Vídeo poema: El Pan de la Luz

El Pan de la Luz

Gocho Versolari, Poeta

A veces caminas por Grand Avenue,
cargada de espinas celestes, con una sonrisa tenue
y te ignoran los dealers y los silenciosos buitres que recorren la calle de sur a norte.

Otras veces
llegas con tu espalda rebosante de navajas
y una sonrisa negra,
rotunda como un pájaro muerto

Recuerdas cuando nos encontramos en Meramec, donde la tierra se resuelve en cavernas y buscamos la humedad sutil que era una perla oculta y los turistas pasaban junto a ella y los niños manchaban las paredes con sus manos sucias de indigestos candies y no la veían y no la sentían y no la arrancaban de su tallo ni se abalanzaban para recogerla y venderla en el mercado, exenta de impuestos.

Como una flor
a la que no tendríamos acceso, la perla brillaría para nosotros
y su resplandor se extendería a eso de las siete por Chippewa Avenue
y todos pensarían que un automóvil inauguraba un faro
o que la Migra contaba con una luz capaz de revelar el resplandor rojizo de ilegales y latinos traseros.

Por eso ahora sonríes en Grand Avenue
mientras el vacío con la forma de un rojo verano
se prende de tus pies.

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Sabes que la perla no dejará de brillar,
atenta a tus lágrimas, bebiéndolas una por una y en los crepúsculos,
su aliento llegará desde las cavernas de Meramec,
convirtiendo lo invisible en visible,
lo silente en un aullido de júbilo
y los caracoles negros de la noche
en el pan de la luz.

 

GOCHO VERSOLARI

 

Comenta. Comenta. Son importantes tanto las caricias como las bofetadas.

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