Tinta Fresca: El Oso Minúsculo que regurgita

El Oso Minúsculo que regurgita

Gocho Versolari, Poeta

 

 

Me arde un poema
Me llueve un poema
y el alma se encuentra desnuda en la caverna
quizá cerca de la entrada
cuando arrecia el viento lustral cargado de vacío,
el viento conocedor de las púas del crepúsculo
que sabe cómo quemar y devastar
con esos versos que se meten en el riñón
en los riñones, en ambos, cuando caen en la mañana luego de desayunar la fe, la esperanza y el amor de unos ojos que han rodado hacia los oscuros recodos del espacio.

Acércate descalza
mueve tus caderas
como un cascabel que resonara
en pleno frío.
Me nievan los poemas
desde el invierno ni perpetuo ni triste
ni alegre aunque la primavera estalle al final de la calle donde me dirijo enloquecido
montado en el corazón de la felicidad.

Te tomaré de la mano largamente.
Sin pensarlo,
en un momento azul,
estaremos uno sobre el otro
desatando las fieras de la noche.

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Y el poema lanzará luces, chispas y destellos
mientras aquel oso minúsculo vomita
la Cruz del Sur.

GOCHO VERSOLARI

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