El Centelleo de la Mosca Número Cuarenta

 

 

 

 

 

 

Centellea la mosca número cuarenta.
La que resbalara tantos años
por mi garganta suave
en dirección a mi garganta oscura ,
la se abría a inmóviles abismos
que crecen en los pastos del olvido.
La Mosca Número Cuarenta te persigue en silencio
te persigue invisible y levemente azul
por los senderos del aire donde tu imagen
se libera, se desnuda de las tardes
y bebe el pan azucarado del silencio.
La mosca cuarenta se viste de librea
y sirve el té con masas
a espectrales damas vestidas con encajes.
Al final de la tarde
reclamarán colíreo, encandiladas
por el vértigo reclinante de su brillo.

 

 

La esmeralda que luces
en el dedo de tu pie derecho,
encandila a la Mosca Número Cuarenta.
La verás revolotear en tus empeines
y detenerse en el pliegue del aire de la sala
cuando las hormigas del sol se suelten del azur
para desbarrancarse sobre los linóleos,
sedientas de tus huellas.

 

Centellea la mosca. Centellea
como una lámpara que olvidaran
sobre la losa de un sepulcro.
(Gritan en mis oídos
las estrellas).

 

Adam Martinakis

 

GOCHO VERSOLARI.

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