Mordisco: Y yo era el sol.

El horizonte se llena de libélulas
que moldean con alas
el brillo de su liberación.

Te tiendes a buscar la muerte en esta tarde
cuando las nubes se convierten en ijares
y los niños en centauros lentos
y arañan el crepúsculo y tus huellas
en el antiguo rito de hacerte regresar

¿Recuerdas?
el cielo mecía cormoranes
la fronda se nutría de tus ojos
los acantilados celebraban tus pisadas

y yo era el sol

 

GOCHO VERSOLARI

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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