
y una caravana de niños invisibles
rodea el cuello del anciano

 

Prepara sus anzuelos,
su cebo.
su silencio.

 

El acaudalado cielo que conversa en la fronda
se ha puesto guantes para agitar los árboles
uno por uno,
mientras el pescador lanza la línea.

 

Los ángeles aplauden.
Se detienen los pájaros y vuelan hacia atrás.
Una joven descalza corta flores.
La quietud del lago la atrapa con sus manos
y el pescador la ve caer
con la lentitud de los desiertos.

 

La muchacha trepará los zargazos
y dejará que el anciano la tome
de la cintura y de los pechos. El sol de las cuatro
dispone su lengua de cilicio
para lamer las heridas de la noche.
Canasta henchida a eso de las seis,
el pescador regresa
con el pecho rebosante de elipsis;
la mirada del crepúsculo
cerrará sus dientes sobre el linóleo,
sobre el pan de la cena,
sobre el fecundo ofertorio del maíz.

 

El cielo de los peces
ha ganado un adepto
y un silencio.

GOCHO VERSOLARI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s