Tinta Fresca: Cuando la tarde se abalanza

 

 

Cuando la tarde se abalanza

desde las copas de los árboles,

la lejanía me hiere como un pájaro

y hasta la noche

camino con el ala rota por los senderos de las horas,

llevando las caperuzas del dolor

en mis cien cabezas que se abren como flores,

en las iguanas del  tiempo con sus verdes bocas preparadas

para tragar los residuos diminutos de mis segundos.

 

Cuando la tarde se abalanza

Desde las copas de los árboles,

la lejanía es una serpiente blanda,

que sube mis mareas de fuego detenido

y anega mis orillas.

 

Faltaría que llegaras

con tu aire sin voz, con tus cabellos

de los que conozco

hasta el tuétano de cada radícula.

 

Faltaría que llegaras. Tu silencio

me tendería manos y muelles emociones

que cicatrizarían mis flancos y mis labios.

 

Debes saber que estoy solo

en la tarea de agonizar,

de extinguirme

y volver a expirar

con el silencio lejano cargado de mensajes,

de papeles convertidos en dagas

  que llenan mi pecho de costuras,

de resecos panes y de miedos. 

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Una coraza

de azules aldabones

 tendida en el silencio del crepúsculo,

me impide beber la inmensidad

de las estrellas.

 

GOCHO VERSOLARI

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