Mordisco: El aleteo voraz de los crepúsculos.

 

Dirimen en los cielos las cuestiones terrestres. Quizá
obtengan resultado en la carrera armamentista
o en el silencio que guardan los políticos
cuando las cámaras dejan de mirarlos.
Los cielos no intervienen en este roce leve
del dorso de mi mano en la piel de tu cuello.
Los cielos no intervienen cuando nuestros sexos
engendran un enorme y tibio pájaro
en los atardeceres.
cuando se unen;
cuando unen
la alborada con el pozo,
la península con la bahía
y el lento caminar del anciano
con el aleteo voraz
de los crepúsculos.

 

GOCHO VERSOLARI

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