Mordisco: Era un azul tenderse de la mujer que hay en los cielos

Era un azul tenderse de la mujer que hay en los cielos

Gocho Versolari, Poeta

Era un azul tenderse

de la mujer que hay en los cielos. Aquella

que se desplomara alguna vez y en otra

tuviera orgasmos celestes, repetidos

hasta mover las columnas del poniente.

Era un azul tenderse

de aquella a la que siempre aspiramos

como la linea tenue

de un índigo pez que vuela

y vuela

hasta los choclos cuadrados de la tarde

Era un azul echarse

cuando la noche

no había aprendido los olvidos

y el buitre de los navíos lejanos

aún no tenía alas

ni soñaba con alimentarse de los muertos.

Ahora yacemos plenamente 

en el cuadrado sino de los vendavales

que entretejen diademas de agua,

ajorcas de pan en tus tobillos;

y que esperan

y esperan

el presuroso añil de las estrellas.

 

GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.